Antonio Morales - Tribuna Abierta

El cuento de los gasistas Antonio Morales

Para que el Gobierno canario no se sienta solo en su defensa del gas, vino desde Madrid a echarles una mano el presidente de Puertos del estado, José Llorca. Vino Llorca a un foro patrocinado por Disa (¿para qué disimular?)

Antonio Morales - @amoralesmendez Las Palmas De Gran Canaria - Actualizado: Guardado en: Canarias

Vuelven los señores del gas. Con el cuento de siempre. Con el mismo planteamiento, nudo y desenlace. Lo único que cambia es que últimamente no se atreven a venir con su uniforme de trabajo, con el traje de la empresa. No se atreven o no lo necesitan. Ahora vienen vestidos de consejero del Gobierno canario, de presidente del Gobierno o de presidente de Puertos del Estado.

Los grupos de presión vinculados a los combustibles fósiles no se caracterizan precisamente por respetar los pronunciamientos democráticos de la ciudadanía. Ya lo demostraron con las prospecciones petrolíferas, cuando utilizaron a un ministro para imponer su voluntad en contra de la opinión de la mayoría de la población canaria y de sus instituciones. Les importó un bledo los pronunciamientos del Parlamento canario, de los cabildos de Lanzarote y Fuerteventura o las masivas manifestaciones populares en la mayoría de las islas. Impusieron las prospecciones petrolíferas, realizaron importantes campañas publicitarias para influir en los medios canarios, invitaron a periodistas a Gerona para dibujar una imagen idílica de las plataformas petrolíferas (“¡Qué bonita es Tarragona! Y qué bien le sienta el petróleo”, escribí con ironía en abril de 2012 como respuesta a la campaña mediática de Repsol en las islas). Al final pararon las prospecciones cuando les pareció que no les venía bien a sus intereses.

Ahora regresan con la cruzada del gas. Y como el ministro de entonces dejó su tierra en busca de otros paraísos, ahora utilizan al Gobierno autonómico formado por los mismos partidos que, paradojas de la vida, encabezaron las manifestaciones contra las prospecciones petrolíferas detrás de pancartas que ponían: “Renovables sí, petróleo no”. Parece que aquellos políticos que por primera vez se mezclaron con ecologistas en las manifestaciones, no se leyeron bien las pancartas.

Desde el principio de este mandato tanto el presidente Fernando Clavijo como el consejero de Industria Pedro Ortega no han dejado de presionar a Gran Canaria con el tema del gas. En un primer momento reconocieron que la implantación del gas en Gran Canaria era una decisión sola y únicamente del Cabildo. Pero duró poco el respeto a la voluntad de la ciudadanía grancanaria expresada en la actual mayoría del Gobierno de nuestra isla, porque tras el respeto inicial no han cesado de lanzar la consigna, cada vez que les ponen un micrófono delante, de que en Tenerife habrá pronto gas a través de una regasificadora a construir en el puerto de Granadilla, y por tanto, dicen, tendrá energía más limpia y más barata que Gran Canaria; que perderemos competitividad, porque aquí desde el Cabildo rechazamos la regasificadora.

Lo dije el lunes pasado en una rueda de prensa. Se trata de un mensaje falso. Actúan como los mejores agentes comerciales de las compañías gasistas. Pretenden generar un estado de opinión en contra de nuestro Cabildo, para acusar al Gobierno de la isla de perjudicar el desarrollo de Gran Canaria. El consejero de Industria Pedro Ortega, que durante muchos años ha sido un dirigente de la patronal y se estrenó en la primera línea política como miembro del Gobierno de Fernando Clavijo, declaró en un desayuno ante empresarios y medios de comunicación que “si yo fuera un empresario interesado en invertir en Canarias y tengo condiciones, suelo… pero en una isla dispongo de una energía más barata que en otra, pues obviamente invertiré en ella…”. El político de Teror, que forma parte de la minoría grancanaria del Gobierno autónomo, anima a los empresarios irresponsablemente a invertir en una isla frente a otra. Por cierto, si esto hubiera ocurrido al revés no habría contado con el silencio de la patronal tinerfeña.

Como ha hecho en otras ocasiones en las que ha defendido las energías fósiles, el consejero miente. La energía no va a ser más barata de ninguna manera en Tenerife que en Gran Canaria. La penetración del gas frenará a las renovables allí donde se instale. ¿Quién va a permitir la sustitución del gas por las renovables cuando hay que amortizar la planta, los diques, los contradiques, los gaseoductos, las redes de suministro… cuando las renovables son infinitamente más baratas? Después de la rueda de prensa que di el lunes volvieron a entrevistar a Pedro Ortega en la radio y se mantuvo en su actitud irresponsable, volvió a dar el mensaje de que Gran Canaria será menos competitiva que Tenerife si allí instalan una regasificadora. En la entrevista radiofónica le recordaron al consejero su promesa de llegar al 21 % de energía renovable en 2016, y reconoció que no se va a cumplir, que nos mantendremos por debajo del 10% “aunque el Gobierno canario apuesta por las renovables”, dijo sin aportar ni un solo dato que demuestre esa apuesta. Y luego otra visita a Madrid para vendernos un nuevo empuje (no sé contar los empujes inútiles que ha anunciado) a las renovables.

Y para que el Gobierno canario no se sienta solo en su defensa del gas, vino desde Madrid a echarles una mano el presidente de Puertos del estado, José Llorca. Vino Llorca a un foro patrocinado por Disa (¿para qué disimular?) e invitado por una asociación empresarial presidida por José Carlos Francisco, exconsejero de Coalición Canaria y presidente además de la Confederación de Empresarios de Tenerife. El presidente de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, Luis Ibarra, denunció en su día que el ente que preside Llorca estaba frenando las inversiones en nuestro puerto, y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria solo ha encontrado problemas para poner un banco de algas que traería inversión e investigación. Ahora a José Llorca le entra un cariño inmenso por el puerto grancanario y afirma que “si el archipiélago quiere ser base logística en el Atlántico medio debe pasarse al gas, y esa es la estrategia pensada para Granadilla y Arinaga. El futuro del transporte marítimo va a pasar por el gas".

Y, claro, el señor Llorca, miente descaradamente también. Porque no es necesaria una regasificadora ya que las cargas y descargas de Gas Natural Licuado (GNL) se hacen en estado líquido que es como lo requiere el barco para su consumo. Además, cada puerto puede tener su base logística apoyada en barcos regasificadores autónomos u otras infraestructuras. Porque además los expertos aseguran que dado el alto coste para adaptar los barcos al gas y dado que los rendimientos de los motores solo para gas no están probados, el gas apenas llegará en los próximos años a un 5 %. Luis Ibarra ha declarado, además, que La Luz está preparada para abastecer gas licuado a los barcos.

Sabemos que la transición a las renovables no puede hacerse en un plazo corto, pero la presión de los lobbies o de quienes se apuntan desde las instituciones a ser sus portavoces no va a cambiar nuestro camino para cumplir con el compromiso que adquirimos con la ciudadanía: avanzar con rumbo fijo hacia la soberanía energética. Hasta ahora la coerción de los lobbies a las instituciones canarias ha logrado sus objetivos: estamos a la cola de las renovables a pesar de que fuimos una de las primeras comunidades autónomas donde comenzó su implantación, los costes de generación son desorbitados, nuestra dependencia del exterior es total, somos uno de los territorios europeos con mayor volumen de emisiones de gases de efecto invernadero…

Pero con nosotros se equivoca el lobbie gasista. Uno ha estado ya en muchos encuentros de narración oral, uno ha visto a cuentistas de todos los países, pero cuentistas de los buenos, de lo que aman el paisaje, de los que adoran la naturaleza, de los que escuchan a la gente y no se mueven a la orden de los monopolios energéticos, del poder de don dinero. Cuentistas que utilizaban la buena literatura sin mentiras, ni medias verdades, ni trampas. Nada que ver con estos narradores del cuento de los gasistas. Por eso habrá que recordarles los versos de León Felipe: “Yo no sé muchas cosas, es verdad. Pero me han dormido con todos los cuentos…Y sé todos los cuentos”. Bueno, con todos los cuentos no. Con el cuento de los gasistas no me han dormido, ni lo lograrán mientras haya una isla bien despierta con la que tenemos un compromiso que vamos a cumplir. Una isla que se rebela frente a los que ponen todos los obstáculos para usar el sol o el viento como recurso energético (mientras aseguran que hacen lo contrario), pero potencian todas las facilidades para la penetración del gas.

Una Isla que tiene claro que hay que aplicarse a trabajar con firmeza por la eficiencia y el ahorro, por favorecer el autoconsumo en los comercios, industrias y hogares, por despejar todos los obstáculos que atenazan a la energía eólica, por implantar millones de metros cuadrados de fotovoltaicas en edificios públicos e industriales, por potenciar la geotermia como energía limpia e inagotable, por forjar un mix de biomasa endógena, aerotermia, energía mareomotriz…, por sustituir las grandes centrales térmicas por plantas de generación más cercanas y permeables, por favorecer la implantación de las hidroeléctricas donde fuera necesario, por establecer industrias, por fomentar la I+D+i, por crear miles de empleos verdes alrededor de las energías limpias, por luchar contra el cambio climático, por romper nuestra dependencia del exterior, por abaratar realmente los costes, por democratizar la energía…Porque no sigan meciendo nuestra cuna con cuentos, para que no ahoguen nuestra esperanza con cuentos.

(*) Antonio Morales es presidente del Cabildo de Gran Canaria.

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