Albalate, con las primeras luces del día tras una noche marcada por el miedo
Albalate, con las primeras luces del día tras una noche marcada por el miedo - Fabián Simón
Sucesos

Albalate del Arzobispo amanece tras horas de miedo y tensión por el triple asesinato

La detención del presunto criminal devuelve la tranquilidad a esta zona de Teruel

Albalate (Teruel)Actualizado:

Aún no habían despuntado las primeras luces del día y empezaba ya el cotidiano trasiego de vecinos que empezaban su jornada en Albalate del Arzobispo (Teruel). Cotidiano, pero especialmente negro, triste y con resaca de sobresalto. El día arrancó tras horas de miedo y tensión, una noche en la que el vecindario de este pueblo turolense se encerró en sus casa por instrucción de la Guardia Civil, después de que dos agentes y un vecino de Calanda cayeran abatidos a tiros por un exmilitar de la Europa del Este al que se le buscó durante horas.

Alrededor de las tres de la madrugada, acorralado por un tremendo dispositivo de la Guardia Civil, el presunto autor del triple asesinato caía detenido a campo abierto en un paraje entre las localidades turolenses de Cantavieja y Mirambel, cerca ya de la provincia de Teruel, a unos 80 kilómetros de donde cometió el crimen y desde el que salió huyendo con el vehículo del ganadero al que mató a tiros.

Durante la búsqueda se desplegaron decenas de controles de la Guardia Civil, se cortaron carreteras y caminos, y se clausuraron negocios. Como los bares de Albalate, a los que la Guardia Civil cerró apresuradamente a primeras horas de la noche. «Vinieron y me dijeron que cerrara de inmediato, sin siquiera limpiar, y así lo hice», relata a ABC Javier, propietario de «El Kiosco», uno de los bares de Albalate que ha abierto a las siete de la mañana. Noche cerrada aún.

El temor y la tensión cundió entre el vecindario, que se recupera del sobresalto tras las horas de temor que han vivido.

Lugareños de Albalate comentan el crimen en uno de los bares del pueblo
Lugareños de Albalate comentan el crimen en uno de los bares del pueblo-Fabián Simón

«Había miedo, sí... inquietud, llámalo como quieras», explica uno de los madrugadores vecinos que acude a tomar el primer café del día a «El Kiosco». El miedo, explican, se arrastraba desde hacía días, desde que se produjo el tiroteo que el 5 de diciembre hirió gravemente a dos vecinos de Albalate cuando acudieron a una masía de los alrededores. Han contado para vivirlo, pero siguen en estado grave. Uno de ellos, de 42 años, está hospitalizado en Alcañiz (Teruel); el otro, de 73 años, en el Hospital Clínico de Zaragoza.

Desde entonces cundió el temor. En los alrededores de Albalate hay medio centenar de masías, de casas de campo. «Hay muchos sitios para esconderse en el campo y en el monte», apunta un vecino. De esas masías («mases», le llaman en Albalate), abundan las que se usan como casas de campo a las que sus dueños acude esporádicamente. «Son mases domingueros», aclara un vecino en la charla con ABC. Pero también las hay que pertenecen a explotaciones agropecuarias, y a esas sus propietarios van con frecuencia. Una de ellas es en la que fueron asesinados el ganadero José Luis Iranzo y los dos guardias civiles que estaban con él, Víctor Romero y Víctor Jesús Caballero.

La conmoción y el luto siguen cundiendo en Albalate del Arzobispo y Andorra. Pero en la zona respiran más tranquilos tras saber que el presunto asesino ya está detenido, después de días de criminal fuga.