Juicio a los agresores de Alsasua - DE SAN BERNARDO
Audiencia Nacional

El teniente agredido en Alsasua: «Temí por mi vida, no paraban los golpes»

Juicio por el ataque contra dos guardias civiles y sus novias, por el que ocho acusados se enfrentan a acusaciones terroristas

La víctima atribuye sin ninguna duda golpes a tres acusados y ubica en el lugar de los hechos a siete

El sargento agredido detalla con claridad los puñetazos y patadas de los siete acusados de lesiones terroristas

MadridActualizado:

«Temí por vida. Estaba tan aturdido que perdí la noción de estar ahí, estaba en el suelo, me subía mucho el dolor y no paraban los golpes, no podía defenderme ni salir de ahí». Quien habla es el teniente de la Guardia Civil agredido en Alsasua en 2016, en su declaración como testigo este martes en el juicio oral en la Audiencia Nacional por el ataque contra los agentes, por el que ocho acusados se enfrentan a acusaciones terroristas.

El teniente ha ratificado el reconocimiento de los acusados y ha relatado al tribunal la agresión, explicando la indefensión sufrida ante las patadas, puñetazos y empujones que les sorprendieron cuando tomaban una copa, sin que nadie les ayudase. Su testimonio, que describe los golpes que recibió sin cesar por parte de una multitud en el bar Koxka de Alsasua, ha abierto el telón de los testimonios de las cuatro víctimas, los dos agentes y sus novias agredidos. La Fiscalía pide condenas de prisión de hasta 62 años y medio por delitos de lesiones y amenazas terroristas. El segundo testigo, el sargento agredido, ha detallado con claridad las agresiones y golpes de los siete acusados por la paliza.

En su testimonio, ha dejado claro que los agresores conocían que él era un guardia civil y ha recordado que muchos formaron parte de los actos promovidos por el Movimiento Ospa, que pide la expulsión de los agentes de Navarra, con manifestaciones, protestas y hostilidades contra ellos. Ha vinculado con ese colectivo de forma tajante a dos acusados, Jokin Unamuno y Adur Ramírez de Alda, a quienes había visto en las actividades del grupo.

«El que me paró en el baño lo hizo por eso», ha señalado el agente, que ha identificado a Oihan Arnanz como el que irrumpió su paso y le preguntó en ese momento si era madero, con un tono despectivo. En sintonía con este relato, la tesis de la Fiscalía es que al ataque buscaba atemorizar al colectivo policial para forzar su salida, una reivindicación histórica de ETA y asumida por plataformas de la izquierda abertzale. La juez que investigó el caso, Carmen Lamela, también advirtió esta finalidad política en la brutal agresión.

«No eres bien recibido»

El agente al que rompieron un tobillo ha explicado que la paliza comenzó cuando Jokin Unamuno -uno de los acusados y uno de los líderes de las hostilidades contra la Guardia Civil en el municipio navarro- se encaró con él, yendo directamente a por ellos desde la puerta del bar. Unamuno se acercó de forma agresiva, le comentó que su abuelo también era guardia civil y le cuestionó que por qué conocía su nombre. «Empieza el jaleo, hay empujones, los golpes comienzan desde que Jokin se encara conmigo», ha narrado el teniente, que ha desmontado la declaración del acusado, que ayer negó que él incitase el ataque y propinase algún golpe. Solo admitió que discutió de forma verbal con el agente, al que recriminó que le había sancionado con cuatro multas administrativas, sin violencia.

La agresión sucedió así, según el relato de las víctimas y la tesis de la Fiscalía, en torno a las 4 de la mañana. Pero los jóvenes que se encontraban en el bar aquella noche les señalaron desde que llegaron, sobre las 2 y media de la mañana, para tomar unas consumiciones en un día festivo. «Notas que saben que estás ahí, te tienen vigilado, pero eso lo notas siempre. No vi nada raro», ha explicado el agente, que ha manifestado que frecuentaba el bar Koxka, y que no es un local habitual de la izquierda abertzale. El teniente, de 27 años, estuvo casi un año destinado en Alsasua y cambió de cuartel tras el ataque, obligado por lo que sucedió, tras una larga recuperación tras la operación.

«Decidimos salir del bar, nos cuesta bastante porque hay creado una especie de pasillo, y allí les hago frente a los que están dentro», ha continuado el teniente, que no esperaba que otra multitud les esperase a la salida. «Empezamos a recibir golpes de todos lados», ha asegurado. En esa huida del local, su novia y el sargento también fueron agredidos, ha insistido. Fuera, le tiraron al suelo, y los golpes apuntaban a su cabeza. «No puedo estar de pie y caigo, la agresión era constante, recibo golpes en la cabeza, espalda y las piernas, me desplomo». Según ha declarado, nadie les auxilió: solo su novia, también agredida, le intentó proteger.

En su testimonio, el teniente ha identificado claramente en el lugar de los hechos a cuatro acusados, que ayer trataron de sembrar dudas sobre la identificación por la poca iluminación del bar y la multitud de gente, y ha descrito la participación en el ataque de tres. El teniente atribuye golpes a Unamuno, el que le increpa y provoca el ataque, y a Adur Ramírez de Alda y Julen Goicoechea, que le abordaron en la entrada, antes de salir del bar, «dando puñetazos». También ha explicado que él que le increpó en el primer momento fue Arnanz, y que también se zafó de Jon Ander Cob en su vuelta del servicio, antes de que empezara el ataque. Sobre la participación de Aratz Urrizola e Iñaki Abad mantiene dudas, y ubica a Abad y a Ainara Urquijo dentro del local, algo que ella negó ayer.

Ningún acusado admitió ayer su participación en la agresión, negando cualquier golpe y su odio a la Guardia Civil. Algunos aseguraron que se encontraban dentro del bar pero lejos del tumulto, como Jon Ander Cob, o incluso fuera del local toda la noche, como alegó Ramírez de Alda, uno de los más violentos según la Fiscalía y a quien el teniente ha señalado sin ninguna duda.

El teniente, cuyo testimonio se ha extendido durante casi tres horas, ha descrito como «peculiar» el ambiente que se respira en Alsasua, una localidad del norte de Navarra gobernado por Geroa Bai, si eres guardia civil. «No eres bien recibido en algunos lugares, te desaconsejan ir, se comportan de forma diferente si vas de uniforme», ha explicado el agente, que ha detallado su esfuerzo por abrir las puertas de la Guardia Civil a la población del municipio, con actividades que eran boicoteadas por los radicales.

Identifica a los siete agresores

La segunda víctima que ha testificado en la mañana de este martes, el sargento agredido, ha ratificado la identificación de los acusados y ha detallado golpes concretos de los siete acusados por lesiones terroristas: Unamuno, Arnanz, Ramírez de Alda, Cob, Goicoechea, Urrizola y Abad. El sargento no ha dudado en su relato, a preguntas del fiscal del caso, José Perals, que le ha cuestionado uno a uno. Ha explicado que nunca había sentido tanto miedo y odio contra ellos. «Estoy acostumbrado a situaciones violentas y de estrés, pero esa situación nunca la he vivido. Temí por mi vida porque estábamos en inferioridad, y esa sensación de odio y rencor por ser guardias civiles no la he sentido nunca», ha relatado el sargento al tribunal.

«Este chaval, que en ese momento era rubio, le vi pegar patadas y puñetazos con una destreza como si fuera conocedor de artes marciales. Agredió al teniente», ha explicado sobre Oihan Arnanz. Después ha detallado la identificación de Unamuno, que iba vestido con una boina: «Fue el que comenzó todo, sin ninguna duda». A Jon Ander Cob le atribuye «numerosas patadas y puñetazos al teniente». «Participó en la pelea dentro del bar, con otro chico rubio, el que sabía de artes marciales», ha manifestado. A Julen Goicoechea le reconoció en la rueda policial, pero luego tuvo dudas. Este martes, en el juicio, el momento de la verdad, ha sido claro:«Estaba allí, participó activamente, estaba allí agrediendo, pero no recuerdo exactamente en qué momento propinó los puñetazos».

Su declaración ha continuado con los demás. El testimonio sobre la participación Adur Ramírez coincide con el del teniente: «Con una camiseta roja, anaranjada, este chico fue el que cuando el teniente intentaba salir del bar, le propinó varios puñetazos en la cabeza. El teniente zarandeaba la cabeza bruscamente. Era él sin duda: se fue al bar de enfrente y entre varios lo rodearon y se intentó poner una sudadera de color oscuro. Le costó porque le estaba chica».

También ha ubicado en el ataque a Aratz Urrizola, sobre el que el teniente mantuvo dudas: «Mientras estábamos saliendo, ese joven nos propinó numerosos puñetazos y patadas hacia mi, y estuvo agrediéndome en la cabeza cuando estaba en el suelo». También apunta a Iñaki Abad: «Me cogió de la espalda para que no auxiliar al teniente». Por último, ha descrito las amenazas de la única mujer acusad, Ainara Urquijo: «No vi agresiones físicas suyas, realizó agresiones verbales especialmente a Pilar (la novia del sargento): "Esto es lo que vais a tener cada vez que salgáis del cuartel"».