Fraude

La Seguridad Social, estafada por un inmigrante que simuló estar contratado en ocho empresas a la vez

Sus falsos contratos y los 16.500 euros que dejó a deber a Hacienda no le impidieron cobrar el paro

Figuró simultáneamente como cotizante en varias provincias españolas
Figuró simultáneamente como cotizante en varias provincias españolas - Fabián Simón
R. Pérez Zaragoza - Actualizado: Guardado en: Aragón

Un senegalés afincado en España logró engañar a la Seguridad Social, al paro y a Hacienda tras haber simulado estar contratado -y trabajando- en ocho empresas a la vez que, encima, están ubicadas en provincias de lo más dispar.

El caso ha acabado destapándose. Eso sí, después de que el inmigrante en cuestión lograra beneficiarse del paro generado por esos falsos contratos con los que estuvo dado de alta como cotizante en la Seguridad Social.

Ha sido detenido en Zaragoza. Ahora se enfrentará a juicio por dos delitos: uno de falsedad documental y otro contra la Seguridad Social.

El caso se destapó después de que él mismo, para montarse una coartada, presentara una denuncia asegurando que alguien le había suplantado la identidad. La denuncia la formuló después de que la Agencia Tributaria le reclamara 16.500 de euros por impuestos impagados por las nóminas que había cobrado por sus supuestos contratos de trabajo.

Previamente, para reforzar la misma coartada, ya había presentado también dos denuncias por extravío o sustracción de su documentación.

Las denuncias no colaron, sino que se han vuelto en su contra. Cuando empezó a indagarse, la sospecha se disparó al aparecer en los registros de la Seguridad Social como trabajador de ocho empresas a la vez, de forma simultánea y en varias provincias.

Era físicamente imposible que todos esos contratos fueran auténticos, aunque en todos ellos aparecía él como cotizante a la Seguridad Social por el régimen general -asalariados por cuenta ajena-. De hecho, eso le permitió acumular derecho a paro y cobrar las mensualidades correspondientes por desempleo.

Según han informado fuentes policiales, pese a que el acusado dijo no haber mantenido relación alguna con esas empresas en las que aparecía como supuesto asalariado, se ha descubierto que en sus cuentas bancarias acabaron algunas de las nóminas de dichas empresas, además de beneficiarse de las prestaciones por desempleo que le generaron esos contratos.

Las mismas fuentes han explicado que este tipo de prácticas fraudulentas «es frecuente entre los súbditos africanos en situación irregulra, que, aprovechando el gran parecido físico entre ellos, suplantan la identidad de otros compatriotas con permiso de residencia y trabajo en España; se hacen pasar por ellos para acceder a un puesto de trabajo con la connivencia del titular, quien percibe una compensación económica por la 'cesión' de sus documentos».

De esta forma -explican las mismas fuentes- «una vez ingresada la nómina en la cuenta del 'suplantado', éste le entregaría una parte del salario al 'suplantador', quedándose con el resto como pago por la donación de sus documentos originales». Para intentar encubrir el fraude, lo habitual es que el que cede la documentación interponga denuncias por extravío o sustracción de sus documentos, «con el fin de tener una justificación para eludir la acción de la Justicia».

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