Javier Lambán, presidente de Aragón y líder regional del PSOE
Javier Lambán, presidente de Aragón y líder regional del PSOE - Fabián Simón
Política

El singular viaje al centro del PSOE aragonés que escama al PP y a Podemos

Lambán tiende puentes con Ciudadanos para explorar futuras alianzas de gobierno a un año de las elecciones

ZaragozaActualizado:

El PSOE está explorando en Aragón su particular viaje al centro, después de tres años en los que ha enarbolado con entusiasmo la «unidad de la izquierda» y la ha convertido en máxima irrenunciable. Ahora ni es una máxima, ni mucho menos irrenunciable en la nueva estrategia desplegada por el PSOE que lidera Javier Lambán. Con las encuestas más recientes en la mano, Ciudadanos se vislumbra -como mínimo- como la nueva llave de la gobernabilidad en Aragón.

El viraje dado por Lambán es visto con preocupación tanto en el PP como en Podemos. En el PP, por su retroceso en intención de voto en beneficio de Ciudadanos, porque son conscientes de que el partido de Albert Rivera se configura como clave para conformar el futuro Ejecutivo autónomo, y porque quedarían relegados si se diera una mayoría suficiente entre PSOE. Y a Podemos le molesta el acercamiento entre socialistas y Cs en Aragón porque ven minado el protagonismo que hasta ahora tenían en la conformación de acuerdos parlamentarios de los que dependía el Gobierno de Lambán.

En junio de 2015, tras las elecciones autonómicas de aquel año, Javier Lambán cerró un pacto de investidura con Podemos, la Chunta e IU que le garantizó convertrise en nuevo presidente de Aragón y desalojar al PP del Ejecutivo autónomo. Las urnas habían dado mayoría absoluta a la suma de los partidos de izquierdas, y el PSOE se apresuró a enarbolar la bandera de la «unidad de la izquierda».

Aquella alianza fue cultivada con mimo por el PSOE para mantenerse en el Gobierno regional y poder superar, sin sobresaltos, la cita política clave de cada año: la aprobación de los preuspuestos. Lambán insistió en el mismo mensaje año tras año -hasta ahora-: todo acuerdo presupuestario -impuestos incluidos, como pieza fundamental de las cuentas- se debía adoptar entre los partidos que firmaron el acuerdo de investidura. Es decir, entre PSOE, Podemos, la Chunta e IU. Con tal fuerza sostuvo esa premisa que, incluso Podemos amagó con darle la espalda, Lambán rechazó sistemáticamente la mano que le tendieron desde el centro-derecha en la Cámara autonómica.

En cuestión de semanas, sin embargo, todo aquello ha dado un giro considerable. Y ha coincidido con la publicación de sondeos que confirman la tendencia al alza de Cs como partido decisivo en la conformación de nuevas mayorías de gobierno en esta región. Con ese escenario a la vista, la unidad de la izquierda ha dejado de ser un principio irrenunciable para Lambán. De hecho, su Gobierno regional ha enterrado públicamente ese planteamiento y ha estrenado uno nuevo, el viaje al centro en busca de Ciudadanos.

Tan público y notorio ha sido el viraje del PSOE de Lambán que sus hasta ahora socios exclusivos de la izquierda han puesto el grito en el cielo. Y más relevante ha sido aún la respuesta ante el revuelo: el PSOE no da marcha atrás en ese nuevo rumbo, capea las quejas de Podemos y de la Chunta con diplomacia, pero da pública prioridad al acuerdo que ha sellado con Ciudadanos en un asunto tan políticamente relevante como la política fiscal y, en concreto, la rebaja del Impuesto de Sucesiones.

Desde Podemos han mostrado su malestar ante la nueva estrategia de Lambán. La Chunta también ha elevado su queja públicamente. Pero el PSOE ha dejado claro que el acuerdo con Ciudadanos es definitivo en relación con el Impuesto de Sucesiones y que se mantendrá, aunque invita en tono cordial a escuchar las aportaciones que a partir de ahora puedan hacer el resto de partidos. Eso sí, advierte que escuchará con idéntica atención a todos, no solo a los grupos de izquierdas a los que durante años Lambán había considerado la prioridad.

El resultado de todo este cambio de escenario es evidente: el PSOE ha pasado de su particular «luna de miel» con Podemos tras la marcha de Echenique a Madrid, el pasado otoño, a cortejar con entusiasmo a Ciudadanos, al que ve como potencial llave de gobierno que puede tener en su mano si en Aragón se forma un Ejecutivo con los socialistas o con los populares.