Quim Torra, a su llegada al Parlamento catalán. acompñado de Elsa Artadi y Eduard Pujol
Quim Torra, a su llegada al Parlamento catalán. acompñado de Elsa Artadi y Eduard Pujol - Inés Baucells

Quim Torra anticipa una legislatura de confrontación y promete obedecer sólo al Parlament

La dirección de la CUP decidirá mañana -tras la primera votación de investidura- su voto para el lunes, que podría pasar de abstención a «no»

BarcelonaActualizado:

«Sólo contemplo la posibilidad de obedecer lo que decida el Parlament, que es la expresión de la voluntad de los catalanes». Quim Torra, que con permiso de la CUP será elegido el próximo lunes presidente de la Generalitat, no piensa salirse del guión que le ha impuesto Carles Puigdemont para una legislatura que si alguien tenía esperanzas de que fuese de recuperación de la normalidad, ya se anticipa como de «excepcionalidad» y confrontación. Para Torra, su principal cometido es impulsar un «proceso constituyente» y retomar el «hilo histórico» que une el referéndum del 1-O con la declaración unilateral de independencia del 27 de ese mismo mes. Así lo explicó ayer en TV3, en un avance del discurso que pronunciará hoy en el Parlamento catalán, en la primera jornada de un pleno que culminará el lunes con una última votación en la que el soberanismo confía en la abstención de la CUP.

Una vez Torra sea elegido y los consejeros tomen posesión -a finales de la semana probablemente- se constatará si el nuevo ejecutivo pasa de las palabras a los hechos o si solo se queda en una política de símbolos. De estos últimos va a haber seguro, empezando por la colocación en la fachada del Palau de la Generalitat de un lazo amarillo. En paralelo, Torra ya anticipó el nombramiento de un «comisionado» que realice una suerte de auditoría de la aplicación del 155 así como un plan de choque de «restauración».

Por ahora, Torra mantiene al pie de la letra el plan trazado por Puigdemont, con una acción política que discurrirá a tres niveles: la del «gobierno interior» con la Generalitat y los Ayuntamientos, la de la estructura que armará Puigdemont en Berlín o Bruselas y el de la ciudadanía «movilizada». Falta por ver si la acción diaria del ejecutivo acaba por diluir estas intenciones, pero lo que está claro es que la pretendida normalización que exigen los partidos constitucionalistas, y anhelan con sordina el PDECat y ERC, no entra en los planes de Puigdemont y su «hombre de paja» Torra. Para él, lo que se vive en Cataluña «es una crisis humanitaria».

En manos de la CUP

«Simbólicamente hemos de ser capaces de dotar a esta legislatura de un carácter de excepcionalidad y provisionalidad», apuntó. La excepcionalidad pasaría por la colocación de lazos en Palau, o por no utilizar el despacho que antes usaba Puigdemont, algo que el mismo Torra no desmintió, aunque sí portavoces oficiales de JpC. Con el anterior gobierno en prisión o fugado al extranjero, faltará por ver si el nuevo ejecutivo va más allá de la política de símbolos. Del mismo modo que deberá verse si el anuncio de que sólo obedecerá al Parlament es retórica o un retornar a una desobediencia de la que ERC y el PDECat dicen abjurar.

Antes de que todo esto suceda, la mayoría soberanista vuelve a quedar en manos de la CUP, que no será hasta mañana cuando decida si se abstiene o vota en contra de Torra. Sí, mañana lo decidirán, pese a que la primera votación tendrá lugar este sábado por la tarde. Los cuatro diputados antisistema se abstendrán. Pero no aseguran que el lunes, en la previsible segunda vuelta de Torra, no cambien el sentido de su voto y acaben por votar «no».

La decisión de la CUP la decidirá su Consejo Político, que se reunirá en Cervera (Lérida) de manera extraordinaria, al mediodía del domingo, después de que tres agrupaciones territoriales exigieran revisar el sentido del voto, que se adoptó para la sesión de investidura de Jordi Turull, celebrada el 23 de marzo, y cuya abstención propició que no pudiera ser investido.

Aunque el Consejo Político está en sintonía con las bases en mantenerse en apoyar a Puigdemont como presidente autonómico, discrepan con una parte de estas en que la CUP tiene que votar «no» a cualquier otro candidato. Es poco probable que cambien su voto entre hoy y el lunes, pero nadie podía descartar ayer esta posibilidad.

En este sentido, la organización Arran, considerada las juventudes de la CUP, sí advirtió de que investir a Torra «es una mala opción a nivel táctico y estratégico», ya que, desde su punto de vista, el candidato de JpC «no sirve para mantener el embate (obediencia al Estado), ni para sumar, ni para romper identitarismos».

«Cautelar y urgente»

Por su parte, el PP catalán jugó ayer la última carta para intentar desactivar la investidura de Torra, al presentar un nuevo recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional (TC) suplicando que el Alto Tribunal suspenda de forma «cautelar y urgente» las resoluciones de la Mesa parlamentaria, que permitirán a Puigdemont y Toni Comín delegar su voto en la investidura de hoy.

Fuentes del TC consultadas por ABC indicaron que este recurso -una ampliación del ya presentado y aceptado, en realidad- «seguirá el trámite normal». Teniendo en cuenta que el TC no se reunió ayer ni está previsto que se reúna hoy, los magistrados no indicarán nada al respecto antes de que se celebre el pleno.

De esta manera, Torra podría ser investido este lunes, en segunda votación. Durante la semana se llevarán a cabo las tomas de posesión de los distintos consejeros.