Manifestación del pasado domingo en la que tuvieron presencia UGT y CC.OO.
Manifestación del pasado domingo en la que tuvieron presencia UGT y CC.OO. - Inés Baucells

El sindicato CSIF mejora su posición en Cataluña por su neutralidad respecto al «procés»

La deriva soberanista de UGT y CC.OO. dispara las críticas

BarcelonaActualizado:

La imagen de los dos líderes de UGT y CC.OO. en Cataluña en la manifestación para pedir la libertad de los políticos presos por el proceso soberanista –marcha de la que las dos centrales, junto a la ANCy Òmnium, eran convocantes– está levantando ampollas. El PPy el PSOE denunciaron ayer el alineamiento de los dos sindicatos mayoritarios con el movimiento independentista, en un malestar que es también interno entre parte de los afiliados. Las tensiones vienen de lejos, en concreto cuando ya en el arranque del proceso soberanista, UGT y CC.OO en Cataluña, entonces lideradas por José María Álvarez y Joan Carles Gallego, se sumaron a la reivindicación del «derecho a decidir».

El malestar interno, que las direcciones tratan de minimizar, se hizo patente cuando la semana pasada las secciones sindicales de UGTen Renfe y Telefónica exigían mantenerse al margen del «procés». No es una corriente nueva y, de hecho, un sindicato como el CSIF, que se declara apolítico, estima que en los tres años largos que van desde la consulta de 2014 a ahora, han doblado su presencia en Cataluña, hasta llegar a los 8.000 afiliados y los 500 delegados sindicales, según explica a ABC el líder del CSIFen Cataluña, Joan Escanilla.

«Hay una parte de ese crecimiento que atribuimos de manera clara a los acontecimientos políticos y al papel que han jugado el resto de sindicatos», añade Escanilla, en un crecimiento que también ha beneficiado, aunque por motivos opuestos y en una proporción más pequeña, a la minoritaria central independentista Intersindical. Esta última, junto a la CGT, ha sido aprovechada por el secesionismo para dar cobertura legal a las huelgas que con finalidad política se han convocada con motivo del proceso soberanista.

En este contexto, se estima que tanto la UGT como CC.OO. pueden haber perdido unos 500 afiliados cada una por razones políticas. Un 40% de los militantes de este último sindicato se declaraba independentista en una encuesta interna.

Primer pie en la SEAT

Todo este movimiento, y acciones concretas como el protocolo de defensa del funcionariado que el CSIF puso en marcha con motivo del 1-O –con la idea de defender a los trabajadores públicos–, han reforzado a esta central: primera fuerza en Prisiones y segunda en Justicia. Su crecimiento en el seno de la administración autonómica es otro indicio de la relativa buena acogida con la que en los distintos departamentos de la Generalitat se ha acogido el 155. «La administración está funcionando con normalidad», añade Escanilla.

Al crecimiento en la administración –en sus tres niveles– se suma, además, una presencia aún minoritaria pero creciente en el sector privado. Eugenio Zambrano, secretario autonómico de Administración Local del CSIF, adelanta a ABC que ya hay contactos por ejemplo para constituir en SEAT la primera sección sindical de esta central, en un trasvase protagonizada por afiliados de la UGT.

Al malestar interno por el apoyo de UGT y CC.OO. a la manifestación del domingo se sumaron ayer las críticas políticas. El coordinador general del PP, Fernando Martínez Maíllo, consideró una «grave irresponsabilidad» que las centrales hayan cuestionado el Estado de derecho. Por su parte, la secretaria de Igualdad del PSOE, Carmen Calvo, se sumó a las críticas: «No nos parece bien, porque negamos la mayor: no hay presos políticos».