Manifestación este sábado en Barcelona para pedir la libertad de Cruixart y Sánchez, los «Jordis» - EFE

El secesionismo advierte de que «las instituciones» son ellos

Miles de ciudadanos exigen la libertad de «los Jordis» y la independencia catalana

BarcelonaActualizado:

El gobierno catalán, encabezado por su presidente, Carles Puigdemont, caminó unos metros por delante de la pancarta que exigía la puesta en libertad de «los Jordis». Así, desde la calle Aragón hasta la plaza de Cataluña, por el paseo de Gracia de la Ciudad Condal, los miembros de la Generalitat se dieron un homenaje -acompañados de la presidenta del Parlamento autonómico, Carme Forcadell, otros líderes políticos con representación parlamentaria y Artur Mas y su mujer- solo tres horas después de que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, diera a conocer los detalles de la activación, ahora sí, del artículo 155 de la Constitución, entre los que está el cese de todos y cada uno de los consejeros autonómicos y de Puigdemont.

Miles de ciudadanos -450.000 personas, según la Guardia Urbana- salieron a la calle para reclamar la libertad de Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, presidentes de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural, respectivamente, en prisión preventiva investigados por un delito de sedición por los hechos del 20 de septiembre. Pero la marcha -cuyo lema era «Libertad Jordi Sánchez y Jordi Cuixart. En defensa de los derechos y las libertades»- se convirrió, desde el minuto uno, en un alegato en defensa de la secesión. Banderas independentistas ondeaban mientras se coreaban los ya clásicos «in-de-pen-den-cia» y «las calles serán siempre nuestras», y carteles caseros con lemas como «¡Alerta! Franco ha vuelto» se entremezclaban con la opinión de algunos de los presentes, poco partidarios de que la Generalitat dé un paso atrás: «En Madrid consideran a Cataluña una colonia, quieren que paguemos, paguemos y paguemos».

«Soberanía popular»

La manifestación, convocada por la Taula per la Democràcia, que está formada, básicamente, por las ya citadas ANC y Òmnium, y los sindicatos CC.OO. y UGT, discurrió con tranquilidad, sin incidentes y con un cierto ánimo de que, si bien la Generalitat en manos de Puigdemont no cederá fácilmente a los requerimientos del Gobierno, en Cataluña se está a punto de entrar en un nuevo escenario en el que el Estado de Derecho tiene las de imponerse. Una vez llegó la cabecera a la plaza de Cataluña, fue el turno de los discursos y la lectura del manifiesto por parte de la actriz Lloll Bertran.

Los dirigentes de la ANC y Òmnium, su vicepresidente, Agustí Alcobero, y el portavoz, Marcel Mauri, respectivamente, que actúan en sustitución de «los Jordis», a los que consideran «presos políticos», aseguraron que pese a la decisión del Gobierno de aplicar el artículo 155 de la Constitución «ningún gobierno puede suspender la soberanía popular» de Cataluña, pues «las instituciones somos nosotros», los catalanes. Y Mauri añadió: «No pasarán».

Por su parte, Bertran leyó el manifiesto de los convocantes, modificado al mediodía para incluir referencias a la decisión del Gobierno adoptada por la mañana, desde el que se hace un llamamiento a los ciudadanos a seguir movilizándose para «defender Cataluña y sus instituciones, democráticamente elegidas» e impedir que el poder político autonómico recaiga en manos del Gobierno de España. «Hoy estamos aquí para rechazar la decisión del Consejo de Ministros de destituir al gobierno de la Generalitat, escogido democráticamente, e intervenir las instituciones catalanas de manera totalmente injustificada, nombrando a dedo a los responsables», señaló, para añadir poco después, en referencia a los líderes de la ANC y Òmnium, que «os queremos libres y en casa».

Colau advierte al PSC

En la marcha reivindicativa de presión contra una decisión judicial y a favor de la secesión hizo acto de presencia la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que al finalizar atendió a los medios: «La aplicación del 155 es algo inaudito, es algo injustificado y es algo que atenta a las mismas bases de la democracia y de la convivencia. Evidentemente, lo cambia todo». Esta última frase iba dirigida al PSC, socios de gobierno en al Ayuntamiento, contra los que cargó y advirtió de que, si no rectifican su apoyo al Gobierno, tomará medidas, sin descartar la ruptura del pacto de gobierno.

En la misma línea, el representante de una de las entidades convocantes, Camil Ros, secretario general de UGT Cataluña y exlíder de las juventudes de ERC en los años 90, señaló, al acabar el acto, que «es indigno que Sànchez y Cuixart estén en la cárcel» y se mostró totalmente «en contra de la aplicación del artículo 155 de la Constitución». Ros recordó que «dentro de UGT hay independentistas, federalistas y mucha gente».

La marcha se dio por finalizada a las 18.30 horas, solo una hora y media después de su arranque. Antes, la cantante mallorquina Maria del Mar Bonet interpretó «Què volen aquesta gent?», compuesta en 1968 por el poeta Lluís Serrahima y que denuncia una represión policial en pleno franquismo. Elección musical nada inocente, comparando aquello con la actuación de la Policía Nacional y la Guardia Civil, bajo mandato judicial, el 1 de octubre. El punto final lo dio «Els Segadors», mientras algunos, como el líder de Catalunya en Comú y diputado en el Congreso, Xavier Domènech, se limpiaban las lágrimas.

Aunque la convocatoria ya se había dado por concluida, pasadas las 21.00 horas todavía había cientos de personas en la plaza de San Jaime, para dar apoyo a Puigdemont, listo para un mensaje institucional que ofreció TV3.