España

Así fue el teatrillo del Ayuntamiento de Badalona

La Justicia acordó la suspensión de cualquier medida encaminada a abrir las puertas del Consistorio

Oriol Lladó y Josep Téllez rompen la resolución de un juzgado - EFE

Rompiendo literalmente en pedazos la interlocutoria judicial, el Ayuntamiento de Badalona consumó ayer miércoles su desafío. Pasaban las ocho y media de la mañana cuando dos integrantes del gobierno municipal -una alianza entre Podem y la CUP- anunciaban que no pensaban acatar el auto que les conminaba a no abrir las dependencias consistoriales La pretensión de declarar «laborable» el Día de la Fiesta Nacional en Badalona fue recurrida por la Delegación del Gobierno en Cataluña, y la Justicia acordó la suspensión de cualquier medida encaminada a abrir las puertas.

En un paso más en una escalada desobediente que emana del Parlamento catalán, el Consistorio de Badalona abrió finalmente sus dependencias. «¡Venga, a trabajar!», clamó el edil José Téllez, en un gesto repetido ayer en otros cuarenta municipios catalanes, aunque en estos no hubo recurso judicial. Diputados de Junts pel Sí y de la CUP apoyaron su gesto.

Como acostumbra a suceder en estos casos, la «desobediencia» de los ediles fue una «performance» de cara a la galería, interpretada conjuntamente con las apenas 200 personas -según fuentes municipales- que acudieron al Consistorio con unas repentinas ganas de realizar trámites. Una ayuda escolar, un asunto de empadronamiento... cualquier motivo era válido para que los muy convencidos pidieran ser atendidos. «El Día de la Hispanidad no me incumbe», aseguraba uno de quienes fue acompañado al interior por uno de los seis ediles del equipo de gobierno que ayer trabajaron. Pese al intento un reducido grupo de funcionarios, los ediles fueron los únicos que lo hicieron.

A pie de calle, divisiones enfrentadas en un municipio polarizado entre «albiolistas» e indepedentistas. Pedro Patón, nacido fuera de Cataluña pero vecino de Badalona desde hace 40 años, denostaba el «numerito» de un Consistorio que «nunca antes había estado tan mal administrado».

En cualquier caso, la pretensión de transformar en «laborable» el Día de la Fiesta Nacional se quedó en los despachos. En la vecina Barcelona, los consejeros Junqueras y Comín convocaron una rueda de prensa, mientras que la responsable de Gobernación, Meritxell Borràs, se vanalogriaba en las redes sociales de haber convocado a la cúpula de su departamento para una reunión de trabajo.

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