El Monasterio de Sijena (Huesca) data de finales del siglo XII y fue promovido por los Reyes de Aragón - Fabián Simón Vídeo: La aplicación del 155 provoca el regreso de 44 obras de arte al Monasterio de Sijena
Arte

Sijena, la historia de un expolio que ha tumbado a la Generalitat en los juzgados

Los 80 años en los que Cataluña despojó a este histórico monasterio oscense de lo más valioso de su arte

Actualizado:

Los 80 últimos años de historia del Real Monasterio de Sijena son el relato de un amargo expolio, grabado en la memoria de los lugareños de este rincón de los Monegros oscenses curtido por la historia. Han sido ocho decenios en los que este cenobio, íntimamente ligado a las raíces del Reino de Aragón, ha permanecido despojado de lo más granado de su arte. Ahora, con la Generalitat doblegada y puesta en evidencia ante la Justicia, ese arte encara su camino de vuelta a sus orígenes.

El alcalde de Villanueva de Sijena, Ildefonso Salillas, en cuyo término municipal está enclavado este monumental monasterio, conoce de primera mano lo que ocurrió. Se lo contó su padre. No solo era uno más de los vecinos que sufrieron por ver cómo despojaban al monasterio de su arte, sino que se esmeró en dejar constancia por escrito de todos los detalles que conocía al respecto. Y eran muchos.

El padre de Ildefonso Salillas trabajaba en el Monasterio de Sijena. Se encargaba del mantenimiento del histórico recinto. Era cantero, heredero de una tradición familiar que él mismo ha ejercido. «Cantero fue mi padre en el Monasterio de Sijena, y cantero fue mi abuelo, y mi bisabuelo, y mi tatarabuelo, y el padre de mi tatarabuelo, según he podido comprobar hasta donde me han permitido llegar los archivos», explica con orgullo el alcalde de Villanueva de Sijena.

En 1995, cuando Salillas fue elegido alcalde, se empeñó en hacer justicia con el Monasterio de Sijena. Y ahí arrancó una batalla legal con la que este pueblo, de la mano del abogado Jorge Español, ha logrado vencer a la Generalitat.

Incendios y saqueo en la Guerra Civil

El expolio venía de lejos. En julio de 1936, recién iniciada la Guerra Civil, una columna de milicianos anarquistas llegada desde Cataluña incendió el monasterio, redujo a cenizas y escombros algunos de sus elementos más emblemáticos. No se salvaron ni los restos mortales que, durante siglos, reposaron en los nobles sarcófagos. Había sido utilizado como panteón por miembros de la familia real aragonesa, con la reina Doña Sancha al frente.

El caso es que, tras aquellos destrozos, la Generalitat republicana patrocinó directamente que fueran arrancadas las valiosas pinturas murales de estilo románico que decoraban los muros de la sala capitular de este monasterio oscense. «¿Qué hacía la Generalitat metiéndose en un monumento de Aragón?», se pregunta en tono crítico el alcalde Salillas.

Un consejero de ERC y sus 4.000 pesetas

El encargado de arrancar las pinturas murales fue Josep Gudiol, un historiador del arte catalán. Según relata Ildefonso Salillas, a partir de la documentación que han recopilado para el litigio contra la Generalitat, Gudiol «cobró por adelantado 4.000 pesetas de la Generalitat, que se las dio un consejero de Esquerra Republicana en el Gobierno catalán, Bonaventura Gassol».

La versión oficial del catalanismo ha sido siempre que Gassol y Gudiol salvaron esas pinturas murales. Pero en Sijena esta versión irrita. «El proceder de Gudiol no fue en absoluto altruista, porque no solo cobró, sino que lo hizo por adelantado y, además, 4.000 pesetas de las de entonces, una enorme cantidad con la que se hubiera podido arreglar el convento entero», dice el alcalde de Villanueva de Sijena. «Aquel dinero que la Generalitat le dio a Gudiol fue empleado por éste no para conservar in situ las pinturas murales, sino para arrancarlas y llevarlas con él a Barcelona», remarca Salillas. Corría el mes de octubre de 1936.

Pinturas murales trasladadas a Barcelona

Acabada ya la Guerra Civil, aquellas pinturas acabaron en lo que es el Museo Nacional de Arte de Cataluña, el barcelonés MNAC. Ya durante el franquismo, en 1960 se decide rematar el expolio, por eso de reforzar las tesis de quienes, desde Barcelona, defendían aunar en el MNAC las pinturas murales románicas de Sijena. Así que las que aún quedaban en el monasterio oscense fueron también arrancadas y llevadas al museo catalán.

Hace un año, un juzgado sentenció a favor de Villanueva de Sijena y ordenó al MNAC que devolviera todas esas pinturas murales para ser reintegradas al monasterio oscense. El MNAC lleva trece meses ignorando esa orden judicial, así que el abogado Jorge Español ha pedido ahora al juzgado que envíe a la Policía Judicial para hacerse con esas excepcionales pinturas románicas y que, bajo la dirección de un grupo de especialistas designado por el propio juzgado, esas pinturas sean trasladadas y reinstaladas en Sijena. El MNAC está regido por un patronato que preside el abogado Miquel Roca, exdiputado de CiU y uno de los padres de la Constitución. Ese patronato lo controla la Generalitat, pero está también participado por el Ministerio de Cultura.

El ilegal trasiego del tesoro de Sijena

Al expolio de las pinturas murales se le añadió el de un centenar de obras de arte, de valor también excepcional, tasadas por algunos expertos en unos 2,5 millones de euros, de las que se apoderó la Generalitat en 1983. Paradojas de la historia: este «tesoro de Sijena» se salvó de las llamas del anticlericalismo en 1936 y de la Guerra Civil, sufrieron también los avatares de la contienda, pero -a diferencia de los frescos- regresaron al cenobio en 1948. Sin embargo, tras los persistentes del Obispado de Lérida por llevarse el «tesoro de Sijena» a la capital ilerdense, la Generalitat de Pujol acabó convenciendo a una monja afincada en Barcelona para que le entregara esa valiosa colección de arte sacro.

Corría el año 1983. La monja en cuestión no era de la comunidad titular del Monasterio de Sijena. Pero estaba vinculada a la congregación que había acabado teniendo acceso a ese arte porque las últimas monjas de Sijena habían acabado bajo sus auspicios, en Barcelona. Éstas abandonaron el monasterio oscense en 1969, y en ese momento -con rapidez- se empezó a despojar el valioso arte sacro que albergaba. La tarea se vio facilitada por el hecho de que, por entonces, Villanueva de Sijena era una de las parroquias aragonesas que pertenecían a la Diócesis de Lérida y que, por tanto, estaban bajo la disciplina eclesiástica del obispo ilerdense.

Documentos sospechosos y Pujol de por medio

La batalla judicial emprendida por el Ayuntamiento de Villanueva de Sijena ha puesto en evidencia los oscuros trasiegos que siguió aquella colección artística hasta quedar en manos de la Generalitat. Así, consta incluso una carta enviada a Jordi Pujol por la propia monja que les entregó el «tesoro de Sijena». Su redacción destila enfado, se intuye que se considera o engañada o comprometida, y pide al entonces presidente de la Generalitat que le devuelva toda la colección, salvo que le pague lo que no había abonado por ella.

Quejosa carta que la congregación religiosa le hizo llegar a Jordi Pujol en 1991
Quejosa carta que la congregación religiosa le hizo llegar a Jordi Pujol en 1991-Fabián Simón

Al final, se realizan varios documentos para dar visos de legalidad. Visos, porque el juzgado que ha visto el caso no se los ha creído. Son documentos de compraventa del «tesoro de Sijena» realizados en 1983, 1992 y 1994. Pero el juzgado declaró nulas todas esas operaciones, por un cúmulo de ilegalidades: ni se ha podido demostrar que hubiera realmente compraventa, porque la Generalitat no ha aportado las cartas de pago, lo que ha hecho sospechar que todo fue una simulación; ni la monja que supuestamente vendió estaba legitimada para enajenar este patrimonio artístico; ni se siguieron los trámites oficiales reglamentarios; ni se cumplió con un precepto fundamental, que es la protección de la unidad patrimonial de un conjunto declarado Monumento Nacional, como lo es el Monasterio de Sijena desde los años 20 del siglo pasado.

97 piezas repartidas entre el MNAC y Lérida

En suma, el «tesoro de Sijena» acabó en manos de la Generalitat -y repartido entre el MNAC y el Museo de Lérida, del que participa el Obispado ilerdense- como consecuencia de una apropiación ilegítima. Así lo sentenció el juzgado número 1 de Huesca, que lleva el caso y que, tras más de dos años aguantando desacatos del «Govern» independentista, ha logrado hacer valer sus órdenes. El ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, en su calidad de provisional consejero de la Generalitat, ha dado curso a la última orden del juez para reintegrar al completo el «tesoro de Sijena».

De esa colección solo regresaron a Villanueva de Sijena, hace año y medio, 51 de las 97 piezas. La Generalitat, incumpliendo la orden del juez, dijo que solo iba a entregar 53 -y, encima, fuera de plazo-. Pero cuando las cajas se abrieron en Sijena y se echaron cuentas, faltaban dos de las piezas prometidas. Cuando se pidieron explicaciones a la Generalitat y al MNAC, dijeron que no tenían idea de dónde podían estar esas obras de arte -dos valiosas piezas de arte sacro textil-. Y así siguen, en paradero desconocido.

Las otras 44 piezas que faltan por regresar a Sijena hace años que fueron depositadas por la Generalitat en el Museo de Lérida, el mismo que -en sociedad con la Diócesis ilerdense- permanecen retenidos otras 113 obras de arte sacro aragonés conocidas como «bienes de la Franja» -objeto de otro litigio diferente que, pese a estar sentenciado en firme a favor de Aragón, tampoco ha visto cumplida la sentencia-.

Esas 44 piezas de Sijena depositadas en el Museo de Lérida son las que ahora regresarán al histórico monasterio oscense, las que el juez ha ordenado devolver a Villanueva de Sijena y el ministro Méndez de Vigo ha dado instrucciones para que así sea.