La crecida del Ebro ha vuelto a inundar campos en varios municipios zaragozanos
La crecida del Ebro ha vuelto a inundar campos en varios municipios zaragozanos - Fabián Simón
Sociedad

Los embalses del Pirineo se apresuran a hacer hueco para frenar nuevas riadas

La crecida del Ebro llega a Zaragoza menguada, tras haber inundado más de 1.000 hectáreas en los pueblos ribereños

ZaragozaActualizado:

La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) se está esforzando en hacer hueco en los embalses del Pirineo para utilizarlos como barrera de contención ante nuevas riadas que puedan comprometer el Ebro y sus afluentes de la margen izquierda. La combinación de lluvias y deshielo de los últimos días llenó al máximo varios de los principales embalses que reciben caudales de la Cordillera Pirenaica.

Durante los últimos días, embalses como los navarros de Itoiz y Yesa han sido utilizados a modo de presas de amortiguación de riadas, como ocurre tradicionalmente en episodios de este tipo. Eso ha evitado que la crecida que está experimentando el Ebro haya tenido efectos mucho peores que los que ha ido dejando a su paso en esta ocasión.

Pero, salvado este episodio, ahora la preocupación se centra en los próximos días y semanas porque, como viene informando ABC, el Pirineo acumula una enorme cantidad de nieve, inusual para esta época del año. En la práctica, es un gigantesco embalse helado cuyo deshielo echará al Ebro más de 1.700 hectómetros cúbicos de agua, más de la que puede albergar la presa de Mequinenza, conocida popularmente como el Mar de Aragón, uno de los mayores embalses de España.

De la mayor o menor rapidez con la que se produzca ese deshielo dependerá también que ese caudal llegue al Ebro de forma más o menos brusca y, por tanto, que pueda provocar inundaciones.

Una de las piezas de seguridad hidráulica son los embalses que son utilizados para contener riadas procedentes del Pirineo. Pero para que puedan ser utilizados deben tener espacio libre. Las crecidas de los últimos días llenaron al máximo algunos de esos embalses, de ahí que ahora la CHE se afane en hacer hueco en ellos.

Así, el embalse de Itoiz se situó al 96,2% de su capacidad máxima en la mañana del lunes, y desde entonces está soltando más agua de la que recibe, lo que ha permitido ganar espacio libre en esta presa. La operación se prolongará hasta alcanzar un nivel de ocupación óptimo que permita hacer frente a futuras crecidas.

Lo mismo se está haciendo en el pantano de Yesa. Tras alcanzar el 91% de su capacidad en la madrugada del lunes, se está procediendo a desemblasar agua para situarlo en el entorno del 80% de capacidad.

En Aragón, el embalse de La Peña ha alcanzado el 99% de capacidad, y el de La Sotonera el 95%.

Inundaciones en Aragón

Mientras tanto, la riada que se desencadenó desde el lunes por las crecidas de los ríos de la margen izquierda del Ebro, en particular los cauces navarros, se ha saldado ya con la inundación de más de mil hectáreas en los municipios zaragozanos de Novillas, Pradilla y Boquiñeni. El lunes, la riada del Ebro pasó por esa zona con un caudal máximo de más de 1.400 metros cúbicos por segundo.

Como viene siendo habitual, la inundación de tierras en esos términos situados aguas arribas de Zaragoza hace que la riada del Ebro llegue a la capital aragonesa menguada. Según las útlimas previsiones de la CHE, la punta de la riada pasará por Zaragoza en la madrugada de este miércoles, con un caudal máximo de unos 1.200 metros cúbicos por segundo, un 14% inferior al que han visto pasar los pueblos ribereños en los que se han producido inundaciones de tierras de cultivo.