Sociedad

Castilla y León, ¿el paraíso de los casados?

Siete de las nueve provincias de esta comunidad tienen la menor tasa de divorcios de España. ¿Es esta autonomía un oasis para los matrimonios? No exactamente, los sociólogos lo vinculan a la baja ocupación laboral femenina

Novios retratados por la fotógrafa Concha Ortega para una exposición
Novios retratados por la fotógrafa Concha Ortega para una exposición - ICAL
H. DÍAZ Valladolid - Actualizado: Guardado en: Castilla y León

En España se presentaron en 2015 un total de 96.562 divorcios, según datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística el pasado mes de mayo. Sólo ante notario, el conocido como «divorcio express», más de 4.600 parejas presentaron su renuncia a seguir conviviendo, casi el doble de las que acudieron a la misma autoridad para contraer matrimonio. En Castilla y León esta cifra se rebaja considerablemente. En concreto se presentaron (no sólo ante notario) un total de 3.865 divorcios, 109 separaciones y seis nulidades. Estos números sitúan a esta comunidad autónoma en la tasa de rupturas matrimoniales más baja del país, con 1,6 divorcios, separaciones o nulidades por cada mil habitantes, mientras que la media nacional se eleva a 2,2. Otro dato a tener en cuenta, Castilla y León cuenta con siete de sus nueve provincias en el ránking del «top ten» donde se producen menos divorcios de España por habitante. Esto quiere decir que sus datos se sitúan muy por debajo de la media. A modo de ejemplo, tal y como se puede ver en el siguiente mapa, Soria, es la provincia donde menos divorcios por habitante de España se producen, con 0,99 por cada mil habitantes.

[Haga clic en cada provincia para obtener más información. Mapa: L. Albor]

¿Quiere decir esto que Castilla y León es el paraíso de los casados? Desde la Asociación de Sociólogos de esta autonomía huyen de romanticismos y dan una explicación más racional. «A falta de un estudio demográfico todo apunta a que hay una fuerte relación con la actividad laboral», señala el sociólogo Pedro Calderón, co-director de la empresa Ágora Estudios de Mercado S.L., con sedes en Salamanca y en Valladolid.

«Cosa de cuarentones»

Según detalla este experto, «lo primero que llama la atención cuando se miran las estadísticas de rupturas matrimoniales» en España, es que «es cosa de cuarentones», es decir, que se trata de un fenómeno que se acumula en personas de una edad «que llevan diez años o más de convivencia». ¿Cual es la peculiaridad de Castilla y León? «Que a diferencia de otras comunidades autónomas, esa acumulación de rupturas en la edad adulta se da en menor medida». Así, apunta este sociólogo, en Castilla y León dos de cada tres parejas llevan diez años o más y una de cada tres, más de dos décadas de convivencia.

«En Castilla y León dos de cada tres parejas llevan diez años o más y una de cada tres, más de dos décadas de convivencia»

Esta comunidad autónoma suma otra peculiaridad. Tras los divorcios solicitados de mutuo acuerdo, que predominan, a continuación el mayor número de demandas de divorcio es presentada por la mujer, mientras que en Castilla y León «ese número es menor que en el resto de España y similar a autonomías como Extremadura o País Vasco, con los que comparte tasa de divorcios».

Estos dos hechos diferenciales, un fenómeno de la edad adulta menos pronunciado y menos mujeres que toman la iniciativa, llevan a Pedro Calderón a relacionar el menor número de rupturas con la baja tasa de actividad femenina y, por tanto, su dependencia del cónyuge. Según cita, una de cada tres parejas que rompe lleva ya más de veinte años de convivencia; es decir, «estamos hablando de parejas que se unieron en la década de los ochenta y principios de los noventa, cuando la tasa de actividad femenina en Castilla y León estaba por debajo del 30 por ciento, es decir, nos encontramos con altas tasas de inactividad cuando estas parejas iniciaban su convivencia. E incluso aunque hubiera estado trabajando, era habitual que ella dejase el trabajo».

El condicionante económico

Aunque se ha ido recuperando poco a poco -a principios de 2010 estaba por debajo del 50-, a juicio de este sociólogo, «sigue siendo baja». Este condicionante económico se ha visto también en los últimos años de crisis. En 2011 las rupturas en España cayeron a niveles de hace diez años. «Siempre que se toma una decisión de este tipo se tiene claro que es un evento biográfico que va a suponer una gran vulnerabilidad y afecta en mayor medida a mujeres e hijos, con lo cual esto hace que se retrase aún más la decisión», sostiene Pedro Calderón.

«Se tiene claro que es un evento biográfico que va a suponer una gran vulnerabilidad y afecta en mayor medida a mujeres e hijos, con lo cual esto hace que se retrase aún más la decisión»

Desglosados los datos por provincias, a Soria le siguen en este ránking del "top 10", Ávila, con 1,05 divorcios por cada mil habitantes; Segovia (1,31); Zamora (1,32); Palencia (1,54), y León (1,6). Valladolid, con 1,71 divorcios por cada 1.000 habitantes se sitúa en el puesto número 12, mientras que Salamanca, con 1,86, se coloca en el 24. En el extremo opuesto se encuentran provincias como Santa Cruz de Tenerife, Barcelona o Valencia, que en algunos casos doblan los ratios a las anteriores.

Matrimonios longevos

Teresa López Castro y Luis Testera del Peso, de 83 y 85 años, son uno de los muchos matrimonios castellano y leoneses pertenecen a ese otro porcentaje de parejas que nunca entrarán en esta estadística. Hace un par de días sumaban 60 años casados, aunque celebraron sus bodas de diamante unos meses antes, coincidiendo con la visita veraniega de sus tres hijos. ¿Su secreto? «Tener conformidad, dice orgullosa Teresa, quien conoció a su marido con 17 años «en el restaurante en el que trabajaba».

Teresa López Castro celebró junto a su marido Luis esta semana las bodas de diamante
Teresa López Castro celebró junto a su marido Luis esta semana las bodas de diamante- ICAL

Ama de casa y con su marido siempre vinculado al negocio de la hostelería, su hogar no ha estado exento de «dificultades y carencias» pero «así es la vida y hay que saber adaptarse», afirma esta abulense que pese a sus achaques ha querido mantenerse siempre muy activa -hasta hace dos años participaba de las actividades y talleres de la Universidad de la Experiencia en Ávila. «Sacrificio» y «saberse sobreponer a las necesidades» es lo que ha mantenido a los burgaleses José García García y Teresa Ruiz de Gopegui unidos durante 75 años.

Hace un par de meses uno de sus hijos, José Manuel García Ruiz de Gopegui, escribía a este periódico para dar cuenta de la feliz noticia, que les ha llenado de «satisfacción», maxime cuando, recuerda a este diario José Manuel, su vida ha sido la de unos humildes agricultores de Medina de Pomar que han tenido que trabajar «de sol a sol» para sacar adelante a su familia. Ahora, viven «felices» su retiro con dos de sus hijos. No quieren oir hablar de una residencia. «Me dicen que allí no le dejarían ver los toros, que es lo que más le gusta». Estos dos matrimonios coinciden en que la cuestión no es vivir o no en un paraíso, sino «paciencia, cosa que a los jóvenes de hoy les falta».

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