El chalé que ocupaban Sito Miñanco y su pareja en Algeciras - EFE / Vídeo: La «última» detención de Sito Miñanco

Sito Miñanco estaba a punto de lograr el monopolio de la cocaína en España

Su organización ya tenía capacidad e infraestructura para mover quince toneladas de droga al año

MadridActualizado:

El narco José Ramón Prado Bugallo, «Sito Miñanco», estaba a punto de reconstruir su imperio y sobre todo de lograr su objetivo: hacerse con el monopolio del tráfico marítimo de la cocaína que llega a España, a través de cualquiera de las rutas, según fuentes de la investigación. Para conseguirlo se había rodeado de grandes traficantes capaces de neutralizar entre todos a la posible competencia, en concreto dos conocidas organizaciones gallegas que siguen moviéndose a sus anchas sin que hasta ahora se las haya podido frenar. Sito Miñanco, el as a los mandos de las planeadoras de tabaco que luego empezó a llenar también de cocaína, aspiraba a eliminar a los rivales y tomar el control absoluto. «Nunca ha dejado de trabajar, ni siquiera en prisión», admiten las fuentes consultadas por ABC.

Le han acompañado en su resurgimiento grandes nombres del tráfico de cocaína como Ramiro Somoza Núñez, detenido en 2003 con 1.500 kilos de estupefaciente tras pasar una década huido de la Justicia y que ya en esa época controlaba las rutas africanas. En tierra sus lugartenientes eran el colombiano Luis Enrique García Arango, alias «Quique», y el cambadés Juan Antonio Fernández Fernández. Otro de los narcos que se le habían unido es el lanchero David Pérez Lago, hijastro del traficante de hachís Laureano Oubiña y de la fallecida Esther Pérez Lago y su propia hija, a la que también había reclutado para que se ocupara de parte de las finanzas. Todos ellos –hasta una treintena– pasarán mañana a disposición de la juez Carmen Lamela.

Casi un millón en mochilas

«Es la mayor operación que se ha hecho en años» por la enorme capacidad y la infraestructura que había alcanzado ya la organización de Sito, según fuentes policiales. «Tenía capacidad para meter cinco toneladas de cocaína de golpe», una cantidad desorbitada que no está al alcance de prácticamente ningún grupo criminal y eso dos o tres veces al año; en total podía mover unas quince toneladas. «No ha sido capaz porque se le ha ido cogiendo droga y dinero en distintos momentos, pero la infraestructura la tenía». El año pasado se les intervinieron a miembros de la organización 889.470 euros en dobles fondos de mochilas en el aeropuerto de Madrid cuando iban a viajar a Colombia.

Detención de Sito Miñanco
Detención de Sito Miñanco

Durante los veinte meses de seguimientos, los agentes de la Brigada Central de Estupefacientes han constatado cientos de movimientos de dinero (casi tres millones de euros en dos meses), conversaciones sospechosas e intentos de terceros por beneficiar al poderoso Sito, que de lunes a jueves dormía en el centro de régimen abierto de Algeciras tras 17 años en prisión y pasaba el fin de semana en un chalé de lujo alquilado junto a su nueva novia colombiana. Desde ahí, como siempre ha hecho, manejaba su negocio. Entre quienes querían favorecerle los investigadores detectaron a algún policía que ha consultado matrículas de coches en las bases de datos oficiales. Los narcos usaban alias para referirse unos a otros, pero además contrataron los servicios de expertos en telecomunicaciones para que instalaran sistemas de encriptación en las lanchas y las planeadoras. Este servicio les costó unos 700.000 euros.

Su propio astillero

A mediodía de ayer ya habían sido detenidas 37 personas en Algeciras, Sevilla, Marbella, Linares, Madrid, Barcelona y Galicia y se habían llevado a cabo 45 registros con 300.000 euros intervenidos, dos pistolas, embarcaciones y naves. Los hombres de Sito tenían su propio astillero –«O Facho»– para controlar también la fabricación de los barcos. En la operación Mito que ha acabado con la narcocarrera de Miñanco y los suyos han participado decenas de policías expertos en blanqueo de capitales, una investigación que no ha hecho más que arrancar.

Miñanco y los suyos, la mayoría narcos históricos de primera o segunda fila estaban en tercer grado o acaban de salir de prisión. La función rehabilitadora de la cárcel no ha pasado por su puerta. Casi todos han salido antes de tiempo.