El Rey Felipe VI durante su visita al Reino Unido - EFE

Los Reyes escuchan las demandas de los científicos españoles en el Reino Unido

«Se les ve muy interesados por nuestro mundo y se agradece», dicen los jóvenes investigadores

CORRESPONSAL EN LONDRESActualizado:

«Bien hecho chicos, bien hecho», dice un sesentón achaparrado, de nariz prominente y rostro rosáceo, mientras marca con un puño un suave gesto asertivo. Es mediodía del viernes en Londres y al otro lado de un cristal enorme los Reyes de España se están subiendo a la berlina Bentley granate de la Casa Real Británica, en la que se desplazan en su visita de Estado que concluirá esta tarde en Oxford. El hombre que felicita a su equipo es una eminencia de la ciencia europea, el biólogo Sir Paul Nurse, de 68 años, Premio Nobel y Premio Príncipe de Asturias. Está satisfecho por lo bien que ha discurrido el recorrido de los Reyes españoles por el centro de investigación biomédica que dirige, el Francis Crick, uno de los mayores del mundo, que ha costado 800 millones de euros y donde trabajan 1.250 científicos. El instituto ocupa un edificio abrumador, con un gran atrio central acristalado de ocho plantas, que hace que lo apoden «la otra catedral de San Pablo», en alusión a Paul Nurse, su jefe.

Nurse no es el único satisfecho con la visita. «Se les ve muy interesados por nuestro mundo y se agradece», comentan tras departir con los Reyes algunos jóvenes científicos españoles que trabajan en el Francis Crick. Una hora antes de la llegada de la visita real, dos de los investigadores españoles habían que querían entregar a Don Felipe y Doña Letizia una carta se queja sobre el estado de la ciencia en nuestro país, en la que lamentaban que en España «no se apuesta por la investigación como un modelo de crecimiento a largo plazo» y les pedían su apoyo. Su iniciativa de darles la carta no parecía gustar demasiado al entorno que maneja el protocolo, pero fueron los propios Reyes quienes acabaron acercándose a los científicos para escuchar sus inquietudes en un animado corrillo. Primero se les aproximó la Reina y de inmediato apareció también el Rey. Charlaron más de cinco minutos. «Se notaba que conocían el tema y que les interesa». En el transcurso del diálogo, los Reyes comentaron que parte del problema de la ciencia en España es en cierto modo cultural, una falta tradición. Don Felipe y la Reina Letizia sobrellevaron incluso el tenaz tuteo que les dedicó uno de los científicos, un pamplonés cuya idea del protocolo para ver a un jefe de Estado era una holgada camisa campestre por fuera.

Durante el recorrido por el Francis Crick caminaba junto a los Reyes el Príncipe Andrés, pues Isabel II ha querido que en todo momento algún miembro de la casa real los acompañe. También estaba presente Jo Johnson, el secretario de Estado de Ciencia y Universidades, el hermano menor y más metódico del estrafalario Boris Johnson.

El Príncipe Andrés, de 57 años, mostró su buen humor y campechanía (a veces excesiva, pues su biografía se ha visto jalonada por varias polémicas). Los periodistas españoles lo abordamos cuando esperaba a que los Reyes acabasen de hablar con los científicos. Andrés Windsor recibe con un apretón de manos y una pregunta: «¿Qué tal la visita?». «Bueno, la opinión importante es la suya…», le digo. Y la ofrece: «Ha sido una visita muy importante. Dos familias amigas y unidas de dos países que también lo están. Las relaciones van cada vez mejor».

Tras visitar el mayor centro de investigación biomédica de Europa, los Reyes se despidieron en Buckingham de Isabel II, de 91 años, y el Duque de Edimburgo, de 92, que los han hospedado estos días en el palacio. La soberana británica volvió a tener otro gesto de afecto con los Reyes españoles al despedir a Doña Letizia con besos en las mejillas, un gesto efusivo poco común en Isabel II.

De Buckingham los Reyes de desplazaron a Oxford. La última jornada de su visita ha estado dedicada a la ciencia y la cultura. En Oxford fueron recibidos en una escena grata por niños del Tyndale Community School, que los saludaron con pequeñas banderas españolas. El Tyndale es un proyecto educativo para la colaboración de la Universidad de Oxford con la escuela pública.

En la ciudad universitaria los Reyes visitarán la Biblioteca Weston, donde se albergan algunos tesoros relacionados con España, como el Códice Mendoza, que encargó el virrey de México de ese apellido en el siglo XVI, una primera edición del Quijote y un mapa de Ptolomeo, que se cree que originalmente perteneció a los Reyes Católicos. También habrá un almuerzo donde el Rey pronunciará un discurso.