Fiscal, acusaciones particulares y defensas, el pasado lunes. Marcos García Montes no ha estado en la sesión de este jueves
Fiscal, acusaciones particulares y defensas, el pasado lunes. Marcos García Montes no ha estado en la sesión de este jueves - Ana Pérez Herrera
Doble asesinato en El Casar de Escalona

Cuando la incoherencia y la desmemoria de sus testigos no ayudan a José Muñoz Mojica

La fiscal del caso desacredita el testimonio de dos hombres que declaran en favor del acusado del crimen

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La cuarta sesión del juicio por el doble asesinato en El Casar de Escalona en 2012, celebrada este jueves en la Audiencia de Toledo, ha sido efímera. Apenas un par de horas. En ese tiempo, la defensa de José Muñoz Mojica, único acusado por este crimen, ha tratado de subrayar la imagen diabólica de una de las víctimas mortales, David Fernández Vilches, y consolidar, por otro lado, el aspecto bonachón de su cliente, conocido como el Comanche, ante el jurado popular.

Para ello, la defensa del inculpado y las acusaciones han interrogado a cuatro testigos, desmemoriados en puntos esenciales de su declaración, cuyos testimonios en favor de José Muñoz Mojica han perdido coherencia a preguntas incisivas de la fiscal, Margarita de la Barga.

El novio de Elisabeth, hija de María del Carmen Muro -procesada por un delito de encubrimiento- y hermana de Elena -pareja de José-, no ha recordado si el Comanche estaba en casa de los suegros tomando café el día de autos, la tarde del domingo 29 de abril de 2012, aunque sí estaba seguro de que José comió allí.

«José, una persona muy tranquila»

Más contundente ha parecido en un primer momento Luis Velasco, conocido del Comanche y propuesto como testigo por su defensa. Ha sido interrogado por la letrada que acompaña al abogado Marcos García Montes, defensor de José pero ausente en la sala este jueves. A sus preguntas, Velasco ha respondido que David, implicado en la muerte de un joyero de Talavera en 2007, y Miguel Ángel Cortés Jiménez -el otro asesinado en El Casar- eran «problemáticos».

Ha recordado también que la noche antes del crimen entró en un bar del pueblo (2.000 habitantes), donde se encontró «con una pelea» y con Ángel Martín Martín, Angelillo, el hombre a quien el Comanche atribuye la autoría del doble crimen. Ha asegurado que escuchó decir a Angelillo «a este chico lo mato, lo mato», que luego indagó y que le informaron de que ese «chico» se trataba de David, aunque ha admitido que no vio a esta persona en el establecimiento.

Por último, sobre el carácter del Comanche, Velasco le ha descrito como una «persona muy tranquila», con la que «todos» se llevaban «muy bien».

Sin embargo, Velasco no ha recordado el nombre del bar donde presenció la pelea y donde oyó decir a Angelillo lo de «lo mato, lo mato», a pesar de la insistencia de la fiscal durante quince minutos. Finalmente, el testigo se ha desdicho de que hubiera visto una trifulca, de que hubiera oído decir lo de «lo mato, lo mato» y ha aclarado también que el bar, en realidad, «estaba tranquilo». No ha sido la única vez que se ha retractado durante las preguntas de Margarita de la Barga. También ha reconsiderado su opinión sobre Miguel Ángel Cortés: «No sé si era una persona conflictiva».

Formas de preguntar

La defensa ha llegado a protestar por el interrogatorio de la fiscal, a lo que el presidente del jurado, el magistrado Juan Manuel de la Cruz, ha terciado: «Usted [la defensa] ha preguntado muy bien para sus intereses y la fiscal está preguntado muy bien para los suyos».

La representante del Ministerio Fiscal ha vuelto a desacreditar, aparentemente, a otro testigo de la defensa minutos más tarde. A preguntas de la letrada del Comanche, Daniel García ha afirmado que, poco antes del crimen, se encontró a José en una calle del pueblo donde hay un bar; que le pidió que le vendiera unos porros y que se citó en una zona cercana al chiringuito que José Muñoz regentaba. Con su testimonio apoyaba la versión del reo contra Ángel Martín y desacreditaba la de Angelillo, quien había asegurado el miércoles que vio a José matar a David.

Sin embargo, la desmemoria del testigo ha surgido cuando la fiscal ha comenzado su interrogatorio. No ha recordado el nombre de un bar que había dado como referencia ni tampoco la calle donde se había encontrado con el Comanche cuando Daniel iba dentro de un vehículo acompañado de un tal Loren y dos trabajadores de cuyos nombres no se acordaba. «Sí recuerda, en cambio, que casi se da un golpe con el coche de José», ha ironizado Margarita de la Barga. «Estaban buscando a José y justo se encuentran con él», ha añadido la fiscal con socarronería.

«¿Qué toma? ¿Café o te?»

El cuarto testigo en discordia ha sido un joven, Romulus, que es amigo de José. Aunque en una ocasión se negó a declarar «por miedo», ya que un hermano de David disparó a la puerta de su casa, este jueves sí respondió, prácticamente con monosílabos, a preguntas de la defensa del Comanche. La peligrosidad de David salió a relucir y también que José nunca le «pasó» estupefacientes.

La sesión se ha cerrado con dos preguntas intempestivas de Jaime Gozalo, abogado de la madre de David, a Romulus. «¿Qué toma? ¿Café o te?», ha sido la primera, a lo que el testigo ha respondido café. «¿Le vendió José café?», ha indagado el letrado. «No», ha contestado Romulus. Dos preguntas inesperadas, más propias del humor de Miguel Gila, con las que Jaime Gozalo ha querido reprochar la falta de credibilidad de algunos de los testimonios que había escuchado este jueves.