España

Un día en la vida de tres ministros en funciones

La agenda del Gobierno sigue repleta de actos pero la Abogacía del Estado decide qué medidas se implantan

Méndez de Vigo celebra las medallas de los paralímpicos junto a Miguel Cardenal y el medallista Amador Granados
Méndez de Vigo celebra las medallas de los paralímpicos junto a Miguel Cardenal y el medallista Amador Granados - EFE
Graciano Palomo Madrid - Actualizado: Guardado en:

Si usted busca en los vastos anales de la historia administrativa y política de España para encontrar un caso similar no lo encontrará. Situación inédita y esperpéntica que provoca en el pueblo llano chacota y cólera contra una clase política incapaz de ponerse de acuerdo en asuntos fundamentales mientras sus impuestos tienen que ser satisfechos sí o más.

Simplemente demandan un Gobierno al que llegado el caso pueden poner a escurrir. Tan sólo eso: un Gobierno como en cualquier país del mundo. Pero, ¿hay vacío de poder? ¿Se atienden las necesidades básicas inherentes a un Estado moderno y de derecho? ¿Qué hacen los ministros en «funciones»?

He elegido a tres personas claves del gabinete Rajoy durante estos interminables días en el «limbo». En primer lugar, la vicepresidenta Soraya Saénz de Santamaría, el icono fundamental del Ejecutivo durante estos casi cinco años al margen del propio primer ministro y la persona mejor valorada del Gabinete. Su agenda ha estado repleta como cuando tenía plenitud de ejercicio como prueba su vadémecum oficial, salvo el filtro de todos los proyectos de ley en periodo normal. «Naturalmente con una sensación y una sintonía distinta…porque es una sensación bastante rara después de haber estado toda una legislatura mandando proyectos de ley y respondiendo a las oposiciones en el Parlamento…».

Difícil de explicar a Obama

«Para nosotros en la vicepresidencia la vida ha continuado casi de la misma manera que durante los años anteriores», sostiene una proba colaboradora de Soraya. Saénz de Santamaría como número dos del Gobierno ha presidido todos los miércoles la decisiva reunión de la Comisión General de Secretarios de Estado y Subsecretarios que es donde se cocinan las medidas que dos días más tarde van a la deliberación del Consejo de Ministros. La «vicetodo» ha presidido asimismo durante estos 300 días de interinidad gubernamental la Comisión Interministerial creada ante el Brexit desde antes del mes de junio y en ausencia del presidente la Comisión Delegada para Asuntos Económicos y el propio Consejo de Ministros.

Aún con esa sensación «distinta» de estar en «funciones» la vicepresidenta recibió a la primera dama de EE.UU, Michelle Obama, cuando llegó promocionando una causa mundial para las mujeres y junto con la Reina asistió al acto celebrado. Poco tiempo después junto con el Rey en Madrid recibió al propio mandatario norteamericano. Resultaba difícil poder explicarles lo que pasaba en España con el Gobierno «en funciones» y mucho más después de dos elecciones legislativas consecutivas.

La vicepresidenta ha asistido a 38 Consejos de Ministros en interinidad del Gobierno en los que se alcanzaron 700 acuerdos. Ha presidido otras 38 Comisión de Secretarios de Estados y Subsecretarios; se han aprobado 105 Reales Decretos diez de ellos para el desarrollo económico, así como la aprobación de la distribución del cuarto trimestre del Fondo de Liquidez Autónomica (FLA) para la financiación de las Comunidades Autónomas. «Todo ello en medio de una situación excepcional ante un bloqueo institucional sin precedentes».

El coste de la interinidad

El pasado jueves 13 de octubre, la ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, una mujer pro-activa y estajonista donde las haya, tuvo a las 9 de la mañana la apertura de las Jornadas ABC «España en clave de Mujer»; a las 10 horas, preside el Consejo de Medio Ambiente con las CC.AA. para adecuar las directivas de Bruselas; a las 11 la Conferencia Sectorial del Medio Ambiente; a las 19 horas reunión con el Comisario de Agricultura de la UE, Phil Hogan, seguido de la entrega de Premio a la Innovación a la Mujer Rural y la consiguiente cena «ad hoc» para estos casos.

¿Cómo ha sobrellevado García-Tejerina sus 300 días de interinidad? «Con mayores dificultades que en situación normal y una mayor carga administrativa en todos los campos… He procurado mantener vivo el Ministerio en los muchos sectores que son de nuestra responsabilidad, pero siempre con la supervisión de la Abogacía del Estado que echa para atrás todas las medidas que entiende no son de interés general… Todo pasa por los Abogados del Estado…».

Dicho de otro modo, stop a cualquier tipo de iniciativa legislativa o política. La atención de la ministra en estos diez meses ha sido doble; por un lado, no desatender la presencia de España en los definitivos fotos internacionales y comunitarios estando siempre presente en los Consejos de Ministros de Agricultura de la UE y todas las cumbres internacionales y, por otro, los viajes por todas las provincias españolas. Hace unos días en la Feria Ganadera de Zafra, acompañada del presidente extremeño Fernández-Vara y al día siguiente en la Feria Sant Miquel de Lérida y acto seguido en Huesca con la Comunidad de Regantes del Alto Aragón para inmediatamente visitar Palencia donde se cierran unas obras en Tierra de Campos. «Nuestros agricultores, ganaderos y pescadores necesitan sentir la presencia del Estado y del Gobierno… Eso es lo que pretendido hacer… No ha sido fácil…». Pero, por ejemplo, la interinidad ha impedido que España ratificara el Pacto por el Cambio Climático.

Una cierta frustración personal y política por no haber podido llevar a cabo el paquete de medidas que hubieran reactivado los sectores bajo su responsabilidad ministerial asuntos que han quedado inevitablemente en «stand by». «Si bien el trabajo administrativo ha quedado listo pero muy lejos del impulso político que las circunstancias demandan».

Otro de los ministerios claves por su importancia en tres vertientes es el de Educación que encabeza Íñigo Méndez de Vigo, especialista en cuestiones europeas. La gran vitalidad social de los tres asuntos que incumben al responsable de este discasterio y ante la situación creada, la orden del ministro a los secretarios de Estado y a los directores generales fue tajante: «Aquí no se para nadie».

«El ministro impuso una agenda brutal», señala uno de sus colaboradores más próximos y pone como ejemplo la llevada a cabo el pasado martes 11 de octubre. Reunión con los Consejos Escolares de las CC.AA.; después con el presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco y la presidencia del Patronato del Instituto Cervantes. Así hasta un total de nueve actos antes de irse a dormir: «No pararse a esperar».

Méndez de Vigo trasladó al «staff» de su ministerio cuando la situación política se puso imposible pero había que continuar trabajando en el día a día, desarrollando e implantando la que fue la ley fundamental durante la pasada legislatura, la Lomce. Esto es, «determinando todas las medidas administrativas que se pudieran legalmente tomar desde el Decreto de Evaluaciones y el desarrollo normativo de las pruebas en la educación primaria».

Otra de las ideas claves del ministro en estos 300 días en funciones ha sido acudir a todos los grandes eventos deportivos y asistir en persona a los deportistas españoles en ocasiones acompañando al Rey y al Presidente del Gobierno. Lo mismo en el área de la Cultura donde la potencia de España es reconocida internacionalmente.

Preparando el gran pacto

Méndez de Vigo recibió el encargo personal de Mariano Rajoy de ponerse a «trabajar de inmediato» para desarrollar el pacto educativo que figura en los acuerdos para investidura que fueron suscritos entre el PP y Ciudadanos. Como uno de los ejes fundamentales en la actual coyuntura política. Persigue establecer un sistema generalizado en todo el territorio que siente las bases para una reforma ducativa que permita a las futuras generaciones competir con éxito en el mundo. La eterna reforma pendiente que cuente con la aquiescencia de la mayoría de los partidos y la comunidad educativa. Algo en lo que todo el mundo está de acuerdo pero que nunca llega a ser posible. Mientras, suman ya 300 días cabalgando a lomos del rumbo a lo desconocido entre la incredulidad del contribuyente. ¿Hasta cuándo?

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