Protestas en Bilbao contra la apertura de la central de Garoña
Protestas en Bilbao contra la apertura de la central de Garoña - EFE
Economía

Burgos pide una prórroga aceptable para Garoña y Álava sale a la calle

El presidente de la Diputación burgalesa defiende la apertura de la planta con «garantías» y alega que es un «revulsivo»

BurgosActualizado:

Ubicada en territorio cercano a la frontera con el País Vasco, desde siempre la central nuclear de San María de Garoña ha causado revuelo a ambos lados y no precisamente en el mismo sentido. Las posturas de Álava y Burgos no llegan a encontrarse y con las miradas puestas de nuevo en la planta ante el inminente debate en el Consejo de Seguridad Nuclear sobre su reapertura, detractores y defensores han resurgido. Ayer, mientras el presidente de la Diputación de la provincia que da cobijo a las instalaciones esperaba una «prórroga aceptable», en Bilbao y Vitoria salían a la callereclamando que el reactor no vuelva a ponerse en marcha. A favor y en contra. El eterno dilema vuelve a estar sobre la mesa.

De esta forma, el presidente de la Diputación de Burgos, César Rico, esperó que el informe del Consejo de Seguridad Nuclear, que estudia desde el miércoles la continuidad de la Central Nuclear de Santa María de Garoña, permita una «prórroga aceptable» por Nuclenor, empresa propietaria. Así, explicó que «si se llega a un acuerdo sobre los años de prórroga», posiblemente la empresa, que paró en 2012 la central por motivos económicos, «entienda que es viable la continuidad» con las inversiones necesarias para garantizar la seguridad, según los criterios que marque el CSN.

Rico insistió en que «la continuidad no es a cualquier precio» sino siempre «con las garantías necesarias» porque «la seguridad es el principal objetivo». Partiendo de esa base, el presidente de la Diputación reiteró que el PP mantiene desde el inicio la misma postura que aboga por la continuidad de Garoña.

«La continuidad no es a cualquier precio» sino siempre «con las garantías necesarias» porque «la seguridad es el principal objetivo»

En este sentido, recordó que la empresa venía colaborando con los municipios del entorno englobados en el Plan de Emergencia Nuclear de Burgos. Rico señaló que la continuidad de Garoña es un «revulsivo» para tres comarcas, Miranda, Merindades y Bureba además de garantizar los puestos de trabajo directos e indirectos de la planta. En pleno rendimiento eran un millar los empleados.

El discurso fue el opuesto en el País Vasco. Decenas de personas reclamaron en sendas protesta en Vitoria y Bilbao el cierre definitivo de la central burgalesa ubicada a 40 kilómetros de la capital alavesa. Los convocantes, Foro contra Garoña, reclamaron que se frenen los planes de futuro, asegurando que «parece que, para algunos, los nombres de Chernobil o Fukushima no son suficientes para acabar de una vez por todas con la energía nuclear», informa Efe.

Pleno extraordinario

Tampoco se hicieron esperar las reacciones políticas. Ya el miércoles EH Bildu pidió al Gobierno que aclarara si defendería los «intereses del lobby energético» que se «esconde» tras Garoña -en relación a Endesa e Iberdrola, propietarias de la planta- «o garantizará la salud de los ciudadanos». Ayer se sumaron los socialistas de Álava, que advirtieron que agotarán todas las vías posibles para que no pueda reabrirse la central nuclear y, en concreto, llevarán este asunto a los tribunales europeos «por sus problemas de seguridad y por carecer de evaluación de impacto ambiental». Además, el alcalde de Vitoria, Gorka Urtaran (PNV), avanzó ayer que planteará al resto de grupos municipales acordar una declaración institucional para que se proceda al desmantelamiento de Garoña, informa Ep.

No todo en Castilla y León fueron apoyo a la continuidad de Garoña. El secretario general del PSCL, Luis Tudanca, se reafirmó en su posición contraria a la central y sospechó que el Gobierno quiere «hacer un traje a medida» a Garoña sin que acometa las inversiones necesarias.