Antonio Illán Illán

«Siguiendo el hilo», de Envido a Pares, un punto de transgresión necesaria

Es un espectáculo inclasificable, en el que se une lo poético y lo narrativo, que gira en torno a Sylvia González

Antonio Illán Illán
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Título: Siguiendo el hilo. Textos de Félix Chacón, Carlos Ávila, Elena Román, Eusebio González y Nat Yoy. Compañía: Envido a Pares. Intérpretes: Sylvia González. Músicos en escena: Renzo Ruggiero y Luis Gálvez «Punto». Dramaturgia: Sylvia González. Movimiento: Susana Sánchez. Escenografía: ETR. Producción: Envido a Pares

Soy de la misma opinión del nuevo académico de la Lengua, Juan Mayorga, cuando afirma que «Hoy, los escenarios son unos de los espacios más libres en el mundo, probablemente son los espacios menos sometidos a las censuras políticas o del mercado». Y esa libertad sin cortapisas la hemos podido ver en el espectáculo «Siguiendo el hilo» de Envido a Pares, que se ha presentado en el Teatro de Rojas de Toledo. Libertad de pensamiento y de expresión total.

«Siguiendo el hilo» es un espectáculo inclasificable, en el que se une lo poético y lo narrativo con un punto dramático, el monólogo con el cuentacuentos, la gestualidad insinuante con una escenografía simbólica y, al fondo, la música.

Sylvia González es el eje sobre el que gira todo el espectáculo. Es ella la que dice, y dice bien, e interpreta los textos de Félix Chacón, Carlos Ávila, Elena Román, Eusebio González, Nat Yoy y de ella misma. La música se ve y se oye, está al fondo del escenario; músicos e instrumentos varios ofrecen su concierto; no interfieren con la palabra y tampoco se implican dramáticamente con ella; acompañan y, a veces, la voz calla, y la música toma el protagonismo escénico pero sin implicación teatral; Renzo Ruggiero y Luis Gálvez «Punto» hacen su trabajo, necesario trabajo para equilibrar con el sonido armónico la multiformidad de referencias que hay en lo que se cuenta.

Los textos, muy diferentes en su contenido y aún en su forma, van de lo profundamente poético al realismo social, la literatura sicalíptica o directamente a la narración pornográfica. Pero, siguiendo el hilo y con heterogénea homogeneidad, las piezas del puzle terminan casando y se ofrece un conjunto que termina por atrapar al público. Destacable, sin duda, es el referido a la historia de Julia.

Variedad de ventanas

La vida es multiforme y caleidoscópica y, a la vez, heteróclita. Está lo real, lo que se piensa, lo que se siente, lo que se percibe y, también, lo raro, lo extraño, lo que se sale de lo habitual. Y sobre esa variedad de ventanas se atisba el horizonte del amor, del trabajo, de las relaciones humanas, de lo que nos gusta, de lo que no nos gusta, de lo que hacemos porque lo tenemos que hacer, la religión (siempre ferozmente criticada), el deseo, la política, el sexo gozoso y el nada agradable, la familia, la educación en tiempo de internados y un buen número de pequeños matices a los que hay que prestar atención para no perder comba. Los textos que ha subido a escena la actriz son el espejo en el que se reflejaba la realidad con un punto de transgresión teatralmente necesaria.

La imaginativa escenografía de ETR ha ayudado mucho a Sylvia González para elaborar el espectáculo que ella misma protagoniza, haciendo gala de variados recursos escénicos, entre los que cabe destacar el insinuante movimiento de su juego de brazos y manos. Y en ese marco imaginativo la verdad la ha puesto la actriz con su palabra.

Los espectadores que han acudido al Teatro de Rojas, en una poco habitual tarde de jueves, para ver «Siguiendo el hilo» han aplaudido con satisfacción y ganas la crítica, el desenfado y la trasgresión que ha puesto en escena Envido a Pares.

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