Integrantes de uno de los grupos recreacionistas de la batalla de Carentan, en Montalbanejo (Cuenca)
Integrantes de uno de los grupos recreacionistas de la batalla de Carentan, en Montalbanejo (Cuenca)

Un pueblo de Cuenca lleva siete años siendo escenario de la II Guerra Mundial

Montalbanejo, de 118 habitantes, recrea la batalla de Carentan, donde se enfrentaron en 1944 fuerzas estadounidenses y la Wehrmacht alemana

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El Diccionario de la Real Academia Española recoge la siguiente definición de la palabra «friqui» o «friki» (del inglés freaky): «Extravagante, raro o excéntrico. Persona pintoresca y extravagante o que practica desmesurada y obsesivamente una afición». Cualquiera de estas acepciones se podría aplicar, de manera cariñosa, al centenar de personas que se dan cita este fin de semana en la apacible localidad conquense de Montalbanejo (118 habitantes) para recrear la batalla de Carentan, uno de los combates más conocidos y cruentos de la Segunda Guerra Mundial que tuvo lugar en Francia.

Uno de esos «friquis» será Antonio Chain, presidente de la Asociación Cultural Marlene Dietrich, que es la organizadora, en el marco de las VII Jornadas de Historia Militar, de la recreación de esta batalla, que este año cumple su séptima edición en Montalbanejo, de donde es el vicepresidente Víctor Olivares. Chain, que es uno de los arqueólogos responsables del yacimiento de la antigua ciudad celtíbera de Numancia (Soria), es un apasionado de la historia militar y, por eso, decidieron recuperar este combate que supuso una respuesta de los nazis al Desembarco de Normandía, entre los días 10 y 14 de junio de 1944, dentro la operación «Overlod», entre fuerzas estadounidenses y la Wehrmacht alemana.

Recreación de la batalla, con los carros de combate en el pinar de Montalbanejo
Recreación de la batalla, con los carros de combate en el pinar de Montalbanejo

El objetivo, según explica Chain a ABC, es «dar vida a este municipio conquense de poco más de cien habitantes que nos ha acogida con los brazos abiertos desde el principio». De hecho, una muestra del éxito que está teniendo la recreación de la batalla de Carentan es que ya va por la séptima edición y la gran asistencia de público proveniente de casi todas las regiones de España. El organizador cuenta que «a Montalbanejo acuden todos los años apasionados del mundo bélico provenientes de Andalucía, Asturias, Baleares, Galicia, Madrid, País Vasco, Valencia y, como no, Castilla-La Mancha».

Diferentes actividades

Las refriegas, que se desarrollan tanto el sábado como el domingo, comienzan por la mañana, cuando tiene lugar en el pinar del municipio un combate de «airsoft», que es como se conoce en inglés a una actividad lúdico-deportiva de estrategia basada en la simulación militar con armas que disparan bolas de PVC de 6 u 8 milímetros de diámetro. Pero lo «gordo» viene después, cuando tiene lugar en sí la recreación de la batalla de Carentan en un entorno que, a juicio de Chain, «tiene alguna similitud con el escenario original de la contienda».

Momento de la recreación de la batalla en la Plaza Mayor de Montalbanejo
Momento de la recreación de la batalla en la Plaza Mayor de Montalbanejo

En total, se realizan dos representaciones que se desarrollarán entre las ruinas de la Iglesia de la Asunción y la Plaza Mayor, donde tendrá lugar la batalla principal, mientras un narrador irá explicando a los asistentes los hechos. Para poner en escena este episodio histórico de la Segunda Guerra Mundial, los recreacionistas utilizarán armas de fogueo, efectos de sonido y visuales para que los asistentes «disfruten como si estuvieran metidos dentro de una película». Cada grupo recreacionista irá ataviado con los uniformes de la época, integrará un desfile de tropas en el que participará una representación de las unidades implicadas en el conflicto y utilizarán para desplazarse una docena de vehículos militares, desde jeeps a blindados, motos alemanas o camiones ligeros, así como armamento original.

Los organizadores agradecen la ayuda del Ayuntamiento de Montalbanejo, así como de todos los vecinos del municipio, que han sido clave para sacar las jornadas adelante. «Son parte de la fiesta, se visten de civil de época, acuden al baile con música de la época», afirma Antonio Chain, orgulloso de que les consideren «sus militares» y de formar parte de un proyecto que, para un municipio como este, supone «un motor económico y turístico importante», ya que cada año atrae a varios centenares de personas de toda la región, llegando a multiplicar la población de Montalbanejo, que ha visto cómo se «revitalizan» sus fiestas de San Isidro.