El nuevo presidente de la Generalitat, Quim Torra, posa con un lazo amarillo
El nuevo presidente de la Generalitat, Quim Torra, posa con un lazo amarillo - EFE

Torra se encomienda a la CUP para «no caer en el autonomismo»

El nuevo presidente de la Generalitat: «Seremos leales al mandato del 1-O»

BarcelonaActualizado:

Quim Torra i Pla se convirtió ayer en el sexto presidente de la Generalitat de Cataluña tras la restauración de la democracia en España, en 1978. Los votos favorables de JpC y ERC (66) y la imprescindible abstención de la CUP (4) fueron suficientes para superar al bloque de la oposición: Cs, el PSC, CatComú-Podem y el PP (65), en la segunda votación del debate de investidura.

El Parlamento catalán aprobó de esta manera un plan de gobierno -que ayer Torra concretó algo más que el sábado, aunque sin entrar al detalle- y que se resume en «tres ejes esenciales». Primero: «Nuestro presidente es Carles Puigdemont». Segundo: «Seremos leales al mandato del referéndum de autodeterminación del 1-O: construir un Estado independiente en forma de república». Y tercero: «Nuestro programa de gobierno es la cohesión social y la prosperidad económica».

Consciente de la fragilidad de su nuevo gobierno, que fuentes de ERC aseguran estará listo con los nuevos consejeros esta misma semana, Torra no dejó de lanzar mensajes a la CUP para que su abstención, en el día a día, permita a su ejecutivo mantener la mayoría parlamentaria. Y este precio a pagar pasa, inexorablemente para los antisistema, por la «desobediencia» al Estado en su conjunto, desde el Rey a los jueces, pasando por el Gobierno.

«Compañeras [sic] de la CUP, muchas gracias. Muchas gracias. Os hago un encargo, que es que os mantengáis alerta, si alguna vez caemos en la tentación del autonomismo; levantad la bandera roja inmediatamente y pedidnos todas las certezas que hagan falta, porque nos estaríamos equivocando», indicó Torra, poco antes de ser investido presidente. Una petición que Carles Riera (CUP) tomó en su literalidad: «Estamos en alerta máxima y con la bandera roja a punto para cualquier deriva autonómica y luchando por la república».

En este sentido, Torra defendió el pacto de gobierno firmado por JpC y ERC y reiteró que su gobierno recuperará 16 leyes aprobadas por el Parlamento catalán y que el Tribunal Constitucional (TC) suspendió por no ajustarse a la legalidad. Entre las 16 leyes, que forman parte de un grupo de 46 normas que ERC ha contabilizado desde 2006, se encuentran las relacionadas con el «proceso constituyente» durante la etapa de Puigdemont, las leyes de transitoriedad jurídica y del referéndum -que se aprobaron el 6 y el 7 de septiembre de 2017- y otras de carácter social como la de la pobreza energética. Para Torra y ERC recuperar estas normas es «hacer república».

En su intervención, Torra citó algunas medidas sectoriales. Así, hizo menciones, entre otros, a temas de educación (defensa del modelo escolar con la inmersión lingüística en catalán obligatoria), salud, vivienda, cultura, deporte («diplomacia deportiva»), salario mínimo (en 1.100 euros brutos mensuales), fiscalidad (recuperar y completar la Agencia Tributaria de Cataluña), medio ambiente, medios de comunicación (dotar a TV3 y Catalunya Ràdio con el «presupuesto adecuado»), justicia («normalización del catalán»), seguridad (recompensar a los Mossos d’Esquadra tras la aplicación del artículo 155 de la Constitución)... pero dejó claro que «al único» que le debe «obediencia» es «al pueblo de Cataluña y, por lo tanto, al Parlamento».

«Carroñeros, víboras...»

Tras la decisión de la dirección de la CUP del domingo, la votación de ayer era un mero trámite. Inés Arrimadas (Cs), que desde hoy es por segunda vez líder de la oposición -un cargo institucionalizado-, optó por recordar más textos de Torra escritos en los últimos años. «Este es realmente repugnante», indicó Arrimadas, que leyó un artículo publicado en diciembre de 2012 en «El Món», digital de la órbita secesionista, y en el que Torra califica a los catalanes castellanoparlantes como «carroñeros, víboras, hienas, bestias con forma humana», y que o bien son «bestias» o bien sufren «un pequeño bache en su cadena de ADN». Para la líder de Cs, «si alguna vez el independentismo pensó que tenía alguna opción de salirse con la suya, hoy [por ayer] la entierran designando a este candidato como presidente de la Generalitat».

Arrimadas también criticó al Gobierno de Mariano Rajoy (PP) por no haber impugnado ante el TC los votos delegados de Puigdemont y Toni Comín, que han permitido que Torra sea el nuevo presidente autonómico.

Miquel Iceta (PSC) echó en cara a Torra otro artículo donde menospreciaba a los socialistas y le preguntó -sin obtener respuesta- que qué pensaba de los catalanes que se sienten, también, españoles. Xavier Domènech (CatComú-Podem), por su parte, reprochó a Torra que no contestara a las preguntas que le hacía la oposición: «Cuando uno no contesta lleva a mucha gente a pensar que no quiere contestar o que, si contestase, no podría ser presidente de la Generalitat». Xavier García Albiol (PP) lamentó que Torra siga «instalado en el mismo relato que nos ha llevado a los catalanes a la máxima confrontación». Eduard Pujol (JpC) y Sergi Sabrià (ERC) defendieron la candidatura de Torra.

Ya presidente, Torra se dirigió a los diputados: «Haremos república catalana. Visca Catalunya lliure!». Al acabar, un diputado del PP comentó a ABC: «Todo sigue igual. Ellos verán. Si fuera por mí, seguiría el 155». Uno de los 17 diputados del PSC lamentó: «Esto será Beirut en 15 días». Y otro de Cs indicó: «A ver qué dicen ahora los que se pensaban que estábamos locos por pedir que siguiera el 155».

Tras la votación, la patronal Fomento del Trabajo pidió «estabilidad gubernamental y lealtad institucional». Por su parte, CC.OO. y UGT instaron a Torra a tender «puentes de diálogo» con el Gobierno de Rajoy para buscar soluciones al actual bloqueo político.