Casa Real

El Rey insta a los refugiados a «respetar los valores de los países de acogida»

Don Felipe: «Quienes han sido expulsados de su hogar por la fuerza tienen que saber que cuentan con nuestro apoyo»

Felipe VI, en la cumbre sobre refugiados en la ONU
Felipe VI, en la cumbre sobre refugiados en la ONU - EFE

Los Reyes, como todos los ciudadanos que se encuentran en Nueva York, se han despertado este lunes con una nueva alerta terrorista que todos los titulares de un teléfono móvil recibieron misteriosamente en la pantalla de sus aparatos. En ella, se advertía de la presencia de un peligroso terrorista en esta ciudad y se pedía colaboración ciudadana. Así empezó la primera jornada de Don Felipe y Doña Letizia en una Nueva York en alerta por amenaza terrorista y colapsada por el trafico habitual y la abundante lluvia.

Desde el hotel en el que se hospedan durante su estancia en la ciudad, el Rey se trasladó a primera hora de la mañana a la sede de Naciones Unidas y Doña Letizia lo hizo dos horas después. Entre reuniones bilaterales y encuentros con viejos amigos y conocidos, llegó el momento estelar de la primera jornada del Rey en Nueva York: su intervención en la reunión de alto nivel sobre grandes desplazamientos de refugiados y migrantes. Ante un auditorio integrado por muchos más países emisores que receptores de personas, Don Felipe dio una de cal y otra de arena, pero sobre todo dio en el clavo cuando pidió respeto para los valores de los países de acogida.

«Las sociedad de hoy y del mañana son y serán diversas desde el punto de vista étnico, cultural y religioso», relató, pero este hecho, advirtió, «puede puede y debe ser compatible con el respeto a los valores que deben ser observados en los países de acogida». Estas palabras de Don Felipe en la ONU se producían no solo en un momento puntual de amenaza terrorista en Nueva York, sino también en pleno debate en Europa, tras los últimos atentados, sobre la necesidad de adoptar medidas para que la acogida de refugiados sea segura para los países receptores.

Pero si a los que llegan les pidió respeto, a quienes reciben les reclamó «generosidad». «Quienes han sido expulsados de su hogar por la fuerza tienen que saber que cuentan con nuestro apoyo para atender sus necesidades y poder ejercer y, sobre todo realizar su derecho al regreso, a volver a su tierra».

También adelantó «la plena disposición de España para trabajar con el máximo empeño en la elaboración y negociación de los dos pactos sobre migrantes y refugiados, que deberán ser endosados en 2018».

El Rey expuso la enorme experiencia española en cuestiones de migración, que ha dado «buenos resultados» y agregó que «la actitud de España ha venido siempre inspirada por la voluntad de contribuir a amortiguar un drama humano de primera magnitud».

Para ello, instó a luchar contra la trata de seres humanos y traficantes de personas, a dar protección internacional a los legítimos demandantes de asilo, y ofrecer nuestro apoyo, solidaridad y asistencia a los países de tránsito y acogida de refugiados. «Debemos favorecer la integración de los refugiados y las vías legales para la inmigración», insistió. Don Felipe terminó sus palabras pidiendo una «especial determinación, generosidad y perseverancia».

Mientras el Rey intervenía en la sala del Consejo Económico y Social de Naciones Unidas, la Reina se reunió con la directora de la Organización Mundial de la Salud, con la que ya mantiene una relación fluida desde tiempo atrás por su colaboración en el campo del cáncer, las enfermedades raras y la alimentación, y con la directora de ONU Mujeres, con que mantuvo un primer contacto para que le informara de ciertos proyectos en los que Doña Letizia está interesada.

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