España

Nueve años sin Mari Cielo Cañavate

Este caso, junto con el de Yeremi Vargas, Marta del Castillo o Diana Quer en la actualidad, se suma a la lista negra de 14.000 desparecidos en España en los últimos 20 años

Mari Cielo, con sus dos hijos, en una fotografía cedida por su familia
Mari Cielo, con sus dos hijos, en una fotografía cedida por su familia - ABC
M. CEBRIÁN Toledo - Actualizado: Guardado en:

A las dos de la tarde del 10 de octubre de 2007 sonaba la sirena que anunciaba la salida de los alumnos en el colegio «Isabel La Católica» de la localidad albaceteña de Hellín. Unos a la carrera y otros charlando con sus compañeros, todos los niños iban siendo recogidos por sus padres para ir a casa a comer. Todos menos uno, el hijo de Mari Cielo Cañavate, un niño de 11 años que nunca más volvería a ver a su madre.

«Mis nietos jamás han vuelto a recuperar su sonrisa». Quien habla es Antonio Cañavate, padre de Mari Cielo, que lleva nueve años desaparecida y que se suma a una lista negra de personas de las que nunca más se supo. Una larga lista, de la que forman parte algunos casos conocidos como Yeremi Vargas, Marta del Castillo o Diana Quer en la actualidad, que asciende a unos 14.000 desaparecidos en España en los últimos 20 años, de los cuales nueve son de Castilla-La Mancha, cuenta el presidente de la Asociación SOS Desaparecidos, Joaquín Amills.

Una cifra que, lejos de disminuir, no deja de aumentar, ya que en 2015, según los datos del Ministerio de Interior, quedaron sin resolver 1.200 casos de personas que desaparecieron sin dejar rastro alguno. Y es que, subraya Amills, «en España, cada día desaparecen cinco personas de las que nunca se sabe nada más». Es una afirmación más que preocupante, que ha llevado a la Asociación SOS Desaparecidos a presentar en los últimos cuatro años un plan con once medidas para intentar acabar con este angustioso problema.

Pero volvamos al caso de Mari Cielo Cañavate, de cuya desaparición se cumplen nueve años este lunes. Aquella mañana del 10 de octubre de 2007, como tantas otras, esta madre de 36 años —en aquella época— llevó a su niño al colegio «Isabel La Católica» en coche, que luego aparcó cerca de su casa de Hellín, donde vivía sola con sus dos hijos después de divorciarse. Estos fueron los últimos movimientos de la joven de los que se tiene constancia.

Por aquel entonces, y desde 2004, Mari Cielo mantenía una relación sentimental con un hombre casado de 56 años llamado Francisco Ramírez Gascón, vecino de la cercana localidad de Pozohondo. En los 30 kilómetros que separan Hellín de este pueblo de casi 2.000 habitantes, es donde se gestó este drama sentimental que acabó trágicamente.

«Yo nunca acepté que saliera con ese hombre», dice Antonio Cañavate, quien reconoce que Francisco y Mari Cielo siempre tenían discusiones, según le contaba su hija, aunque al principio ella lo defendía diciendo que era una «buena persona». Al estar casado, Francisco mantenía su relación con Mari Cielo en secreto, si bien ella le insistía en que dejara a su mujer y se fueran a vivir juntos, al igual que ella se había divorciado. Precisamente por eso, por intentar romper el matrimonio de sus padres, uno de los hijos de él había amenazado de muerte a Mari Cielo.

Amenazas y maltratos

La relación sentimental parecía llevar su curso, pero en 2007, poco antes de su desaparición, Mari Cielo pidió a su padre que cambiara el bombín de la cerradura de su casa, ya que Francisco tenía llaves de ella. Mari Cielo quería romper con él y estaba siendo amenazada, «e incluso maltratada», subraya Antonio Cañavate, quien recuerda que las últimas palabras que escuchó de su hija fueron las siguientes: «Papá, si desaparezco, ¿me buscarás».

Desde un principio, la familia de Mari Cielo sospechó de su compañero sentimental como el causante de la desaparición de la mujer. La policía de Hellín, tras unos meses de infructuosa investigación, dejó el caso en manos de la Unidad de Desaparecidos de Madrid. Y, en junio de 2008, las pesquisas pasaron a la Unidad de Homicidios. Durante todo ese tiempo, se produjeron varias concentraciones y protestas silenciosas por parte de los ciudadanos de Hellín y Tobarra. Y el 10 de octubre de 2009 Antonio Cañavate ofreció una recompensa de 50.000 euros a cambio de una pista fiable sobre su desaparición. «Sólo queremos que nos la devuelvan de una u otra manera y que mis nietos sepan dónde está su madre», manifestó.

Antonio Cañavate, padre de Mari Cielo
Antonio Cañavate, padre de Mari Cielo

Aquella oferta económica fue mano de santo, porque cuatro días después se procedió a la detencióndeFrancisco Ramírez Gascón gracias a nuevos testimonios. Los testigos relataron que vieron a Mari Cielo en el interior de un vehículo junto con Francisco, después de haber dejado a su hijo en el colegio. El primer testigo, un albañil que trabajaba en una obra cercana al domicilio de Mari Cielo, vio a la mujer en Hellín sobre las diez de la mañana y hasta cruzó la vista con ella; dos testigos más la vieron cerca de Pozohondo media hora más tarde, cuando el todoterreno 4x4 de Francisco, acompañado por una mujer rubia, pasaba por una rotonda en dirección a una finca propiedad del hombre y situada a unos 200 metros de distancia.

Desde entonces, nadie más volvió a ver a Mari Cielo; por tanto, la última persona que estuvo con ella fue Francisco. No obstante, éste afirmó que había ido a casa de su pareja pero no la había visto, aunque dio una vuelta por el barrio buscándola. Y no existía tal mujer rubia, ya que la persona que viajaba con él era un rumano rubio al que había recogido haciendo autostop.

Con todo, y aunque los investigadores y el juez observaron indicios de criminalidad, se acordó la libertad provisional sin fianza para Francisco, a quien, sin embargo, se le retiró el pasaporte y debió presentarse cada lunes ante el juzgado de Hellín.

Batida en simas y pozos

En diciembre de 2009 se realizó una batida para localizar a la desaparecida. Se revisaron pozos y simas en la zona de Pozohondo y en Liétor, en donde podía haber estado el día de la desaparición. En febrero de 2010, la familia envió una carta al Defensor del Pueblo y a finales de marzo se entrevistó con el Defensor del Pueblo de Castilla-La Mancha. En octubre de ese mismo año, el Ayuntamiento de Hellín se personó en la causa.

La historia volvió a dar otro giro. El 30 de noviembre de 2011, cuatro años después de su desaparición, un jurado popular consideró probado -por siete de sus nueve componentes- que Mari Cielo había muerto y que Francisco, el acusado, la había matado. Tras ese veredicto, la sección segunda de la Audiencia Provincial de Albacete condenó a Francisco a inhabilitación absoluta y prohibición de aproximarse a los hijos de Mari Cielo, su exmarido, padre y hermanos durante un plazo de diez años, así como a indemnizar a cada uno de los hijos de su examante —que tenían 11 y 16 años de edad, respectivamente, cuando desapareció su madre— con 120.000 euros.

La sentencia fue apelada por Francisco ante el Tribunal Superior de Justicia de Castilla La Mancha, que con fecha 8 de marzo de 2012 rechazó los apartados 25 a 27 del relato de la sentencia, que se habían declarado probados por la Audiencia Provincial. Es decir, mostraron su desacuerdo con que Mari Cielo Cañavate estuviese muerta, con que el acusado la hubiese matado y, por tanto, no se le podía condenar por un delito de homicidio por falta de pruebas concluyentes.

Francisco Ramírez Gascón, a su salida de la cárcel de La Torrecica, en Albacete
Francisco Ramírez Gascón, a su salida de la cárcel de La Torrecica, en Albacete- EFE

Es por ello que Francisco Ramírez Gascón fue absuelto y se ordenó su puesta en libertad, avalada por el Tribunal Supremo en enero de 2013. Además, este órgano condenó a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y a la familia de Mari Cielo a pagar las costas ocasionadas por su recurso. Cuando Francisco abandonó la cárcel de La Torrecica, en Albacete, manifestó que «siempre» tuvo «confianza en su abogado, en la Justicia y en Dios». «Este tiempo ha sido muy duro para mi familia y para mí. Siempre he creído en la Justicia y sabía que iba a ocurrir esto», afirmó.

Antonio Cañavate contradice las razones del jurado sobre la falta de pruebas, ya que varios testigos vieron a su hija subida al coche de Francisco tanto en Hellín como en Pozohondo durante la mañana del 10 de octubre de 2007. Incluso, algún policía le comentó la posibilidad de que el acusado la ahogara, porque no había sangre ni rastros de ADN en el vehículo, además de que algunas de las personas que los vieron dicen que Mari Cielo iba con la cabeza ladeada, como si durmiera o estuviera muerta.

«Francisco mató a mi hija y la Justicia condenó a mi familia. Ojalá nadie pase por lo que estamos pasando», manifiesta Antonio Cañavate, quien recuerda a los jueces que lo absolvieron que «sobre ellos pesara la losa de haber dejado a un asesino en la calle». Aunque la familia aún guarda una mínima esperanza, el padre está convencido de que el cuerpo de Mari Cielo no va a aparecer y lamenta que no haya más ayudas del Estado para buscarla. «Si estuviera viva, me habría avisado porque, aparte de ser mi hija, era como una amiga y me contaba todo», señala apesadumbrado.

Veredicto definitivo

La situación actual del caso es complicada porque, aunque se consiguieran nuevas pruebas, incluso aunque llegara a aparecer el cuerpo de Mari Cielo —en el supuesto de que haya fallecido—, el caso ya tiene un veredicto definitivo de inocencia en una sentencia firme. Al menos, en lo referente a Francisco Ramírez Gascón.

Según indica el presidente de la Asociación SOS Desaparecidos, Joaquín Amills, «este es un caso de los muchos que hay, miles me atrevería a decir, que nunca se resuelven porque esconden detrás un acto violento. Por desgracia, esto funciona así y tenemos un sistema en el que las grandes perjudicadas son las víctimas y protege a los imputados, a costa de que las víctimas y sus familias queden indefensas. Prevalece el derecho a mentir que el derecho a la verdad».

Pero, en el caso de Mari Cielo Cañavate, la única verdad es que lleva nueve años desaparecida y que ni sus hijos, ni sus padres, ni el resto de su familia saben nada de ella, y tampoco tienen un lugar donde llevarle un ramo de flores. Desde aquí este pequeño homenaje en su recuerdo.

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