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Venta de Aires: un restaurante de 125 años con alma y espíritu toledano

Con motivo de este aniversario, varias personalidades han querido dar testimonio de su relación con este restaurante centenario

Venta de Aires es el único restaurante centenerio de Castilla-La Mancha
Venta de Aires es el único restaurante centenerio de Castilla-La Mancha - ABC
VALLE SÁNCHEZ - @abc_toledo Toledo - Actualizado: Guardado en:

Dicen que la gastronomía toledana no se entiende sin la Venta de Aires, el único restaurante centenario de Castilla-La Mancha, un lugar mítico, cargado de historia y que ahora, en pleno siglo XXI, sigue oliendo a leña y está más vivo que nunca gracias a sus actuales propietarios, José Luis Humanes y Cuca Díaz de la Cuerda, que han sabido mantener vivo su espíritu y alma toledana. Hace unos días, el 22 de septiembre, la Venta se vistió de gala para celebrar su 125 aniversario, una fiesta que reunió a cientos de personas de los más diversos ámbitos de la sociedad de Toledo, de todos los sectores e ideologías, que se volcaron con lo que muchos consideran una auténtica institución cultural y social.

Según cuenta el historiador toledano Ventura Leblic García, en 1891 Dionisio Aires Glaria, trabajador de la Fábrica, y su mujer, Modesta García-Ochoa Juanes, fundaron en pleno Circo Romano esta casa de comidas. Sus primeros clientes fueron los obreros de la Fábrica de Armas, los devotos del Cristo de la Vega, los pescadores y bañistas del Puente de San Martín, pero poco a poco su fama se fue extendiendo y todo tipo de personajes conocidos se han sentado en estos 125 años en sus mesas para degustar conejos, caracoles, perdices estofadas, peces escabechados, migas, camarones del Tajo, callos, pajaritos fritos, albóndigas, bacalao rebozado, tortilla, bazo…

Dalí, Buñuel y Lorca

Unos años después, la Venta de Aires fue testigo de la creación de la mágica Orden de Toledo, que tenía al director de cine Luis Buñuel de condestable, junto con Pepín Bello, Federico García Lorca, su hermano Paquito, Rafael Alberti, Salvador Dalí... Lo mejor de la Generación del 27 tomó Toledo como fuente de inspiración y su lugar preferido de reunión era en torno al vino y los fogones de Modesta. Cuenta Eduardo Sánchez Butragueño en su blog «Toledo Olvidado» que siempre pedían tortilla a caballo (con carne de cerdo), perdiz y vino blanco de Yepes. Y en este lugar interpretaron por primera vez juntos Don Juan Tenorio.

Tras la Guerra Civil, tomó el relevo en la cocina Carmen, hija de Dionisio y Modesta, que mantuvo la cocina tradicional pero con nuevos menús, haciendo famosa en todo el mundo la perdiz estofada y también la crema de cangrejos, el pollo tomatero y los postres toledanos, especialmente el mazapán y las natillas. Terminó la saga familiar en la Venta con el nieto de la fundadora, Antonio Montero Aires, y Felisa Pérez Garrido, que regentaron el restaurante hasta 1988, año en el que se vendió el negocio a los actuales propietarios, la segunda generación.

«Un lugar mágico»

Con motivo del 125 aniversario, varias personalidades han querido dar testimonio de su relación con este establecimiento, como el jurista y exministro socialista Fernando Ledesma, bisnieto de los fundadores de la Venta de Aires, ya que su abuela materna era hermana de Carmen, la hija de los fundadores. Para él, la Venta es especial, familiar y entrañable, «un lugar donde mayores y pequeños eran recibidos siempre estupendamente, en donde se podía hablar de todo».

Por eso, como recuerda Julio Ballesteros Huertas, -que trabajó en la Venta de Aires desde 1961 hasta 2011-, por sus paredes han pasado infinidad de personalidades. «Salvador Dalí comía en un patio que llamábamos de veladores, en donde las mesas eran de ruedas de molino y allí, en una de las paredes, hizo una pintura que desapareció». Unos años después, Rafael Alberti, otro enamorado de la Venta de Aires, «mandó a unos restauradores del Museo del Prado a recuperarla, pero estuvieron varios días trabajando sin éxito», recuerda Julio Ballesteros. Otros clientes farmosos fueron el doctor Marañón y Luis Buñuel, que regresó a Toledo cuando rodó Tristana a finales de los años 60 y que acudía a la Venta acompañado del actor Paco Rabal y la actriz francesa Catherine Deneuve. También comió en 1963 Richard Nixon, Xavier Cugat, el actor Mel Ferrer, el rey de Yugoslavia...

El expresidente de la Real Fundación de Toledo y actual presidente del Patronato del Teatro Real, Gregorio Marañón, define a la Venta de Aires como «una de las grandes instituciones gastronómicas de Toledo, un lugar mágico, como esta ciudad, que se explica como resultado de la suma de una serie de factores espirituales, estéticos, emocionales, culturales…».

Y, por último, Cuca Díaz de la Cuerda, directora del restaurante en la actualidad, afirma que «la Venta de Aires es un sitio que tiene alma, el alma de todos los clientes que han venido a lo largo de generaciones y el cariño de todos los toledanos». Por eso, «queremos mantener esa tradición que siempre ha tenido la Venta, esa esencia, esa identidad gastronómica», porque «tenemos unos clientes maravillosos y luchamos no solo por una buena gastronomía, sino también por la sencillez y la autenticidad».

La clave del éxito sigue siendo la misma: buen trato y calidad con productos de la tierra, quesos y aceites de la Mancha, el cocido con garbanzos de la comarca de Cabañas de la Sagra, el azafrán, pimentón de la Vera… Y una bodega con todas las denominaciones de origen de España.

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