España

Un equipo de historiadores y arqueólogos estudia in situ el Cerro de Malvecino

La Junta y el Ayuntamiento cofinancian un proyecto de investigación que reconstruirá el pasado medieval del conjunto defensivo de Peñas Negras

Una de las estructuras que se están estudiando en el cerro de Malvecino. Al fondo, el municipio de Mora
Una de las estructuras que se están estudiando en el cerro de Malvecino. Al fondo, el municipio de Mora - ABC
IVÁN DUEÑAS Toledo - Actualizado: Guardado en:

El Cerro de Malvecino, situado al sur del castillo de Peñas Negras de Mora, está siendo sometido a un análisis que arrojará luz sobre su historia. El profesor de Historia del Arte Medieval de la UCM, Francisco José Moreno Martín, dirige un equipo de investigación integrado por historiadores, historiadores del arte y arqueólogos. Los trámites administrativos para dar luz verde al estudio finalizaron a comienzos de noviembre cuando la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha aprobó la resolución definitiva.

El trabajo establece una «primera toma de contacto», indica Moreno, mediante un estudio topográfico del espacio y varias planimetrías de los vestigios arqueológicos hallados en el cerro. Con esta información los investigadores averiguarán si existen indicios suficientes para constatar que en este lugar hubo una estructura militar. Posteriormente, si el análisis es concluyente, pasarán a estudiar las similitudes con los patrones de construcción de otras fortalezas que hubieran servido para la defensa y el control de la «marca toledana» durante la Reconquista.

Prospecciones arqueológicas como ésta se hacen con vistas a practicar una excavación, pero según cuenta el profesor, hay factores en contra que nublan esta opción. Las ruinas se asientan en una colina bastante escarpada, con un sendero de acceso bastante difícil de transitar, a una altura de 967 metros, la cota más alta del municipio, frente a los 800 metros del castillo aledaño, por ejemplo. De hecho, el cerro es frecuentado por escaladores o aficionados al salto con parapente. Las condiciones climatológicas tampoco ayudan, ya que en este lugar sopla el viento con bastante fuerza y la lluvia, persistente a lo largo de todo del año, hace este terreno rocoso muy resbaladizo.

La rendición en 1144

Santiago Palacios Ontalva, que precisamente participa en la investigación, en su libro «Fortalezas y poder político: castillos del reino de Toledo», habla de que en este cerro hubo un «padrastro» - técnica militar que ya utilizó Julio César en el siglo I d. c., consistente en una ‘torre de ladrillo hecha a modo de fuerte y refugio' – que habría sido construido eventualmente como base de operaciones para organizar un asedio al castillo de Peñas Negras. Durante el reinado de Alfonso VII, un vasallo suyo, Munio Alfonso, señor de «Mora la Vieja», perdió la fortaleza en el año 1138 tras la incursión de un caudillo musulmán, gobernador del Campo de Calatrava. El rey Alfonso, viendo la amenaza tan cerca de las puertas de Toledo, organizó una expedición con objeto de reconquistar la plaza de Mora y el castillo, asediado por las huestes reales, que terminó rindiéndose en abril de 1144. Sería en este momento cuando se levantó esta avanzadilla militar para dar cobijo a la guarnición de asalto. Otras fuentes han sido utilizadas para la investigación, algunas muy remotas como los Libros de Visita la Orden de Santiago, del siglo XV, actualmente custodiado por el Archivo Histórico Nacional, en el que figura un inventario de las posesiones que tuvo esta institución religiosa y militar con sede en Uclés.

El estudio ayudará a entender cómo fue la frontera del Tajo que compartían cristianos y musulmanes entre los siglos XI y XII. En caso de que este lugar se acondicione para la visita, el turista podrá admirar los inmensos campos de olivar que se extienden en la lejanía y las aves rapaces que merodean por la sierra. El Ayuntamiento, junto con la asociación Amigos del Castillo de Mora, que desde finales de los noventa ha realizado varios estudios al respecto, está dispuesto a proteger y divulgar el valor del Cerro de Malvecino. «No podemos prescindir de este patrimonio. Si desaparece, desaparece la memoria de este lugar, su conservación es prioritaria», afirma el profesor Moreno Martín.

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