Exposición

50 años de «Cinco horas con Mario»: Valladolid homenajea al mejor retrato de la sociedad de los 50

La Sala de Exposiciones de la Casa Revilla hace un recorrido por el medio siglo de vida de la novela con la que Delibes «quiso mandar un mensaje a la clase progresista de la época»

Un hombre admira tres de las obras de la exposición «Miguel Delibes. Cinco horas con Mario»
Un hombre admira tres de las obras de la exposición «Miguel Delibes. Cinco horas con Mario» - F. HERAS
H. DÍAZ Valladolid - Actualizado: Guardado en: Castilla y León

«He recibido tu novela «Cinco Horas con Mario» y he leído el libro de una tirada. Con esto queda expresado el interés que me ha suscitado. Ni por un momento he encontrado el monólogo fatigoso, repetido o falto de interés y autenticidad», escribía José Vergés, el editor de Destino, al autor Miguel Delibes el 2 de agosto de 1966. A partir de entonces comenzaba la cuenta atrás para que finalmente la obra viera la luz el 3 de enero 1967. Cincuenta años después, y coincidiendo con las fechas en que se ultimaba la edición de la que sería la décima novela del escritor, Valladolid ha querido rendir homenaje a esta obra con la que este universal autor quiso «enviar un mensaje a la clase más progresista de la época», sostuvo ayer su hija y presidenta de la Fundación Miguel Delibes, Elisa Delibes.

Manuscritos, misivas con su editor, reseñas periodísticas, páginas de las diversas traducciones que tuvo la obra y cartelería, fotografías y críticas de su adaptación teatral forman parte, entre otros documentos, de esta exposición que trata de condensar la historia y alcance de «Cinco horas con Mario» que, en palabras de su hija, «Don Miguel supo que había nacido de pie».

Fotografía de la exposición «Miguel Delibes. Cinco horas con Mario»
Fotografía de la exposición «Miguel Delibes. Cinco horas con Mario»- F. HERAS

Y es que tal y como recordaba la presidenta de la Fundación, enseguida se sucedieron las traducciones, las adaptaciones y hasta los premios. «No sólo la obra fue afortunada. También el título», sostuvo Elisa, recordando alguna de las múltiples alusiones que se ha hecho a él desde entonces en los medios de comunicación.

«Cinco horas con Mario» es una de las obras de las que la Fundación conserva más material y por eso la selección no ha sido nada sencilla. Incluso hace poco tiempo, revisando el material de «El hereje», encontraron seis hojas manuscritas con una especie de esquema de cómo debía ser estructurada. Según la comisaria, Ámparo Medina-Bocos, una de las mayores conocedora de esta novela, la muestra tiene un objetivo «didáctico» y trata de demostrar que aquel «documento» que Delibes realizó de la sociedad de los 50 y 60 «sigue vivo en sus páginas», aunque en opinión de Elisa Delibes, esa realidad «está totalmente superada» en la España actual.

En este sentido, la comisaria se refirió a cómo ha cambiado la percepción de esta obra en su medio siglo de historia, de lo que responsabilizó en parte a la versión que tantas veces ha llevado a las tablas la actriz Lola Herrera en el papel de Carmen Sotillo. Incluso Miguel Delibes fue consciente de ese cambio, según recogía en la nota que escribió en 2008 para las «Obras Completas» editadas por Destino: «...Los lectores ya no se mostraban unánimes en sus juicios: Mario no era el bueno ni Menchu la mala».

Exposición «Miguel Delibes. Cinco horas con Mario»
Exposición «Miguel Delibes. Cinco horas con Mario»- F. HERAS

Medina-Bocos negó que «Cinco Horas con Mario» supusiera la adopción por parte de Delibes de una nueva forma de novelar inaugurada por «Tiempo de Silencio», de Luis Martín-Santos, ya que, a su juicio tanto su forma de tratar el tiempo y el espacio como el hecho de que el protagonista ejerciera de narrador ya había sido utilizado en anteriores obras suyas como «El Camino» o «Diario de un emigrante».

Portada y esquela

La portada y la esquela que aparece en el comienzo de la novela son los dos documentos que en la exposición se han reproducido a mayor tamaño. No es casual, sostuvo la comisaria, quien destacó la importancia de ambos. El primero, «porque ofrece una pista al lector de cómo leer el libro»; y el segundo, «porque aunque es un comienzo imprevisible en una novela, no lo es tanto en Delibes, que decía que había aprendido a ser novelista en el periódico y una esquela no deja de ser un texto periodístico».

La muestra podrá verse hasta el 22 de enero en la Sala Municipal de Exposiciones de la Casa Revilla y a partir del 7 de febrero se trasladará a Madrid, donde se exhibirá en la Biblioteca Nacional.

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