El cura Solalinde (a la derecha, con camisa blanca) mantuvo un encuentro en Toledo con ONGs
El cura Solalinde (a la derecha, con camisa blanca) mantuvo un encuentro en Toledo con ONGs - LUNA REVENGA
Solidaridad

Alguien lo tiene que hacer

El cura mexicano Alejandro Solalinde, nominado al Nobel de la Paz, estuvo este viernes en Toledo para hablar de su lucha contra los narcos por ayudar a los migrantes

TOLEDOActualizado:

Cuenta Alfonso Armada, periodista de ABC, curtido en guerras como las de los Balcanes o Ruanda, que siempre que acudía a un conflicto su madre le preguntaba: «¿Por qué tienes que ir tú?». «Bueno, mamá, alguien tiene que ir», respondía Armada.

El cura mexicano Alejandro Solalinde (Texcoco, 1945) no solo sabe de qué van las guerras, es que directamente es objetivo de los malos. Una noche, un sicario le apuntó con una pistola a la cabeza, pero una orden inesperada en el último momento hizo que Solalinde se salvara.

«Yo molesto porque hablo. Tú, ¿te podrías quedar callada cuando siete mujeres son asesinadas al día en este país (México)?», le espetó hace días a la periodista que contó su historia en Alfa y Omega, un suplemento religioso de ABC.

Este viernes, el cura mexicano, que este año estaba nominado al premio Nobel de la Paz, visitó la Biblioteca de Castilla-La Mancha, sita en el alcázar de Toledo, donde mantuvo un encuentro con diferentes ONGs propiciado por Amnistía Internacional.

Los presentes escucharon cómo Solalinde fue «un cura burgués» hasta enero de 2007. En aquella fecha decenas de migrantes desaparecieron al llegar a Ixtepec, una ciudad al sur de México. Por ella pasa «La Bestia», el famoso tren al que se suben los migrantes de Centroamérica en su desesperada lucha por huir de la miseria de su tierra y pasar la frontera de México con Estados Unidos.

Solalinde decidió entonces que su lugar en el mundo era ayudar a los migrantes y fundó el albergue «Hermanos en el camino», en Ixtepec. Lo hizo pese a tener a todos en contra. La clase política, por supuesto. Algo que no extraña, si se tiene en cuenta que el 80 por ciento de los 2.200 ayuntamientos mexicanos están controlados por alcaldes ligados a los narcos.

«Todos somos migrantes e indigentes existenciales. Tenemos las mismas necesidades básicas: comer, dormir, de afecto...», les dijo a los representantes de las ONGs. Solo que «los migrantes lo reconocen con dignidad y un magnate nunca lo admitirá, pero hay cosas que no se pueden comprar», añadió.

El cura mexicano también habló de la «contaminación» que nos produce el capitalismo, que hace que estemos «demasiado tiempo pendiente de lo material, y dediquemos mucho tiempo a nosotros mismos y poco a los demás».

Trump y Cataluña

Antes de su charla en la biblioteca regional, Solalinde atendió a la prensa y habló del «enfermo» Trump y también de Cataluña, aunque comedidamente. Del presidente de EEUU dijo: «Tendrá un coste para todos, pero, sobre todo, va a tener un coste para los inmigrantes».

Sobre el conflicto catalán empezó diciendo que en Europa hay un «síndrome de balcanización», en el que «después de dos guerras mundiales, después de haber vivido genocidios, Europa no ha parado en la reconfiguración nacional y la movilidad demográfica».

Ya en harina catalana, Solalinde expresó: «Nadie puede impedir que grupos, tal vez por la mala intervención de políticos, no puedan llegar a un acuerdo y al diálogo. Cuando se pierde el diálogo, se puede esperar cualquier cosa».