Violencia de género

La mujer agredida con pegamento en la vagina: «Estoy sentenciada. Me van a matar»

El juez ha prorrogado la detención del supuesto autor del secuestro y malos tratos

La mujer agredida (D) junto a su abogada en los juzgados de Ponferrada
La mujer agredida (D) junto a su abogada en los juzgados de Ponferrada - ICAL
DIEGO L. GONZÁLEZ Ponferrada - Actualizado: Guardado en: Castilla y León

«Su libertad es mi encarcelamiento». «El día que lo denuncié, firmé mi sentencia de muerte». Son dos de las frases pronunciadas ayer, entre lágrimas, pero con absoluta determinación, por la mujer de la localidad berciana de Fabero (León) que denunciaba a su expareja por secuestro, maltrato y vejaciones. La víctima, de 36 años, insistía en que se siente amenazada de muerte y se mostró convencida de que el denunciado «lo va a cumplir, ahora o cuando salga. Cuando sale (de prisión) yo me siento encarcelada en mi casa, donde me encierro». Y lo decía, en declaraciones a los medios de comunicación, ante las puertas del Palacio de Justicia de Ponferrada, donde acudió, acompañada por su abobada, Emilia Esteban, para someterse a un examen de los médicos forenses y prestar declaración ante el juez de Primera Instancia e Instrucción número 5 de Ponferrada, que tiene las atribuciones sobre violencia de género.

En primer lugar, los facultativos confirmaron las múltiples lesiones que sufre en todo el cuerpo y las quemaduras en la zona púbica, a consecuencia del líquido corrosivo con el fue rociada, después de ser secuestrada en Fabero, su lugar de residencia, y llevada a la fuerza hasta Bembibre, donde vive su presunto agresor.

Precisamente, en ese punto, la denunciante corrigió el relato inicial de los sucesos que, el lunes, había dado a conocer su abogada, y advirtió que fue secuestrada por dos hombres, a los que no pudo identificar, porque taparon sus ojos cuando abrió la puerta de su casa. Después, fue introducida en un vehículo y trasladada a Bembibre. Ese hecho viene a explicar por qué no se activaron las alarmas del dispositivo de pulsera telemática que se había impuesto al agresor, para evitar aproximaciones a la mujer, dado que «nunca se movió de Bembibre», explicó la letrada Emilia Esteban.

Reconoció la voz

A partir de ahí, la mujer rememoró y reconstruyó los pormenores del ataque: «Me ataron las manos. Quería moverme pero no me dejaban. Me bajó la ropa y me echó algo caliente, pegamento. Y me amenazó. Imagina cómo me sentía, desnuda ante los tres. Y les dijo que me llevaran a las vías (del tren). Yo no veía porque llevaba algo de tela en los ojos, pero veía sus pies. A los tres les vi el calzado y los pantalones». Apostilló que reconoció la voz de su expareja y que, además, en todo momento se dirigía a ella como «mi reina. Me preguntó ¿ves mi reina, como una pulsera no te va a salvar, ni a ti ni a nadie?». Al final, después de las vejaciones a las que fue sometida en una bodega del barrio de Campomurieles de Bembibre, fue abandonada en una casa del barrio de la Estación de la misma localidad.

«Me ataron las manos. Quería moverme pero no me dejaban. Me bajó la ropa y me echó algo caliente, pegamento. Y me amenazó»

Además, la mujer mostró una continua preocupación por su hijo, de doce años, fruto de una relación anterior y que es una constante en su drama porque también, según manifestó, padece amenazas de muerte. Finalmente, reclamó medidas de protección «para mí y para mi hijo. Si no, me va a matar» y que el acusado regrese a prisión «y no vuelva a salir», indicó la abogada. El hombre también prestó declaración y el juez determinó prorrogar su detención para seguir practicando diligencias de investigación -se registró su casa y bodega- antes de resolver sobre su situación personal.

La letrada Emilia Esteban lamentó la polémica creada «y que se hable más de la pulsera y no de la agresión en sí», después de que el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Castilla y León advirtiera de que la mujer de Fabero no llevara su dispositivo de protección, cuando fue víctima del secuestro. «Es triste que en vez de asistir o proteger a la víctima, se trate de echar balones fuera». En todo caso, la joven reconocía que no lo portaba en ese momento, porque había salido un momento a pasear al perro y lo tenía cargando la batería.

El ministro de Justicia, Rafael Catalá, apeló ayer en Burgos por aumentar la sensibilización «de toda la sociedad» contra la violencia de género y defendió que es necesaria una «coordinación» entre las fuerzas de seguridad para que se «adopten todas las medidas» que eviten delitos de tal naturaleza. Mientras, la consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Alicia García, condenó la «brutal» agresión y arremetió contra estos hechos que «atentan contra la dignidad de las mujeres».

Por el momento, el juez decidió ha decidido prorrogar la detención del arrestado como supuesto autor de los malos tratos para seguir practicando diligencias de investigación antes de resolver sobre su situación personal.

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