Mayte Alcaraz - PECADOS CAPITALESSeguir

Y Sánchez todavía estaba ahí Mayte Alcaraz

Mayte Alcaraz - Actualizado: Guardado en:

Ni Mariano Rajoy ni Pedro Sánchez ni Pablo Iglesias ni Albert Rivera se presentaron ayer a elección alguna. Pero las urnas vascas y gallegas les hablaron:

Mariano Rajoy

El presidente en funciones necesitaba reivindicarse con el éxito de quien -paradójicamente- todos apuntan como el político que tarde o temprano le jubilará. Cuando hace unos meses Rajoy mandó llamar a Núñez Feijóo y le dijo aquello de «sé que es una decisión difícil y que tienes opciones profesionales pero te necesito en Galicia...», sabía que barría para casa, es decir, para La Moncloa. La victoria del candidato gallego (el único presidente autonómico que desde la crisis ha conseguido una mayoría absoluta) es un espaldarazo para las aspiraciones de Rajoy a la Presidencia o, como parece más probable, a las terceras elecciones. Pese a la pérdida de un escaño en el País Vasco, el casting de Génova acertó al elegir a un político como Alfonso Alonso, de nueva hornada (afín a Soraya Sáenz de Santamaría), que ha mantenido el tipo. Sin embargo, ese resultado le niega a Rajoy la carta deseada: el PNV de Urkullu tiene suficiente con el apoyo socialista para vivir tranquilo en el Parlamento vasco. Si pese al nefasto dato de ayer, Pedro Sánchez continúa con su intención de formar un Gobierno alternativo, el PNV será su aliado natural.

Pedro Sánchez

Que el PSOE haya pasado de tener hace siete años un presidente gallego (Emilio Pérez Touriño) y otro vasco (Patxi López) a ser superado en votos en Galicia por un conglomerado de fuerzas extremistas (En Marea) y a ser relegado a la cuarta posición (por primera vez empatado con el PP) en el Parlamento de Vitoria debilita extraordinariamente al secretario general en la semana más decisiva de su liderazgo. Hoy convoca a su Comisión Permanente para parapetarse ante un Comité Federal que el sábado debería frenar definitivamente las aspiraciones de Sánchez de asociarse con independentistas y populistas en una coalición anti-Rajoy de la que lleva hablando con Pablo Iglesias desde el pasado mes de agosto, como adelantó ayer ABC. La pésima cosecha del 25-S (con el «sorpasso» de Podemos-Marea en las dos comunidades), compromete su propio futuro al frente del PSOE. Lo más probable es que los barones lo hagan responsable directo del batacazo, que ahonda en los pírricos 85 escaños que consiguió el 26 de junio, e intenten desalojarlo de la Secretaría General. Además, los dos candidatos socialistas (Idoia Mendía y Fernández Leiceaga) son personas afines a Sánchez. Como en la Comunidad de Madrid con Tomás Gómez, Pedro Sánchez cambió un día las cerraduras del PSOE en Galicia y colocó a un afecto, Leiceaga, como candidato, arrumbando a los históricos. Por eso, la derrota de su cartel electoral es más que nunca su propia derrota.

Pablo Iglesias

No fue un mal día ayer para el líder populista que con la marca de Mareas y con la suya de Podemos logró adelantar al PSOE tanto en Galicia (en votos aunque no en escaños) como en el País Vasco. Inmerso en una importante crisis interna, con luchas fratricidas con su número dos Íñigo Errejón, ha aguantado bien en las dos Comunidades y le refuerza en la batalla doméstica. Además intentará rentabilizar su mordisco al PSOE.

Albert Rivera

Ayer se cumplieron los peores presagios: ya son cinco Parlamentos autonómicos en los que Albert Rivera no tiene grupo parlamentario. Respecto a las generales últimas el partido naranja ha perdido 100.000 votos, lo cual demuestra que su proyección solo es nacional, a excepción de Cataluña. Queda por saber si su implicación en los acuerdos con PP y PSOE le pasarán factura en las probables nuevas elecciones.

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