Navajas de Albacete
Navajas de Albacete - ANA PÉREZ HERRERA

La navaja de Albacete ya es BIC

El Diario Oficial de Castilla-La Mancha publica la declaración como Bien de Interés Cultural, en la categoría de bien inmaterial, de esta seña de identidad de la ciudad

TOLEDOActualizado:

El Gobierno de Castilla-La Mancha ha publicado hoy la declaración como Bien de Interés Cultural (BIC), en la categoría de bien inmaterial, para la cuchillería y la navaja clásica de Albacete, una seña de identidad de la ciudad y parte de su cultura popular.

Así lo recoge la declaración de BIC publicada hoy en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha por la Consejería de Educación, Cultura y Deportes.

Aunque la historia de la navaja como cuchillo plegable es universal y muy antigua -se han hallado restos en ajuares de sepulturas ibéricas de la Segunda Edad del Hierro y en excavaciones romanas-, la navaja clásica se generalizó en España a finales del siglo XVI, según se recoge en el expediente redactado para esta declaración.

Un arma popular

Teniendo en cuenta que determinadas armas, como la espada, estaban reservadas para la nobleza y la milicia, la navaja se convirtió en el elemento de defensa del resto de la población: un objeto fácil de ocultar, de pequeño tamaño y ligero.

En Albacete, el primer cuchillero del que se tiene referencia es Alonso Fernández (siglo XV), pero fue en el siglo XVI cuando se expandió el sector y en el XVII cuando se generalizó el uso de la navaja y aumentó su demanda.

El XVIII está considerado el «siglo de oro» de la cuchillería albacetense, cuando surgen grandes maestros del oficio y se convierte en uno de los centros más importantes de Europa. De hecho, a finales de esta centuria la población de Albacete rondaba las 10.000 personas y había unas veinte fábricas de cuchillería.

En el siglo XIX continúa el auge del sector, que también se da a conocer en otros lugares de Europa; en 1926 se funda la Sociedad Cuchillera Albacetense, integrada por 19 cuchillerías, y en 1971 se cifran cien talleres que trabajaban para cinco fábricas importantes.

Aprecu, la Asociación de Cuchillería y Afines que ha instado a la declaración de BIC, se constituyó en junio de 1977, y ha impulsado en estos cuarenta años el Monumento al Cuchillero en la Plaza del Altozano (1998), la Fundación para el Desarrollo de La Cuchillería (2000) y el Museo Municipal de la Cuchillería de Albacete (2004), entre otras actividades.

Lo que persigue ahora es lograr un reglamento europeo unificado que proteja a los productos de cuchillería en el ámbito de las Indicaciones Geográficas Protegidas (IGP) para productos no agroalimentarios.

Seña de identidad

La cuchillería albaceteña es una de las señas de identidad de la ciudad, forma parte de la cultura popular y su máximo exponente es la navaja, que cuenta con una tipología y características propias que la dotan de un valor cultural específico.

«Pocas veces la imagen de una comunidad está tan ligada a un producto artesanal y tan representada», subraya el expediente de la declaración, que explica el proceso de elaboración, los tipos de navajas, puñales o cuchillos que existen y cómo se organiza el trabajo en un taller.

«Albacete es sinónimo de navaja, de cuchillería; declaraciones como ésta favorecen la creación y promoción de oficios de carácter tradicional, transmitidos generacionalmente, salvaguardando así el sector cuchillero y la navaja clásica albaceteña, símbolo identitario de Albacete», destaca.