La Universidad de Baleares se reunirá con el decano al que abrió un expediente por retirar dos esteladas

El profesor Miguel Deyá, antiguo alto cargo educativo del PP en el Gobierno balear, se opuso a las actuaciones estudiantiles no autorizadas favorables al referéndum ilegal del 1-O

Palma de MallorcaActualizado:

El decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de las Islas Baleares (UIB), Miguel Deyá, se reunirá esta semana con el instructor que se ocupa del expediente informativo —equivalente a diligencias previas— que se le abrió a Deyá el pasado mes de octubre por su actuación contraria a varios actos reivindicativos estudiantiles celebrados en septiembre en favor del referéndum ilegal del 1 de octubre en Cataluña. Una vez que haya tenido lugar la citada reunión, la UIB decididá si continúa con el mencionado expediente o si opta, en cambio, por su archivo definitivo.

Cabe recordar que en la pasada legislatura Deyá fue el director general de Universidad e Investigación en el Ejecutivo regional que presidió el popular José Ramón Bauzá. Tras los comicios autonómicos de mayo de 2015, pasó a gobernar en la Comunidad la socialista Francina Armengol, que cuenta con el apoyo directo del PSOE y de la coalición econacionalista MÉS por Mallorca, así como con el aval externo de MÉS por Menorca y Podemos. En la etapa en que Deyá fue un alto cargo educativo con el PP, las relaciones con el actual rector de la UIB, el moderado Llorenç Huguet, fueron siempre muy cordiales.

El origen de la situación que recientemente provocó que en la UIB se le haya abierto un expediente informativo a Deyá cabe situarlo en los hechos ocurridos el pasado 22 de septiembre, cuando el decano retiró dos banderas esteladas y una pancarta con la inscripción «Urna, grande y libre» que habían sido colocadas en la estatua ubicada en el claustro del edificio Ramón Llull. Previamente, casi un centenar de estudiantes y profesores habían participado en la UIB en una concentración y en una votación simbólica en apoyo del referéndum ilegal del 1-O. Ambos actos habían sido convocados por el Consejo de Estudiantes y las organizaciones Estudiants en Xarxa (Estudiantes en Red), Sindicat d'Estudiants dels Països Catalans (Sindicato de Estudiantes de los Países Catalanes) y Associació d'Estudiants Idees (Asociación de Estudiantes Ideas).

Dos incidentes

En aquella ocasión, Deyá explicó a los medios que había retirado las esteladas del claustro del edificio Ramón Llull porque, al tratarse de un lugar público, sólo podía haber en ese espacio símbolos oficiales. El decano recordó, además, que los estudiantes sólo tenían permiso para concentrarse fuera de los edificios de la UIB y no en el interior. Los sindicatos estudiantiles citados alegaron, por su parte, que al ser el claustro precisamente un espacio público, tenían derecho a permanecer en el lugar. La respuesta de diversos alumnos a la posición de Deyá fue cantar «L'estaca», del cantautor catalán y exdiputado de Junts pel Sí, Lluís Llach.

Varios días después de esos hechos, en el Consejo de Gobierno de la UIB celebrado el 26 de septiembre algunos miembros del citado órgano propusieron que se abriera un expediente a Deyá, al considerar que habría actuado en contra de la libertad de expresión de los mencionados estudiantes. El Consejo de Dirección respondió que sólo se podría actuar en este caso si alguien decidiera presentar una queja formal por escrito, como así ocurrió finalmente.

El segundo incidente relacionado con el 1-O tuvo lugar el 29 de septiembre, durante la jornada de huelga convocada en la UIB. Diversos estudiantes colgaron en el claustro del edificio Ramón Llull varias banderas esteladas y papeletas de votación. En esa ocasión, el decano advirtió a los alumnos presentes en el lugar de que podría llevar ese asunto a la Fiscalía. Varias horas después, las banderas y las papeletas fueron finalmente retiradas del citado claustro, si bien no por Deyá.

En respuesta a toda esta controversia estudiantil, la asociación «PLIS. Educación, por favor» emitió el 2 de octubre un comunicado en el que mostraba su preocupación por la exigencia de la apertura de un expediente a Deyá, algo que consideró «un síntoma del totalitarismo nacionalista que se ha asentado en Baleares desde hace tiempo».