Jaime Rubio - Cosas de Dejamos en Canarias

Guanches que sabían latín Jaime Rubio

La pregunta que uno se formula es si nació la leyenda del hombre lobo a partir del canario, Pedro González. No olvidemos que su retrato se encuentra en Austria y National Gallery de Washington. De ahí al cine el salto fue fácil vía Disney: La Bella y la Bestia

Jaime Rubio Santa Cruz De Tenerife - Actualizado: Guardado en: Canarias

Entre las muchas curiosidades que encontramos en la historia de Canarias, quizá la que tiene mas aspectos llenos de lagunas y misterios sin resolver es todo lo relacionado con los guanches, y los aborígenes canarios en general. Como ha recordado estos días ABC, una de esas curiosidades es la del gentilhombre tinerfeño, Pedro González, cuyo retrato se conserva en el castillo Ambras de Insbruck, en Austria. ¿Qué tenía de especial este personaje para ser tan famoso en la Europa del Siglo XVI?

Pedro Gozález nace en Tenerife en 1537 y, desde el momento de su nacimiento sus padres le notaron algo raro. El bebé parecía un gato, pues su piel estaba cubierta de pelo que le cubría todo el cuerpo, desde la cara hasta la punta de los piés. Pero no era un pelo cualquiera, como nos recuerda el diplomático italiano de la época, Alvarotto: "Su cara y su cuerpo estaba cubierta de una fina capa de pelo...de color rubio oscuro, de buen olor, pudiéndose apreciar bien los rasgos de su cara”. Este diplomático era el representante de Italia en la corte francesa, donde el tal Gozález fue llevado a los 10 años como una curiosidad. El rey de Francia, Enrique II, acogió con cariño al extraño niño canario hasta tal punto que se preocupó en darle una buena educación y le concedió el título de “servicio de boca del rey”, reservado para la alta aristocracia, con un buen sueldo y, además, le concede el derecho a llevar el Don antes de su nombre. De Pedro pasó a llamarse Don Pedro. El rey Enrique sabía que su protegido canario era descendiente de reyes guanches y lo trató como tal. Es decir, Enrique II no trató al hombre lobo canario como simple atracción de feria sino que le proporcionó títulos, riquezas y una vida que ni en sueños Pedro habría imaginado. En 1573, se casa con una bella parisina que no hacía ascos a su extraña apariencia, la cual le dió seis hijos, tres hembras y tres varones. Y, como era de esperar, cuatro de sus hijos heredaron la enfermedad de su padre, la Hipertricosis. Y también sus nietos.

La pregunta es, ¿nace la leyenda del hombre lobo a partir del canario, Pedro González? No olvidemos que su retrato no sólo se encuentra en Austria. También lo encontramos en la National Gallery, de Washington. De ahí a Holywood el salto ha sido fácil. En sus últimos años Pedro y su familia se traslada a vivir a la corte de los Farnese, en Italia, con los mismos privilegios que en Francia. Muere en Capodimonte, en 1618, a la edad de 80 años, lo que era muy raro para su época. Este fue, pues, un canario muy bien tratado en Europa. Lo del pelo rubio de este guanche me recuerda a lo escrito por el gran escritor italiano, Bocaccio, cuando en 1341 presenció a un grupo de guanches que los españoles llevaron ante el Papa: “Eran de hermosa presencia: todos eran rubios, de miembros robustos y de gran inteligencia. Su canto era muy dulce, siempre risueños y bastante civilizados, mas de lo que son muchos españoles”. Y, para colmo, la nueva ciencia del ADN, ha demostrado que el hablotipo canario, el U6,b1, nada tiene que ver con el bereber, el E1, b1.Es más, no tiene nada que ver con ninguna raza, pueblo o tribu africana. Cierto que nuestra identidad genética es casi única, solo emparentada con algunos poblaciones del norte de Europa, lo que aumenta aún mas el misterio de nuestros orígenes y el cúmulo de curiosidades propias.

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