España

Les roban un todoterreno y un coche en la puerta de su casa la misma noche

Ocurrió en la madrugada del domingo al lunes en una urbanización de Nambroca mientras los propietarios dormían

El BMW sustraído a la puerta de la casa
El BMW sustraído a la puerta de la casa - Fotografía cedida por Ismael Gómez
MANUEL MORENO Toledo - Actualizado: Guardado en:

En las urbanizaciones de Nambroca, una población de 4.500 vecinos censados situada a muy pocos kilómetros de Toledo, los vecinos están temerosos de que algún día sean las próximas víctimas. Uno de los últimos damnificados ha sido Ismael Gómez de las Heras, a quien le han robado sus dos vehículos en la puerta de su casa mientras dormía, a tan solo diez metros de su cama. «¡Nos han quitado algo que nos ha costado mucho esfuerzo y sacrificio conseguir. Estoy loco por marcharme de aquí!», se lamenta el hombre, celador en el hospital Virgen de la Salud de Toledo.

El golpe ocurrió la madrugada del domingo al lunes en el residencial «Los Altos» de Nambroca, formado por medio centenar de chalés. «Me acosté sobre la una y media; a esa hora los coches estaban aparcados en la calle porque no tengo suficiente sitio en el garaje», explica a abc.es Ismael, que reside en una vivienda adosada junto con su familia.

Sin embargo, cuando él y su mujer se levantaron de la cama para llevar a su hija al colegio, descubrieron horrorizados que unos delincuentes habían sustraído durante la noche los dos automóviles de la pareja: un todoterreno Mitsubishi Montero y un turismo BMW 530, ambos de segunda mano. El primero fue adquirido en 2008 por 17.000 euros, mientras que el BMW, con siete años de antigüedad, les costó 15.000 euros el pasado año. «Tuvieron que aprovecharse de que esa noche hubo lluvia y viento», especula Ismael, que vive al lado de la Autovía de los Viñedos (CM-42).

La pareja ha presentado la denuncia ante la Guardia Civil, pero no espera recuperar sus vehículos. «Los agentes y mecánicos que conozco me han dicho que no es fácil robar nuestros coches, lo ha hecho gente especializada», señala el propietario, que desconoce qué procedimiento pudieron utilizar los ladrones para sustraer los automóviles. Ni siquiera rompieron algún cristal para acceder al interior de los vehículos, ya que no se encontraron restos en el suelo. Probablemente, el robo pudo ser por encargo y el destino final de ambos vehículos es incierto: o bien se desguazaran para vender sus piezas por separado, o bien serán trasladados a algún país (Marruecos o Rumanía) para destinarlo a segunda mano, o bien para utilizarlos en otras acciones delictivas (alunizajes, principalmente).

El todoterreno Mitsubishi Montero robado por los ladrones
El todoterreno Mitsubishi Montero robado por los ladrones- Fotografía cedida por Ismael Gómez

De momento, Ismael y su mujer se apañan con una furgoneta que les ha dejado un amigo. «Los seguros de ambos coches nos ceden uno de sustitución, pero solo en caso de avería», aclara. Pero la esposa necesita imperiosamente un vehículo para trabajar, ya que trabaja para una aseguradora. «Se compró el BMW porque hacía muchos kilómetros y quería ganar en seguridad. Pero ahora, anímicamente, no está preparada para salir de casa», admite Ismael.

Lamentablemente para él y su mujer, no es la primera vez que les roban algún coche. Hace seis años también se llevaron de la puerta de su casa un Ford Escort, que luego apareció en la plaza del Ayuntamiento. Al año siguiente, los ladrones intentaron apropiarse de ese mismo vehículo y de un Opel Astra. Y hace dos años los delincuentes estuvieron a punto de entrar en casa de esta pareja, que se marcharon a vivir a Nambroca porque salía más barato que residir en Toledo. «¡Pero estoy deseando irme!», exclama Ismael, quien también se lamenta de que su urbanización se ha convertido en un objetivo para los okupas. Los vecinos han llegado a tapiar por sus propios medios algunas viviendas abandonadas para evitar que sean okupadas.

Como ya publicó abc.es hace dos semanas, en otra urbanización de Nambroca, «Señorío de Orria», algunos vecinos han instalado puntales en las buhardillas de sus casas para evitar que entren los ladrones. «Sé que en las urbanizaciones del pueblo roban todos los días, aunque, gracias a Dios, en mi casa no han entrado», se alivia Ismael, a pesar del robo de sus dos vehículos.

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