Atentado de la cafetería Rolando, en la madrileña calle Correo, en el que murieron los recién casados junto a otras 11 personas - ABC / Vídeo: «Baja deprisa, han asesinado a tu padre»
Terrorismo

Los recién casados a los que ETA mató en plena luna de miel: el crimen quedó impune

Tiñó de luto a Contamina, el pequeño pueblo zaragozano que fue, a la vez, víctima y verdugo de la bestia etarra

ZaragozaActualizado:

Contamina es un minúsculo municipio de la provincia de Zaragoza cuyo nombre, a su pesar, está marcado especialmente en la historia de la bestia etarra. Fue, a la vez, víctima y verdugo de la banda. ETA tiñó de luto a Contamina al segar la vida de una joven pareja de la localidad en su luna de miel. Pero Contamina fue también el escenario en el que se desbarató la que se denominó «caravana de la muerte», las furgonetas cargadas de explosivos con las que ETA pretendía una matanza en Madrid en las navidades del año 2000.

El fin de ETA tiene para el vecindario de Contamina un significado especial, el que da haber sufrido su terror en carne propia. Pero también el haber sido escenario en una sonada operación policial que debilitó a la banda terrorista.

El 7 de septiembre de 1974, Contamina festejó la boda entre Antonio Alonso Palacín, de 30 años, y María Jesús Arcos Tirado, de 26. Siete días después, sus cuerpos regresaban en féretros para recibir sepultura en el cementerio de esta pequeña localidad. ETA había acabado brutalmente con sus vidas, reventadas, mutiladas en la explosión que arrasó la cafetería Rolando de la madrileña calle del Correo.

El atentado tuvo lugar el 13 de septiembre de 1974 en ese establecimiento que esatba muy próximo a la Puerta del Sol, a la por entonces sede de la Dirección General de Seguridad. Por ello, era frecuentado por miembros de la Polícía.

María Jesús Arcos Tirado, el día de su boda. Fue asesinada seis días después, en el viaje de novios
María Jesús Arcos Tirado, el día de su boda. Fue asesinada seis días después, en el viaje de novios

Trece personas murieron en la explosión, que dejó también una larga lista de heridos. Entre los asesinados, los recién casados Antonio Alonso Palacín y María Jesús Arcos Tirado, que se encontraban de luna de miel en Madrid y habían decidido entrar en la cafetería Rolando para hacer un alto en su paseo madrileño.

Antonio era natural de Alhama de Aragón, la localidad famosa por sus balnearios y que linda con Contamina, el municipio del que era natural María Jesús. Él trabajaba de mecánico en Alhama; ella, de telefonista.

Nadie llegó a ser juzgado por aquella masacre. Hubo detenciones, pero no se sustanciaron en condenas. El caso quedó penalmente impune.

La «caravana de la muerte» del año 2000

Pero el destino quiso que este pequeño pueblo, Contamina, viera cómo ETA sufría un golpe policial con el que vio truncado su asesino plan para provocar una matanza en Madrid. Fue en vísperas de Navidad del año 2000. Una patrulla de la Guardia Civil de Tráfico sospechó del sobrepeso de una furgoneta. Al darle el alto, su conductor se identificó como miembro de ETA y confesó a los agentes que no manipularan la carga. La furgoneta iba llena de explosivos. Era uno de los tres vehículos de aquella «caravana de la muerte» de ETA: dos furgonetas con casi dos toneladas de explosivos, y un turismo que las acompañaba para cerciorarse de que no había controles, lo que en el argot se denominaba «coche-lanzadera». El convoy había partido de Francia y fue interceptado cuando circulaba por la autovía Madrid-Zaragoza (A-2) hacia la capital de España.

Los otros etarras que iban en los dos vehículos no interceptados dieron marcha atrás. La otra furgoneta la dejaron abandonada apresuradamente en una explanada entre Contamina y Alhama. Y hueron con el «coche-lanzadera» hasta Calatayud, donde lo abandonaron junto a una residencia de ancianos y lograron escapar de las fuerzas de seguridad. Acabaron detenidos, juzgados y condenados. Eran los etarras Igor Martínez de Osaba, Alicia Saez de la Cuesta y José María Novoa. Por su relación con el caso también fueron condenados, aunque a penas menores de prisión, Víctor Goñi y Roberto Eziolaza.