ARTES&LETRAS CASTILLA-LA MANCHA

Lugar para el reencuentro (83): La ruta del soneto

Un viaje por las más hermosas y fructíferas formas poéticas que ha dado la Poesía

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A gloria suena el soneto,

que siempre levanta el vuelo

y, mientras vuela, está quieto:

es paradoja del Cielo.

Estos versos octosílabos con los que comienzo a escribir sobre el soneto son también paradoja, pues no celebro aquí esta grandiosa forma poética con el endecasílabo característico. Y es que el soneto inspira tanto, que inspira también otros ritmos y medidas. Valgan mis cuatro versos iniciales como anunciadores de un viaje por la ruta de una de las más hermosas y fructíferas formas poéticas que ha dado la Poesía.

Beatriz Villacañas, poeta
Beatriz Villacañas, poeta

El origen italiano del nombre revela a su vez que, junto con Giacomo da Lentini, pioneros fueron Dante y Petrarca, quienes vertieron su amor respectivamente por Beatriz y Laura en catorce endecasílabos inmortales. Los sonetos de La vita nuova, de Dante, y el Canzionere de Petrarca, donde se encuentran sus sonetos a la amada, cruzaron fronteras e inspiraron a otros grandes como Boscán y Garcilaso en España, que sentaron las bases de esta joya formal en lengua castellana. En Inglaterra, Thomas Wyatt, tradujo el soneto y a Petrarca al inglés, por quien se dejó influenciar y así dar lugar a sonetos de su creación. Algo que hizo asimismo su amigo el Conde de Surrey, quien dio la forma definitiva al soneto inglés, llamado también soneto Shakespeareano, si bien sería más justo aunque quizá menos eufónico denominarlo soneto Surreyano.

Y así siguió el soneto, siempre de vuelo, volador a otros países como Francia y Alemania, y varios más, quedándose a la vez quieto en la lengua autóctona de cada nación. Cercano a nosotros, el portugués Luís de Camões. España ha dado a la Poesía y al mundo sonetistas que, como los ya citados, son voces inmortales, sólo hay que recordar, y releer, a Lope de Vega, a Calderón, a Quevedo, a Góngora, a Cervantes y, sin duda, a muchos más de aquel dorado siglo.

El soneto no sólo vuela por distintas geografías, vuela igualmente en el tiempo, y llega y se asienta en diferentes lugares y en diferentes épocas. Siglos posteriores y más cercanos a nosotros serán otra etapa en esta ruta. Feliz viaje.