Sociedad

Cuatro de cada diez adolescentes se pegan «atracones» de alcohol

En 2016 se ha prestado asistencia sanitaria a 446 menores por consumo excesivo

Un grupo de jóvenes asiisten a un botellón en una imagen de archivo
Un grupo de jóvenes asiisten a un botellón en una imagen de archivo - O. DEL POZO
M. GAJATE Valladolid - Actualizado: Guardado en: Castilla y León

Ya sea a base del eternamente recurrido calimocho, de chupitos o de la nueva moda entre los adolescentes: el «Jägerbomb», -que mezcla el fuerte licor con bebida energética para rematar su efecto-, cuatro de cada diez jóvenes de entre 14 y 18 años de Castilla y León reconoce haber consumido alcohol en «atracón». La cifra evidencia que el ron y vodka que acabaron hace una semana con la vida de una menor de 12 años en Madrid por un coma etílico tras un botellón no son un hecho aislado y que el consumo excesivo entre escolares está a la orden del día.

Más común en ellas que en ellos, este nivel de consumo entre menores -que se ha reducido en 17 puntos desde 2008, cuando un 56 por ciento de los adolescentes se pegaba «atracones»- se traduce cada año en cientos de casos en los que el botellón acaba en un hospital. En concreto, en lo que va de 2016, la Comunidad acumula 446 atenciones sanitarias a pacientes sin la mayoría de edad por ingesta excesiva de alcohol. Un dato que en diez meses ya es superior al de 2015, cuando la cifra global de todo el ejercicio fue de 420 asistidos por estos motivos, según datos facilitados por la Consejería de Sanidad.

Ante estas cifras que considera que son «muy elevadas», la Junta ha mostrado su alarma. Pretende poner un freno a este «prematuro» consumo que podría llegar de la mano de un mayor control sobre la accesibilidad de menores a estas bebidas que hasta los 18 años es ilegal que consuman, según expuso ayer la consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Alicia García, en la presentación del nuevo Plan Regional sobre Drogas, que, entre otros, aspectos pretende atajar el consumo de alcohol entre menores.

Control e inspección

Y es que la realidad es que aunque la normativa dice que no pueden comprarlas en un supermercado ni pedirlas en la barra de un bar, un 39 por ciento de los adolescentes dice no sólo haber consumido alcohol sino en grandes cantidades, luego alguien se lo facilita. Para impedirlo, la Consejería de Familia, en el marco del citado Plan, contempla fomentar acuerdos con entidades locales, que son las que tienen competencia, para que intensifiquen la labor de control e inspección que garanticen el cumplimiento de la legislación. Para ello piden colaboración a ayuntamientos y fuerzas de seguridad, con una planificación más allá del fin de semana, que detecte determinadas fechas y eventos en los que se da esta situación.

El VII Plan Regional sobre Drogas presentado ayer tendrá como principales objetivos la prevención y la corresponsabilidad social y como destinatarios prioritarios a menores y jóvenes, si bien contempla a lo largo de 74 propuestas, 23 de ellas novedosas, una serie de iniciativas que cubran a todos los colectivos afectados por adicciones con consumos de riesgo.

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