La visita incluye el entresuelo de las bóvedas de la Catedral y el campanario
La visita incluye el entresuelo de las bóvedas de la Catedral y el campanario - ICAL
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En casa del campanero

La nueva visita a la torre del campanario de la Catedral de Ávila incluye el acceso a la estancia donde vivía la familia del profesional que se dedicaba al repique de las campanas y el entresuelo de las bóvedas de la seo


ÁvilaActualizado:

Nueve siglos después de su construcción, la Catedral de Ávila, el primer templo gótico de España, sigue albergando estancias secretas. Es el caso de la que han llamado «Casa del Campanero», ubicada en la seo a cincuenta metros de altura tras ascender una empinada escalera de caracol de 113 metros. Se trata de una estancia -contiene una sala y dos alcobas, cocina con chimenea y otras pequeñas habitaciones- que hasta la década de los cincuenta del pasado siglo servía de vivienda a los diferentes campaneros que tuvo la seo -de ahí su nombre-. Tras años y años de trabajo, ha visto por fin la luz el proyecto del que fuera canónigo-administrador de la Catedral de León y desde la pasada semana la Casa del Campanero es visitable.

En realidad, la nueva ruta incluye tres visitas: el acceso a la propia estancia -de estilo castellano-, el entresuelo de las bóvedas de la Catedral y el campanario. Hasta él accedía hasta seis veces al día el campanero para realizar sus toques. El más madrugador correspondía a las 8.45 y se llamaba cimbalillo, según explicó durante la inauguración de esta visita el canónigo responsable de Patrimonio de la Diócesis de Ávila, Óscar Robledo.

Entonces detalló también que la familia del campanero, con quien compartía esta estancia, podía permanecer hasta una semana sin bajar a «tierra», teniendo en cuenta las dificultades que suponía subir y bajar por la empinada escalera de caracol, especialmente en determinadas época del año, informa Efe. Una sencilla polea les facilitaba el abastecimiento de todo lo necesario para el día a día.

El espacio visitable, que ha sido rehabilitado con fondos del propio Cabildo catedralicio bajo la dirección del arquitecto José Ramón Duralde, cuenta con condiciones similares a las que tenía cuando sus últimos moradores lo abandonaron hace más de siete décadas. Construido sobre la bóveda gótica del tramo a los pies de la seo, en su zona oeste, ha sido ambientado con algunos muebles que se conservaban de la familia del campanero y con otros tantos similares que sirven para entender las condiciones de vida de la época. «Se trataba de una vivienda de familia de clase humilde», señaló Robledo. Así, el trabajo de rehabilitación realizado durante años refleja lo que pudo ser esta estancia cuando vivieron los últimos campaneros.