Casa Real

La «gente» que va a la recepción de los Reyes y a la que Pablo Iglesias llama «antipatriotas»

Entre otros, acuden médicos, artistas, sindicalistas, actores, deportistas, periodistas, cooperantes, escritores, gays, bailaores y víctimas, ya sean de ETA o de la talidomida

Los Reyes reciben a los invitados a la recepción de la Fiesta Nacional el 12 de octubre del año pasado
Los Reyes reciben a los invitados a la recepción de la Fiesta Nacional el 12 de octubre del año pasado - ÁNGEL DE ANTONIO

La principal novedad que introdujeron Don Felipe y Doña Letizia en la recepción de la Fiesta Nacional en su primer año como Reyes fue precisamente acercar la Corona a los ciudadanos de a pie y abrir las puertas del Palacio Real a la España no oficial. En otras palabras, a lo que todo el mundo considera la gente de la calle.

Así lo contaba la crónica de ABC del 13 de octubre de 2014: «En su primera Fiesta Nacional como Reyes, Don Felipe y Doña Letizia quisieron contar con los ciudadanos de a pie...» Aquel día muchos españoles acudieron por primera vez en calidad de invitados al Palacio Real y gran parte de ellos lo hicieron en Metro.

Por ello, sorprende el argumento que Pablo Iglesias ha esgrimido en esta ocasión para declinar la invitación del Rey a los actos de la Fiesta Nacional. El líder de Podemos afirmó que la recepción «estará llena de antipatriotas, por mucho esmoquin que lleven». Obviamente, ninguno de los asistentes a la recepción lleva esmoquin, puesto que ésta es una prenda nocturna y la recepción se celebra por la mañana. Además, sorprende su rechazo a este traje que él ya lució en la entrega de los Goya el pasado 6 de febrero. Pero lo más llamativo es el término con el que Iglesias descalifica a los 1.500 invitados del Rey, que en su mayoría son españoles que intentan dar lo mejor de sí mismos por sacar adelante a sus familias y a su país.

Entre estos hay médicos, cooperantes, actores, deportistas, militares, científicos, músicos, autoridades, cantantes, bailaores, misioneros, escritores, diplomáticos, empresarios, poetas, jóvenes talentos, sindicalistas, políticos, periodistas y muchas personas cuyos rostros no son conocidos por el público, pero que son representantes de los distintos sectores que integran la España plural de principios del siglo XXI.

Pablo Iglesias agregó que su sitio está «con la gente», y no en celebraciones «comiendo canapés» mientras la ciudadanía sufre. Y, una vez más, el líder de Podemos se volvió a equivocar porque en la recepción de los Reyes hay muchas personas que sufren, como son las víctimas de ETA o las de la talidomida, que han sido injustamente olvidadas por la sociedad, pero de las que «los Reyes sí se acuerdan», como reconocen estos últimos en un comunicado de la asociación que les representa, Avite.

También resulta sorprendente la alusión que Pablo Iglesias hace a los canapés que se sirven en la recepción de la Fiesta Nacional, puesto que éstos suelen ser escasos. De hecho, Zarzuela pagó 27.720 euros por el cátering que se sirvió el año pasado, cantidad que si se divide entre los 1.500 asisentes da a 18,48 euros por invitado.

Al menos, en esta ocasión, el líder de Podemos ha reconocido desde un principio que sí había sido invitado, y no ha hecho como el año pasado, cuando intentó hacer creer que el Rey sólo había invitado a Albert Rivera. Con esta estrategia obligó a Zarzuela a aclarar que sí le había invitado, primero por correo electrónico y después por conversación telefónica.

Cuando se supo que sí había sido invitado y su propia estrategia se les volvió en contra, Podemos lo atribuyó a un error en la revisión del buzón del correo electrónico. De la llamada telefónica posterior ya no quisieron hablar. A cualquier persona le habría producido sonrojo acudir al Palacio Real después de haber provocado todo este lío. Pero Pablo Iglesias ya sabía con antelación que no iba a ir.

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