Canarias

La aplicación militar del colorante canario E-120 en el Reino Unido

El uniforme del ejército británico se teñía con cochinilla, que ha logrado la denominación de origen de la Unión Europea

Militares británicos en la guerra de Crimea, en Siglo XIX, con el color rojo que se obtenía de la cochinilla
Militares británicos en la guerra de Crimea, en Siglo XIX, con el color rojo que se obtenía de la cochinilla - ABC
J.L.J./R.L.P. - @ABC_Canarias Las Palmas De Gran Canaria - Actualizado: Guardado en: Canarias

En los yogures o postres lácteos se le llama colorante E-120 pero en el mundo textil es la cochinilla. Es un insecto fitófago, en latín dactylopius coccus costa, que vive en las tuneras. Tuvo en Canarias su esplendor exportador.

A lo largo del siglo XIX, Canarias fue una potencia mundial de reconocido prestigio en este colorante natural. De este insecto, salía el colorante de la ropa que empleaban militares británicos en guerras como la de Crimea y en el día a día de la defensa del Reino Unido.

El abastecimiento a tropas inglesas que combatieron en la Guerra de Independencia de Estados Unidos fue lo que dio el lanzamiento definitivo a la planta. Pero procedía de México. Tras obtener México la independencia, la cochinilla llega a Canarias. Y los británicos optan por las islas para abastecerse. De unos insectos, sale este pigmento rojo, que se seca y se tritura. Cuando se covierten en polvo, se cocina con amoniaco o en sodio caronado.

Las tropas inglesas iban de rojo a la guerra por varias razones. Entre otras, para que sus propios soldados confundieran la sangre del fuego enemigo y no retrocedieran. De otro, para generar confusión entre el adversario. Cuestión de honor. Canarias pasó a ser suministradora en excusiva para el Reino Unido en un periodo donde la demanda para sectores como el militar o la jerarquía religiosa pedían diferenciarse de tonos oscuros, prohibidos para los pobres.

Este colorante natural se puede seguir encontrando en prendas de vestir, en la industria de la leche o bebidas refrescantes. En la lista de ingredientes es el colorante E-120 o color natural número cuatro. De esta sustancia salen el violeta, gris, naranja y negro aunque esto último después de varios procesos. Al ser natural está muy cotizado. E-120 se aplica en helados, dulces, mermeladas, sopas, jarabes y ropa teñida.

El ejército británico en la Guerra de Crimea no quería esconderse. Iba de frente. El rojo tenía como finalidad meter miedo. Ahora el colorante E-120 es más canario porque ya tiene tiene denominación de origen por la Unión Europea.

La presencia de la cochinilla en Canarias, aunque era importante, se incrementó a partir de 1820 por la pérdida de cuota de mercado de países como Honduras o México por las plagas. En las islas Canarias hubo una burbuja de cochinilla y cualquier agricultor con algo de tierra se dedicó a producirla. El destino de esta cochinilla de esta producción era el mercado británico.

Los mejores años de producción fueron desde 1845 a 1866 aunque el año de mayor comercialización fue en 1869. En esos momentos de esplendor, el precio de la cochinilla alcanzó la cantidad de 5 chelines hasta una libra, es decir, alrededor de 12 pesetas el kilo de la época. Las islas encontraron en Inglaterra su mejor cliente, como antaño con los vinos, incluso se llegaría a establecer un mercado exclusivo con ese mercado. La guerra de Crimea benefició a los canarios con la venta de este colorante.

Francia, junto con Gran Bretaña, sería otro gran cliente de las islas. La renta por cada hombre, mujer y niño canario era de 3, 5 libras esterlinas. La mayoría de los comerciantes emplearon su capital o crédito para almacenarla. Apareció el colorante sintético y se acabó el negocio canario de la cochinilla.

La tradición canaria de los tintes textiles se remonta a la época romana. En en laisla de Lobos, al norte de Fuerteventura, donde se han encontrado restos de ánforas, cerámica, vajilla de mesa, útiles de cocina, objetos de metal, muros y estructuras sólidas junto a los que había restos de un crustáceo del que se extraía la púrpura. Y es que los romanos sabían mucho de Canarias.

Las llamaron islas Púrpura. A juicio del historiador Jaime Rubio "desde esta región extraían el tinte para las túnicas de los senadores y del propio emperador". Canarias estaba en la provincia romana de la Mauritania Tingitana, desde Túnez hasta Tarfaya, o sea, frente a Fuerteventura.

Quien estuvo presumiendo de colores canarios en Roma fue Juba II, el Caius Julios romano, gobernador de Mauritania, de origen bereber; pero educado en la corte del emperador Augusto, comerciaba desde sus dominios con Hispania, la Galia, Italia e, incluso, Britania. Uno de los productos que manejaba con esmero era, precisamente, el tinte púrpura extraído en Canarias. Pero no de cochinilla. Era de un crustáceo.

Juba II era de origen númida, descendiente de la antigua dinastía de Numidia, nació en torno al año 52 antes de Cristo y fue llevado a Roma con sólo cinco años después de que su padre, Juba I, se suicidase tras ser derrotado por Julio César en la batalla de Tapso el 46 AC.

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