Investigadores trabajan en la Cueva de los Torrejones, en Tamajón (Guadalajara)
Investigadores trabajan en la Cueva de los Torrejones, en Tamajón (Guadalajara) - Bravo

Tamajón presume de Homo sapiens

Este pequeño pueblo de Guadalajara posee desde septiembre los restos más antiguos de esta especie en la Meseta

ToledoActualizado:

Los poco más de 100 habitantes que viven hoy en Tamajón (Guadalajara) poco se parecen a los que hace varios miles de años poblaron estas tierras. Pero, a partir de ahora, lo que sí pueden conocer los vecinos de este pequeño pueblo de la Serranía guadalajareña es cómo eran sus antepasados gracias a los restos más antiguos de Homo sapiensde la Meseta descubiertos allí en los años 90, pero confirmados en septiembre de este año gracias a una investigación.

Un equipo de arqueólogos y paleontólogos coordinados desde el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh) y cofinanciado por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, bajo la dirección de Adrián Pablos y Nohemi Sala, ha llevado a cabo, a principios de septiembre, prospecciones y excavaciones arqueológicas en el paraje tamajonero de la Cueva de los Torrejones.

Un entorno en el que los hombres del Paleolítico superior (periodo que se extiende aproximadamente entre los años 40.000-30.000 y el 12.000-10.000 antes del presente) se desplazaban de un lugar a otro y vivían de lo que cazaban y recolectaban. Así lo explica a ABC Adrián Pablos, quien además destaca que estos humanos se encontraban con la dificultad de localizar lugares de refugio, abrigos rocosos y cuevas, donde habitar durante determinadas temporadas, como es el caso de los Torrejones, en Tamajón.

Estos parajes, relata el investigador del Cenieh, les servían de refugio ante fieras, como hienas, leopardos, osos, lobos y algún que otro león que por aquel entonces poblaba estas latitudes. Todos estos carnívoros de gran tamaño eran competidores directos o indirectos del Homo sapiens para cazar o carroñear animales con los que se alimentaban, como caballos salvajes, uros, ciervos o rinocerontes.

Todo este relato se sustenta en el estudio dirigido por Adrián Pablos, que es la continuación de una investigación anterior llevada a cabo en los años 90 por un equipo de ocho miembros del Instituto Geológico y Minero de España. Bajo la dirección de los profesores Alfonso Arribas, Carlos Díez y Jesús Jordá, se halló un resto fósil de un hueso de pie humano, un navicular, que apareció junto a hienas, leopardos y rinocerontes en el mismo nivel estratigráfico, fauna que se corresponde con la que había en la Meseta durante una fase intermedia del Pleistoceno superior (entre 80.000 y 60.000 años de antigüedad).

Confusión inicial

De acuerdo con los conocimientos que se tenían en esa primera investigación, se concluyó que el de Los Torrejones era un yacimiento neandertal y que los restos del individuo encontrado pertenecían al Homo neanderthalensis. Pero excavaciones más recientes han hallado restos fósiles de esta misma fauna en yacimientos posteriores de otros puntos de la Península Ibérica. Cabía, por tanto, la posibilidad de que los hallazgos de Los Torrejones no fueran neandertales, sino pertenecientes a nuestra especie, el Homo sapiens.

Según esta nueva línea de investigación, el equipo del Cenieh analizó en el laboratorio el hueso navicular encontrado en los años noventa y concluyó, de forma inequívoca, que perteneció a un Homo sapiens. Así, se trata del resto más antiguo de nuestra especie encontrado en el centro de la Península Ibérica. «Hay hallazgos similares en la Cordillera Cantábrica, en el Mediterráneo y en Portugal pero, hasta ahora, no habían aparecido huesos de Homo sapiens pertenecientes al Paleolítico Superior, en la Meseta», explica Pablos.

Acceso a la Cueva de los Torrejones
Acceso a la Cueva de los Torrejones- Bravo

¿Qué tiene de excepcional este descubrimiento? «Contar con un Homo sapiens del Paleolítico Superior es algo extraordinario en la Península Ibérica. Siendo el lugar un cubil de carnívoros generalistas, los hallazgos nos dan una magnífica representación del ecosistema de la época». Si la cronología se confirma, el navicular de la Cueva de los Torrejones constituiría el «único resto fósil de Homo sapiens del Paleolítico Superior conocido en el interior peninsular», afirma el investigador. En su opinión, «futuras campañas de excavación permitirán además inferir cómo era el modo de vida de estos humanos, sus relaciones con el ecosistema y el medio ambiente, así como descubrir potencialmente nuevos fósiles que aporten más información paleobiológica de estas poblaciones paleolíticas».

Así, subraya Pablos, el yacimiento de los Torrejones y toda el área de la pequeña ciudad encantada de Tamajón ofrecen, sin lugar a dudas, «un gran potencial y unas muy buenas perspectivas» para el hallazgo de nuevos fósiles. «Este potencial se materializará en nuevos hallazgos de manera segura, si se consigue dar continuidad financiera y logística a medio-largo plazo a este proyecto de excavación e investigación», manifiesta.

Pequeña exposición

Por tratarse casi exclusivamente de material paleontológico, los hallazgos, una vez procesados, engrosarán los fondos del Museo de Paleontología de Cuenca, si bien se baraja depositar algo en Tamajón y exhibirlo de forma temporal o permanente en el centro cultural de la villa agallonera «en un futuro próximo», afirma Pablos, quien cree que el Ayuntamiento de Tamajón lo acogería con agrado.

De hecho, el alcalde, Eugenio Esteban, dio las gracias al equipo de investigadores por su dedicación y por haberse fijado en Tamajón. «Los numerosos yacimientos arqueológicos y paleontológicos que existen en nuestro término municipal son importantes para conocer nuestro pasado, pero también lo deben ser para el futuro. Tenemos un rico patrimonio arqueológico y paleontológico que poder explotar, con respeto y cuidado por su preservación, también turística y económicamente en las próximas décadas», señala el regidor agallonero.

La localidad de Tamajón puede presumir ya de Homo sapiens.