¿Tenían las antiguas canarias derecho a cinco hombres?

En Inglaterra o Roma se permitió la hospitalidad de lecho y la prelibación o derecho de pernada de las mozas casaderas. Había turno sexual por meses en Lanzarote. En La Gomera existía «promiscuidad tradicional» según Gomes Eannes de Azurara, que era un marino

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

Los cronistas que sabían latín sobre la Conquista de Canarias nunca se pusieron de acuerdo. De haber coincidido en público actualmente, seguro que llegan a las manos. Porque subyace una lógica carga moral colectiva. No hay una conclusión; pero sí indicios: la poliandria estaba permitida, que no autorizada, por los antiguos canarios en las islas. Es decir, que la mujer era libre para casarse con más de un hombre.

¿La historia en Canarias la escriben solamente los hombres? Sobre este tema, de entrada, sí. Apenas hay estudios realizados por mujeres académicas recurriendo a los textos de Torriani, Abréu y Viera y Clavijo o Chil Naranjo, Joao Barros, Andrés Bernáldez, Biedermann, Pierre Boutier, Bartolomé Cairasco de Figueroa, Pedro Agustín del Castillo y Ruiz de Vergara, Jaime Alonso de Sotomayor o Félix Hemmerlin, que estudiaron el papel de las mujeres en la cultura prehispánica de las islas, entre otros. Solamente Pedro de Luján afirmaba que tenían derecho para disponer de hasta cinco hombres a su disposición. Y fue en 1553.

Mandaban

El profesor Chil Naranjo argumentaba que era imposible por «de celos, instinto natural y costumbres indígenas». Luján sentenció: «una canaria tomaba cinco maridos». Abréu y Galindo escribe: «los canarios no casaban más que con un mujer ... ni ella más que con un hombre». Pero hay matices. En Lanzarote Torriani, un ingeniero militar enviado por la Corona para ejecutar el desarrollo de obras, apuntaba que «la mayor parte de las mujeres tienen tres maridos».

Los textos de Abréu y del militar Antonio Cedeño sobre los últimos tres reyes o guanartemes de Gran Canaria indican que los líderes políticos de la época eran fieles a una mujer. Sí hubo casos donde, «por razones de economía doméstica». Y existió poligamia: «un marido tomaba dos esposas», subraya el historiador Álvarez Delgado.

Poder

Delgado detalla esa práctica, sin referencia concreta en Canarias, era usual entre los pastores «cheljas» del sur de Marruecos. La historiadora Camille Lacoste-Dujardin ha escrito «Las madres contra las mujeres: patriarcado y maternidad en el mundo árabe», donde detalla diversos aspectos sobre el funcionamiento de las estructuras de poder entre los vecinos continentales norteafricanos.

¿Rituales? Vete a saber

Lo de los cheljas es contradictorio con otras tribus africanas como El Bekri en Marruecos, los Nasamones en Libia. Viera y Clavijo afirma en que antes de las bodas las jóvenes eran engordadas porque los canarios aparentemente pretendían aumentar la fertilidad. Y algunos historiadores dice que ese concepto forma parte de la cultura bereber.

Viera y Clavijo detalló que, a juicio de los antiguos canarios, en «un vientre pequeño no podía generar un niño robusto». Así, las pequeñas estatuas que se han encontrado en yacimientos arqueológicos son seres obesos los que representan a las mujeres, mayormente. Estos ritos de fertilidad se han encontrado más en el Mediterráneo oriental y no tanto en el ámbito bereber.

En las islas algunos historiadores apuntan, sobre las damas de honor, la existencia de casos similares en Marruecos. Pero, realmente, es algo poco común entre esa etnia. Eso solamente existía, y existe, en tribus mauritanas del interior del Sáhara y entre los Iwllemeden, una tribu turareg, en limitadas ocasiones además de los Kel Dinnik, Kel Gress y Kel Ayr.

Matices

Esto es importante porque de ahí viene la teoría de si las novias vírgenes canarias estaban o no, tristes, 30 días antes de su boda aisladas como iniciación en el mundo de la mujer adulta. Con ello, se ha creado la leyenda negra de los supuestos pocos derechos de las mujeres canarias por presiones procedentes de conquistadores.

Delgado Álvarez estudió la estructura de poder en las familias prehispánicas. Detalla que «tenían que hacer la comida, los servicios y atender a los hijos, ordeñar dos veces diarias el ganado, a la mañana y al anochecer; sembrar en los surcos abiertos por el marido, recoger las cosechas y las frutas de los árboles, moler los granos, curtir y coser las pieles y acopiar la leña para el fuego».