Forestal

Estabilizado el incendio del Bierzo, el más grave de los últimos años

Ha afectado a Fabero, Peranzanes y Páramos del Sil quemando más de 2.000 hectáreas

La localidad de San Pedro de Paradela, una de las más afectadas durante la jornada del lunes
La localidad de San Pedro de Paradela, una de las más afectadas durante la jornada del lunes - ICAL
D.L.GONZÁLEZ Ponferrada - Actualizado: Guardado en: Castilla y León

El incendio forestal que afectó a los ayuntamientos bercianos de Fabero, Peranzanes y Páramo del Sil (León) ha pasado a ser el siniestro más devastador de este verano en Castilla y León. Puede haber quemado más de dos mil hectáreas, según las primeras estimaciones extraoficiales, aunque autoridades locales, como el alcalde de Peranzanes, llegaba a elevar esa cifra hasta las 4.000. De momento, la Consejería de Fomento y Medio Ambiente no ha determinado el área que ha sido pasto de las llamas, puesto que las condiciones meteorológicas impiden la perimetración. En todo caso, reconocían que este siniestro es el más grave de este verano y de los últimos años, probablemente desde el trágico y recordado incendio de Castrocontrigo (León), en agosto de 2012, que quemó 11.171 hectáreas. Una extensísima superficie que, este lunes, mostró por primera vez su aspecto absolutamente negro y desolador «totalmente arrasado, y como si hubiera sido el escenario de una batalla campal», según lamentaba la alcaldesa de Fabero, Mari Paz Martínez Ramón.

Durante toda la jornada del lunes, la lluvia intensa y el acentuado descenso de las temperaturas han contribuido a la extinción de algunos frentes de fuego y han ayudado a estabilizar las llamas. Unas brasas que, horas antes, habían obligado a desalojar el pueblo de San Pedro de Paradela (Fabero), que sufrió la destrucción de una nave, un pajar y varias casas viejas y deshabitadas, y llegaron a amenazar a las localidades de Argayo, Anllarinos y Fresnedelo. La Junta rebajó el nivel de alerta y, ayer mismo, se replegaron los 96 soldados de la Unidad Militar de Emergencias (UME), que habían trabajado durante toda la noche, para evitar que el avance de las llamas volviera a los pueblos.

El Ayuntamiento de Fabero anunció la intención de solicitar ayudas económicas extraordinarias de la Junta para paliar los enormes daños causados. La alcaldesa, Mari Paz Martínez, abrió contactos con la Consejería en busca de fondos, y no descarta pedir la «declaración del municipio como zona catastrófica para que pueda haber compensaciones para quienes hayan perdido alguna propiedad, pajares o enseres». Y también, para reparar los desperfectos que el fuego causó en infraestructuras locales, como la traída de aguas al municipio. De hecho, el Ayuntamiento emitía ayer un bando en el que se aconsejaba a sus vecinos que no consuman agua de los grifos en unos tres días. En las pedanías de Lillo del Bierzo y en Otero de Naraguantes, ni siquiera tienen agua, porque el incendio quemó los cables de las bombas y es imposible suministrar. Las llamas también quemaron varias farolas de la red de alumbrado público en Bárcena de la Abadía, que se quedó sin iluminación nocturna.

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