Los presidentes de Iberdrola y Endesa
Los presidentes de Iberdrola y Endesa - ABC
Economía

Endesa e Iberdrola no se ponen de acuerdo sobre la central de Garoña

Las dos socios de Nuclenor mantienen un pulso sobre si desisten o no de la posible reapertura

ValladolidActualizado:

Nuclenor sigue sin tener claros sus planes sobre la central de Garoña Garoña ante la división interna de las dos compañías que participan la empresa propietaria de la planta burgalesa. Endesa e Iberdrola se sentaron ayer a la mesa de la Junta General de Accionistas para valorar las dudas económicas planteadas por la primera y que invitaban a desistir en el proyecto ante unas millonarias inversiones y cargas fiscales, pero no encontró la eléctrica el apoyo de su socia, que prefirió no precipitarse en la decisión y conocer con exactitud las condiciones que marca el Gobierno si autoriza la puesta de nuevo en marcha el reactor antes de enterrarlo para siempre. Con el pulso entre ambas dueñas, el futuro de la planta sigue en el aire.

Tal y como informó Nuclenor en un comunicado, el Consejo de Administración mantuvo ayer su reunión prevista para tratar la propuesta de desistir de la solicitud de renovación de explotación de la central que supondría el cese definitivo de la instalación. Durante la cita no se consiguió llegar a una conclusión, por lo que se dio traslado a su Junta General de Accionistas, que «tampoco ha alcanzado un acuerdo» sobre si frenar ya el proceso o escuchar primero la oferta del Ejecutivo, que debe precisar, entre otros aspectos, el plazo por el que se autorizaría la actividad, lo cual podría permitir o no amortizar el gasto en las instalaciones. Esta respuesta aún se prevé que tarde unos meses. Industria tienen hasta agosto para pronunciarse.

Horas antes del encuentro, las dos compañías ya marcaron sus posturas en sendas citas en las que se analizaron sus resultados y objetivos. Y aunque su distancia sobre Garoña fue evidente y su parecer al respecto totalmente opuesto -Iberdrola contraria a la reapertura de la planta y Endesa manteniendo los términos que le había llevado a reclamar la renovación de la licencia-, ayer sus discursos confluyeron. Al menos, en lo reivindicativo. Y es que el planteamiento de ambas más genérico y no tan acotado a la central coincidió al reclamar las dos una política energética definida en la que se clarifique el futuro de las nucleares.

Central de Garoña, en una imagen de archivo
Central de Garoña, en una imagen de archivo- R. O.

Así, la reunión de la junta de accionistas no sacó una conclusión clara sobre Garoña, pero sí hubo una reivindicación conjunta de cara a la audiencia que el Gobierno -antes de tomar su decisión- pretende dar a todas las partes implicadas en la central, entre ellas, la empresa. «Siempre hemos llegado a pactos y hemos estado unidos cuando ha habido que tomar decisiones», señaló el presidente de Endesa, Borja Prado, respecto a su socia.

«Importantes» cargas fiscales

Prado coincidió con Iberdrola en que existen una cargas fiscales que son «importantes». «Pero lo que no vamos a ser es los precursores de cargarnos un sistema. Negociaremos con el Gobierno y hablaremos como hemos hecho siempre» sobre el futuro del sector. En ese horizonte, el consejero delegado de la compañía, José Bogas, consideró necesario un acuerdo de Estado por la Energía que incluya un plan de transición energética para que la evolución hacia un sistema plenamente descarbonizado «se haga en condiciones de seguridad energética y competitividad económica», y donde será «necesario el parque nuclear», informa Ep.

A este respecto, el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, también consideró necesario definir el papel de la energía nuclear en el planteamiento energético del Gobierno, y que esta política esté sobre la mesa antes de tener que tomar decisiones sobre los permisos de sus plantas, un supuesto que no sólo alcanza a Garoña -en pleno proceso- sino que afectará a corto plazo a otras instalaciones cuyo futuro también de deberá de abordar en los próximos meses -como es el caso de Almaraz I y II y Vandellós-. Para ello, pidió al Ejecutivo de Marino Rajoy que conceda más tiempo, hasta que se defina el marco energético, para iniciar el proceso de autorizaciones, informa Efe.

En concreto, cuantificó en 12 meses el plazo necesario para poder analizar la situación y evitar emprender acciones que afecten a la cuenta de resultados de la compañía. Hay que saber cómo se va a pagar el coste de la energía nuclear y ver si se puede generar algún beneficio, dijo. Y es que el escollo de Garoña para esta empresa estaría en el plano económico no sólo por las nuevas inversiones requeridas, sino por las pérdidas debidas a los impuestos que gravan este tipo de energía y que el sector nuclear «soporta».