Sanidad

Descubren cuatro genes que predicen la agresividad del cáncer de mama en pacientes

Este hallazgo supone un factor importante «a la hora de decidir el tratamiento de los pacientes»

El doctor Atanasio Pandiella, que ha codirigido el proyecto de investigación
El doctor Atanasio Pandiella, que ha codirigido el proyecto de investigación - D. ARANZ
ABC.ES Valladolid - Actualizado: Guardado en: Castilla y León

El doctor Atanasio Pandiella, del Centro de Investigador del Cáncer (CIC) de Salamanca, dirige, junto al doctor Alberto Ocaña del CHUA de Albacete, un proyecto de investigación sobre el cáncer de mama con el que se han descubierto cuatro genes que predicen la mayor o menor agresividad del esta patología de la que mañana se conmemora su día.

Pandiella explica que el estudio surge de «intentar conjuntar datos clínicos y genéticos». Así, se analizaron más de 20.000 genes en cuyo estudio se pudo afinar sobre cuatro, RAD51, GINS1, TRIP13 and MCM2, que «pueden predecir cómo va a ir la enfermedad, si va a ser más o menos agresiva». Este descubrimiento supone un factor importante «a la hora de decidir el tratamiento de los pacientes», puesto que en aquellos que se presuponga más agresivo por la existencia de estos genes «se les podrá dar desde el inicio una terapia más potente para prevenir o retrasar la aparición de resistencias», informa Ical.

Nuevo medicamento

Asimismo, el equipo dirigido por Pandiella y Ocaña confirmó, en otra variante de la investigación, el hallazgo de un medicamento que detiene el avance de uno de los cánceres de mama más agresivos, el triple negativo, y para el que «no había tratamientos eficaces», explicó Pandiella. El estudio, realizado en los últimos años y publicado el pasado mes de agosto, confirma el hallazgo dos meses antes por investigadores de la Cancer Research UK.

Así, ambos proyectos confirman que el fármaco JQ1, inhibidor de proteínas con bromodominio, tiene un efecto antitumoral para el cáncer de mama triple negativo «tanto en el laboratorio como en animales en experimentación». El estudio «establece los pilares para intentar progresar en el desarrollo de este tipo de productos en humanos», una situación que «lleva años hasta lograr un diseño experimental» por parte de los clínicos pero que supone un avance más en la lucha contra el cáncer de mama.

Estos dos hallazgos, englobados en un proyecto financiado por la Fundación Cris Contra el Cáncer con más de 300.000 euros, se enmarcan en una estrategia que el propio Pandiella define como «investigación aplicada a los problemas de los pacientes» para que sus problemas clínicos «tengan una resolución lo mejor y antes posible».

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