Religión

Un mechón, primera reliquia de San Juan Pablo II que llega a Aragón

Se venera desde el pasado fin de semana en una iglesia de la localidad zaragozana de Mequinenza

Fieles ante la reliquia de San Juan Pablo II en la iglesia de la Asunción de Mequinenza
Fieles ante la reliquia de San Juan Pablo II en la iglesia de la Asunción de Mequinenza
R. P. Zaragoza - Actualizado: Guardado en: Aragón

Un mechón de Karol Wojtyla (Juan Pablo II) es la primera reliquia con que cuenta Aragón del pontífice elevado a los altares. La reliquia ha pasado a formar parte de la iglesia de La Asunción de Mequinenza (Zaragoza), en la que se venera desde el pasado fin de semana y donde ha pasado a tener dedicado un altar, con la imagen del pontífice polaco que forma parte de la lista de santos de la Iglesia Católica desde abril de 2014, nueve años después de su muerte.

La primera reliquia de San Juan Pablo II ha llegado a Aragón gracias al párroco Piotr Jupowicz. Él ha sido el artífice de que esta parroquia de Mequinenza sea la primera de Aragón en contar con una reliquia del que fuera Papa.

El sacerdote Piotr Jupowicz es polaco, pero lleva ejerciendo su actividad pastoral en Aragón desde hace diez años. Tras estudiar en su país, ingresó en el Seminario de Zaragoza y fue ordenado sacerdote en la Basílica del Pilar en 2006. Tras haber estado destinado como párroco en otras localidades zaragozanas, fue destinado a Mequinenza.

Sus raíces polacas han ayudado a que haya fructificado su empeño por conseguir llevar hasta su parroquia de Mequinenza una reliquia de San Juan Pablo II.

El pasado sábado tuvo lugar la ceremonia para festejarlo, una misa solemne concelebrada por el arzobispo de Zaragoza, Vicente Jiménez, y en la que se llenó la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Mequinenza, donde ejerce su sacerdocio Piotr Jupowicz. A la ceremonia asistieron también las autoridades locales, con su alcaldesa Magda Godia a la cabeza.

El arzobispo de Zaragoza se ha felicitado por la llegada a Aragón de esta primera reliquia de San Juan Pablo II, que ha sido celebrada por los fieles de Mequinenza. Servirá -dice el arzobispo- «para que San Juan Pablo II interceda desde el cielo por nuestras necesidades y podamos invocarlo desde la tierra y podamos llevarle los gozos y las alegrías y los problemas y las dificultades».

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