Los pacientes aguardan en los pasillos de los hospitales regionales a la espera de ser atendidos.
Los pacientes aguardan en los pasillos de los hospitales regionales a la espera de ser atendidos. - ABC

El PP tilda de «estrepitoso» el aumento de las listas de espera

Lucas Torres: «En junio de 2017, nos encontramos con la cifra de 96.904 pacientes»

TOLEDOActualizado:

El viceportavoz de Sanidad en el Grupo Parlamentario Popular en las Cortes de Castilla-La Mancha, Antonio Lucas Torres, ha tildado de «estrepitoso» el aumento de 6.539 pacientes en las listas de espera sanitarias.

Además, Lucas Torres ha realizado un balance de la situación actual catalogándola de «lamentable» ya que nunca antes había estado «peor» debido a al gestión del gobierno de Emiliano García-Page, coaligado con Podemos, según la nota de prensa emitida por el partido.

«En junio de 2017 había 90.365 pacientes esperando a ser atendidos por la Sanidad pública regional, y en julio nos encontramos con la cifra de 96.904 pacientes, y esto es así, pese a los maquillajes ya habituales del gobierno de Page en su desesperado intento por disimular la caótica situación de un servicio público tan esencial como es el de la Sanidad», ha afirmado Antonio Lucas.

Asimismo, ha señalado que en los tramos más largos de las listas, hay 95.187 pacientes esperando, lo que supone 13.077 pacientes más que los del mismo periodo correspondiente al año 2015 cuando la gobernaba el Partido Popular. «Lo que evidencia el deterioro de la Sanidad al que nos han arrastrado Page y sus socios de la izquierda extrema».

«Donde peor evolucionan las listas de espera es en cirugía, puesto que en el pasado mes de julio había 36.609 pacientes esperando a ser intervenidos, lo que supone 3.707 pacientes más que en junio de 2015; y de todos los castellano-manchegos que esperan para ser intervenidos, hay 12.880 que superan los 180 días de espera; es decir, 9.314 pacientes más que con el Gobierno de Cospedal», mantiene Lucas Torres.

Finalmente, ha dicho que todo esto es consecuencia de «un presidente perdedor como Page más pendiente de su propia superviviencia política que de gestionar los servicios públicos esenciales».