Pepe Fernández Belda - Viviendo en San Borondón

Canarias, precedente de Tabarnia

En las islas también hubo un movimiento en pro de la doble autonomía, otra versión 2.0 de la histórica división provincial

Pepe Fernández Belda
Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

Con este asunto del culebrón interminable de Cataluña y la inacción dramática del Gobierno de España, reconozco que tengo el corazón y el sentimiento en un sitio pero la mente y la visión de la experiencia cotidiana en otro. La idea de Tabarnia me ha parecido genial, sobre todo en lo que tiene de mimetismo con los llamados “catalufos”, los del independentismo depredador y corrupto. Ha empezado a poner las cosas en su sitio, sobre todo entre los que aún no han sido abducidos del todo por las falsas mitologías.

Utiliza exactamente los mismos argumentos de los independentistas, para reclamar su derecho a existir. Albert Boadella, el presidente en el forzado exilio madrileño ante la opresión totalitaria nacionalista en el Oasis Catalán, puede repetir aquello de que Barcelona nos roba, parafraseando el España nos roba de Arturo Mas y sus colaboradores o cómplices necesarios, por cierto que aún inexplicadamente no juzgados para gran bochorno ciudadano.

Pero por otro lado, lo único que nos faltaba para completar el fracaso institucional es una nueva autonomía, con su gobierno, parlamentarios, parásitos de las instituciones, boletín oficial, presupuesto propio, etc. He de reconocer que aunque al principio, en el año 1978, la idea del Estado de las Autonomías era un paso aventurado, nos pareció atractivo a los españoles de entonces, porque iba más allá de una mera y simple descentralización. Por eso muchos votamos sí a la Constitución, aunque no podíamos enmendar su articulado. Fue un trágala o un todo o nada, en el que incluso aceptaron los republicanos la monarquía.

Con el paso del tiempo, hemos soportado a base de impuestos el ver a las pirañas autonómicas gastar sin tino y nunca estar satisfechas con lo que el Estado reparte, endeudándose y haciendo malabarismos contables para salvar la cara, la dura y la madura. Tal vez haya sucedido porque las oportunidades de corruptelas, presuntas judicialmente pero ciertas en nuestros bolsillos, no llegaban al nivel de partir y repartir a gustito. Todo esto, unido al asco y al hartazgo, me ha vuelto bastante jacobino. Cada vez veo más claro, aunque con pena, el gran acierto profético de Fernando Vizcaíno Casas, cuando las llamó Autonosuyas.

No conviene olvidar, aunque lo hagan o lo pretendan muchas televisiones, prensa y radios que las mayores corrupciones de todo tipo se han producido en Andalucía y en Cataluña, que juegan en la primera división. Las demás autonomías no han quedado fuera de la liga del delito, aunque sean descuideras de segunda unas y oportunistas de tercera otras.

Por último, quisiera recordar que en Canarias también hubo un movimiento en pro de la doble autonomía, otra versión 2.0 de la histórica división provincial. Aunque tengo la impresión de que ahora no toca, como cínicamente apostillaba Puyol cuando le preguntaban por algo incómodo, el sentimiento contra la arrasadora «Brunete ática»3, ala integrista de CC, sigue latente. Como simple ejemplo de este deseo divisionista cabría citar el protagonizado por algunos colegios profesionales, por ejemplo el mío de Ingenieros Industriales, que tras independizarse autonómicanente del de Madrid en su momento, consumó un segundo divorcio dividiéndose en un colegio oriental y otro occidental, geográficamente hablando y no por razones ideológicas, culturales o históricas. Aquello de ser cola de ratón y no cabeza de león. Puro pleito insular al fin y a la postre...

José Francisco Fernández BeldaJosé Francisco Fernández Belda