España

PNV y PSE confirman su acuerdo de Gobierno

Socialistas y jeltzales retomarán la fórmula que mantuvo el Ejecutivo vasco de 1987 a 1998

El lehendakari, Iñigo Urkullu
El lehendakari, Iñigo Urkullu - EFE/David Aguilar

PNV y PSE han alcanzado este fin de semana un preacuerdo para gobernar en el País Vasco los próximos cuatro años. El pacto permitirá a Íñigo Urkullu contar con el respaldo suficiente del Parlamento autonómico para repetir como lendakari.

Mañana, los responsables de ambos partidos someterán a sus respectivos órganos soberanos, la Asamblea Nacional jeltzale y el Comité Nacional socialista.

Los primeros rumores apuntan a que el PSE ha conseguido asegurarse entre dos y tres consejerías, de las cuales una pertenecería a la cartera de turismo.

El PNV ha destacado que el cierre del acuerdo es inminente, por lo que podría ser anunciado en las próximas horas o a lo largo de la mañana del lunes.

La unión de nacionalistas y jeltzales permitirá a Urkullu contar con el respaldo de 37 parlamentarios (28 del PNV más los nueve del PSE), por lo que no podrá ser investido en la primera votación, pero sí le basta para obtener la mayoría simple en la segunda vuelta.

El pleno de investidura, en el que también participará la candidata de EH Bildu Maddalen Iriarte, se producirá los días 23 y 24 de noviembre, por lo que el dirigente nacionalista será investido el próximo sábado en Guernica.

Vuelta a la coalición

El entendimiento entre nacionalistas y socialistas tuvo su pistoletazo de salida en la tercera legislatura. En noviembre de 1986 se celebraron elecciones al Parlamento Vasco después de la escisión en el PNV y el nacimiento de Eusko Alkartasuna.

Por primera vez, el PSE superó en escaños, que no en votos, al PNV e intentó formar un gobierno de coalición precisamente con EA y con Euskadiko Ezkerra, partido con el que años más tarde se fusionó.

El intento no llegó a buen puerto y el PSE de Txiki Benegas pactó con el PNV y cedió la Presidencia a José Antonio Ardanza, en un Gobierno en el que Ramón Jáuregui, como vicelehendakari, se convirtió en el hombre fuerte de los socialistas en Euskadi.

Esta coalición, en la que PNV y PSE tuvieron cada uno seis consejeros, vio el más importante desarrollo de las instituciones autonómicas del País Vasco y también atravesó momentos delicados como en 1990, cuando el PNV apoyó en el Parlamento Vasco una resolución en favor del derecho de autodeterminación.

En enero del año siguiente el PNV, después de volver a ganar las elecciones autonómicas, formó gobierno con EA y EE, un Ejecutivo que duró poco más de medio año por el apoyo que dio Eusko Alkartasuna a mociones en favor de la independencia en distintos ayuntamientos de la comunidad autónoma.

Mientras el PNV mantenía esa fórmula tripartita, en junio de 1991 negoció y cerró con los socialistas acuerdos para garantizar la gobernabilidad de las diputaciones forales y los principales ayuntamientos. Este pacto facilitó el regreso de los socialistas al Gobierno Vasco tras la expulsión de EA.

En octubre de 1991 el PSE incorporó al Ejecutivo del lehendakari Ardanza a Fernando Buesa como vicelehendakari y a otros cinco consejeros, frente a los 8 del PNV.

En 1994 el PNV volvió a ganar las elecciones y Ardanza a finales de año formó un nuevo gabinete con los socialistas y EA.

La presencia de los socialistas en este gobierno se vio reducida a tres consejeros, frente a los cuatro del PNV, que colocó a Juan José Ibarretxe como vicelehendakari, y a los dos de EA.

La legislatura concluyó de forma abrupta cuando los consejeros socialistas presentaron el 3 de julio de 1998 su dimisión. El detonante final fue el rechazo del PNV a una propuesta socialista para que en la reforma del reglamento del Parlamento Vasco se incluyera el acatamiento de la Constitución por parte de los diputados electos.

Esta cuestión, que vuelve a estar de actualidad ahora a propuesta del PP, fue la gota que desbordó el vaso pero por detrás estaban las «relaciones privilegiadas» que el PSE entendía que estaba manteniendo su socio con Herri Batasuna.

De hecho, poco después las formaciones nacionalistas y Ezker Batua firmaron el Pacto de Lizarra que sirvió como pista de aterrizaje para una tregua de ETA.

Se abrieron años de distanciamiento y profundo enfrentamiento entre nacionalistas y socialistas, con momentos trágicos como los vividos tras el asesinato de Fernando Buesa por parte de ETA.

Y es que entonces el lehendakari Ibarretxe tenía un pacto de legislatura con Euskal Herritarrok, la marca de la izquierda abertzale, pese a que la banda terrorista había retomado su actividad violenta y esta formación no lo condenó.

Esas malas relaciones se mantuvieron durante las tres legislaturas en las que el PNV gobernó con EA y EB y posteriormente después de que el PSE, por primera vez, se hiciera en 2009 con Ajuria Enea gracias a unas elecciones en las que no pudo concurrir la izquierda abertzale y al apoyo que les dio el PP.

Ese desencuentro entre nacionalistas y socialistas terminó en septiembre de 2013. Gobernaba el PNV en solitario, por primera vez desde 1986, con Iñigo Urkullu como lehendakari.

Ambos partidos llegaron a un pacto de estabilidad política y presupuestaria que garantizó a partir del ejercicio de 2014 presupuestos en las principales instituciones.

Desde entonces PNV y PSE mantienen un buen clima de entendimiento. Tras las últimas elecciones locales y forales en junio de 2015 firmaron un acuerdo de coalición para gobernar las tres diputaciones forales y los ayuntamientos de Bilbao y San Sebastián.

Ese pacto se amplió casi un año después, en mayo de 2016, al consistorio de la capital alavesa.

Ya entonces se vio este acuerdo como una antesala a lo que podía pasar para la conformación del futuro Gobierno Vasco, como ocurrió en 1991.

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