Antonio Regalado - BAHÍA DE ÍTACA

Bastones como lanzas

24 horas después de aplicarse el 155, Forcadell cumplía dos años en el cargo y, por tanto, consolidaba sus «derechos vitalicios» (unos 4.000 euros por 14 pagas) ¿Iba a renunciar a esa obscena pensión por defender sus ideas? Naturalmente que no. Su patriotismo es su negocio.

Antonio Regalado
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Convendrán conmigo en que ver salir de la prisión de Alcalá-Meco en coche oficial y con escolta a la presidenta del Parlament Carmen Forcadell es una imagen única en la historia de la justicia y de la infamia. El magistrado Pablo Llorena Conde la ha puesto en libertad condicional tras depositar la Asamblea Nacional Catalana (ANC) una fianza de 150.000 euros. Sus compañeros de la Mesa que contribuyeron a perpetrar los máximos delitos contra la democracia (golpe de Estado, rebelión, sedición y malversación de fondos públicos) vuelven a sus cargos en la Diputación Permanente con pequeñas multas que la ANC –con su jefe Jordi en prisión- pagará con fondos (opacos) de su caja de resistencia. ¡Cuéntenos otra vez, señor Montoro, esa milonga de que la Generalidad no había desviado ni un duro para el procès¡

Una broma vitalicia

A pesar de que el Ministerio Fiscal solicitara prisión incondicional sin fianza, el juez instructor se ha creído las infumables mentiras de que la ex amotinada Forcadell ha decidido renegar de la declaración unilateral de independencia (DUI), que acepta la legalidad constitucional –empezando por el Art. 2-, que reniega completamente de desear la soberanía de la región de Cataluña y que está totalmente arrepentida. Demasiadas cuerdas para un violín.

Resulta que todo era simbólico, una broma, un donaire. En cuanto ha sentido la sombra de la cárcel, la joven revolucionaria ha encontrado el camino de Saulo y se ha cambiado de caballo (sin caerse) para seguir cobrando de por vida. Todo es más sencillo y más patético.

Veinticuatro horas después de aplicarse el 155 –es un decir- la susodicha cumplía dos años en el cargo y, por tanto, consolidaba sus «derechos vitalicios» (unos 4.000 euros por 14 pagas) ¿Iba a renunciar a esa obscena pensión por defender sus ideas? Naturalmente que no. Su patriotismo es su patrimonio. Su negocio es el nacionalismo.

Y ahí la tenemos, tras diez horas en prisión, de vuelta al Parlament – una mártir catalana- cobrando más de 10.000 euros mensuales hasta que se le acabe el chollo y se enganche para siempre de la teta vitalicia. Este es el estado opresor que denuncia Artur Mas con sueldo eterno de 115.000 euros, 48.000 euros para gastos de oficina, secretaria (100.000 más), escolta y coche oficial.

¿Sabian ustedes que el golpista Puigdemont tiene derecho a los mismos privilegios económicos y canonjías que Mas? Solo tiene que solicitarlo por escrito desde su «exilio» bruselense. El negocio continúa.

Delitos contra la democracia

Los expertos no se ponen de acuerdo en si los inculpados (govern y miembros de la Mesa) pueden ser acusados de rebelión. Incluso algunos juristas aseguran que no han hecho nada ilegal. La desobediencia permanente a los tribunales, la promulgación de dos referéndums falsos y sin garantías y la proclamación de la república catalana no son motivos penales suficientes para que estos tipos vuelvan a presentarse el 21D a unas elecciones precipitadas por un Ejecutivo nacional que no se atreve a aplicar la ley. Y menos la fuerza de la ley.

¿Creen ustedes que algún partido político se ha apresurado a restaurar el delito de secesión, derogado por González en 1995? Naturalmente que no. ¿Y a modificar la ley para una inhabilitación preventiva por delitos graves contra la unidad de la patria, el terrorismo, el maltrato, el tráfico de personas, o los delitos contra la Hacienda pública y la corrupción? Eso es territorio tabú.

Cuando la lenta justicia los condene, siempre nos quedarán los indultos. Es decir, todo les saldrá gratis total. Y lo volverán a intentar, no lo duden.

Dentro de menos de 25 días veremos a los golpistas pedir el voto con más fuerza y legitimidad que antes. ¿Podría suceder esto en algún país de nuestro entorno? No, porque los partidos secesionistas están ilegalizados. Aquí partimos de la falsa premisa de que todas las ideas son respetables. Y no es verdad. ¿Permitiríamos un partido, nazi y/o pedófilo? ¿Y otro de maltratadores o de traficantes de armas? Eso, tampoco. ¿Por qué entonces se admiten partidos golpistas?

Solo por el daño económico causado a las empresas y el despilfarro público, todos estos fantoches que pavonean de honorables deberían estar inhabilitados de por vida para ejercer cargos públicos. Por malos gestores y por ladrones. Ya está demostrado que a más nacionalismo, menos democracia y más corrupción. Y siempre opacidad cero.

Esta crisis ha puesto al descubierto una vez más las miserias y la impostura del PNV que garantizaba aprobar los Presupuestos de 2018 si se ponía en libertad a los sediciosos «Jordis», a Junqueras y a sus amigos «indepes». Eso sí, después de engañar al PP una vez más y negociar a su favor el Cupo Vasco.

Veneno nacionalista

El presidente de la Comisión Europea Jean Claude Juncker ya ha advertido en Bruselas, Oviedo y Salamanca contra el veneno de los nacionalismos y separatismos para Europa. La huida vergonzante de Carles Puigdemont a la capital comunitaria –vía Marsella- para internacionalizar el conflicto resulta patética. Primero fue su esperpéntica rueda de prensa, luego sus apoyos nazis y su abogado proetarra,, más tarde su provocación de personarse en el Parlamento Europeo con los alcaldes secesionistas –bastones como lanzas, bastones como armas-, y a continuación su entrevista clandestina en TV3 para terminar en un encuentro con la CUP a fin de integrarse en sus listas. Siempre mintiendo, siempre vendiendo un victimismo sin fronteras, que este gobierno de España –es un decir-, no es capaz de contrarrestar con un relato coherente y veraz. Que un tipo como Puigdemont –ojo a su firma de hombre sin escrúpulos ni principios- siga ejerciendo de presidente legítimo de la Generalitat y no haya sido acusado de usurpación de funciones ni desposeído de sus privilegios económicos- es una vergüenza para todos los españoles.

Ensayo general

La «huelga de país» ha sido un ensayo general (con todo) para los comités en defensa de la república (CDR). Entiéndase comandos en defensa de la Revolución. Pura batasunización, cubana y chavista, sin kale borroca. Ya llegará. Menos de dos centenares de agitadores profesionales paralizaron la AP7, el AVE a Madrid y colapsaron las entradas, salidas y el centro de Barcelona. «Ya sabemos cómo podemos paralizar Cataluña», dijo uno de los participantes.

Era el primer pulso a la Policía Nacional, a la Guardia Civil, a los Mossos y al Estado de derecho. Un caos que puede producirse en cualquier momento. Era la primera ocasión para mostrar la fuerza legítima del 151: ¿Y qué pasó? Que el Estado se arrugó una vez más. La respuesta proporcional de Interior se tradujo en una pasividad absoluta.

La imagen de los niños en la mitad de la carretera frente a un cartel que insistía en los presos políticos – Pujol Jr. el corrupto, ¿es un preso político también?- confirma que estamos ante un segmento de población separatista que es peor que el nazismo y que, utilizando a los niños como escudos humanos, se acerca más al ISIS.

Las declaraciones del ministro José Ignacio Zoido –«no podíamos caer en la provocación»- confirman que este gobierno quiere llegar a la meta del 21D para pactar con los mismos actores que nos han llevado hasta aquí, apartarse el cáliz del 151 y rogar a los manifestantes constitucionalistas que voten masivamente a Ciudadanos, PP y PSC ver si suena la flauta de la mayoría. ¿No han entendido todavía que ERC, Pedecatos, Fachín, Colau e Iglesias son los mismos?

En la CE está la esperanza

Más allá de las declaraciones desafortunadas de los ministros Dastis y Méndez de Vigo –muy mendaz, por cierto- alegrándose en que los golpistas vayan en las listas, todo el Ejecutivo se ha visto aliviado por la iniciativa del juez Llorena. La calle está con la valiente jueza Carmen Lamela a quien quieren asestarle un duro golpe, llevando a los acusados al Supremo. Objetivo: que hagan campaña en la calle –ya todos están en las listas- para que las urnas perdonen sus pecados mortales de asalto a la Constitución y a la convivencia. ¿Desde cuándo las urnas exculpan los delitos de golpismo?

Los fichajes estrellas del PSC son impresentables. ¿Ya está Iceta pensando en reeditar el Pacto del Tinel con ERC, Comunes y PdCat? Confiemos en los miles y miles de personas que han salido a las calles con las banderas cuatribarradas y rojigualdas. Esa sociedad civil que, más allá de los partidos políticos y del nacionalismo excluyente y supremacista, está dolorosamente harta de estar sufriendo en silencio. Hasta ahora, Esas personas decentes que creen en el Estado de Derecho, en las libertades y en la Carta Magna tienen la palabra. Y el futuro de Cataluña y de España.

Libres e iguales

Hace tres años largos, el sábado 8 de noviembre de 2014, medio centenar de toledanos nos reunimos en la Plaza del Ayuntamiento. Hacía demasiado frio. A las 12 en punto, Ángel Nicolás, el presidente de los empresarios castellano-manchegos, al unísono con otros constitucionalistas, repartidos por las cincuenta capitales de provincia españolas, leyó un texto de la plataforma cívica Libres e Iguales, bajo el lema SÍ NOS IMPORTA en el que se exigía al gobierno del Sr. Rajoy que impidiera el referéndum ilegal del día después (del 9N) y que se aplicara el peso de la ley a los secesionistas. Moncloa dijo lo mismo (y con las mismas palabras) que el pasado 1 de octubre: primero, que no habría referéndum; y lo hubo, Y segundo que no tenía validez. Pero los golpistas consumaron su propósito. Recordamos aquel texto para comprender cómo hemos perdido tres años.

«Ciudadanos: Todos nosotros tenemos la suerte de vivir en un Estado de derecho. En España. Compartimos una Constitución que ampara nuestros derechos y fija nuestros deberes. Dentro de sus límites, podemos diseñar nuestro perfil político: compartirlo con otros muchos o elegir ser distintos a todos los demás. Nuestra ciudadanía no está condicionada por el lugar donde hemos nacido o vivimos, ni por nuestro origen familiar, ni por nuestros gustos culturales o ideológicos. Somos ciudadanos, es decir gobernantes, del territorio plural que gestiona nuestro Estado.

Mañana, en una de las regiones españolas, tan nuestra como el resto, se va a proceder a un acto simulado de democracia con la intención de privarnos de una parte de nuestra soberanía ciudadana y de mutilar nuestros derechos políticos.

Queremos denunciar alto y claro este atropello. Queremos seguir compartiendo con todos los ciudadanos españoles nuestra soberanía. Queremos defender este país unido ante los que pretenden su mutilación sectaria. No reconocemos legitimidad alguna a los intentos de fragmentar nuestra ciudadanía apelando a supuestos derechos preconstitucionales.

Y, por tanto, exigimos del gobierno del Estado español que defienda con firmeza nuestra ciudadanía común».

Gracias, amigo Angel, por cumplir con tu obligación. Me alegra que sigas en ello dando la cara en la Patronal regional y en la CEOE frente a tanto pacifista que apuesta, cobardemente, por el apaciguamiento.

No al apaciguamiento

Aquella misión dio sus frutos. Hoy, miles de banderas nacionales ondean en balcones y ventanas de toda España. En los últimos 30 días, millones de personas hemos salido a la calle para Este fin de semana, miles de ciudadanos constitucionalistas han salido a la calle en Reus y Sabadell para decir ¡basta¡ a los golpistas nacionalistas que ya perpetran invadir la comunidad Valencia, Baleares y Aragón. ¡NO a los países inventados¡ han gritado miles de gargantas en Valencia capital, convocadas por la Coordinadora del Reino de Valencia, cansada del hostigamiento de los usurpadores catalanistas. Apoyamos a los valencianos constitucionalistas y seguro que no pasarán –como no lo hicieron en 1714- de Almansa (Albacete)

Y aunque el gobierno del PP le de miedo cumplir y hacer cumplir la ley, los ciudadanos tenemos que tener claro que el veneno nacionalista se fundamenta en el victimismo, la extorsión, la expansión y el supremacismo nazi. Y que sus palabras mágicas son diálogo y paz. Dos mentiras más. Y dos ideas fuerza llenas de malicia intencionada: demócrata el que incumple las leyes (ellos) y represores franquistas los que la cumplimos (nosotros).

Apaciguamiento es indignidad y cobardía. Nuestra norma es la Constitución del 78. Y nuestro líder un joven y valiente rey llamado Felipe VI. Ni un paso atrás. Estos golpistas con sueldos vitalicios, ya nos han hecho demasiado daño.