España

Sánchez reta a los críticos del PSOE con su investidura «alternativa» al PP

Sopesa que los afiliados voten el 23 de octubre un pacto con Podemos tolerado por independentistas, o el 39 Congreso

Vídeo: Caos en el PSOE - ABC

Los 180.000 militantes del PSOE todavía no saben si el 23 de octubre se pronunciaran sobre la investidura «alternativa» que Pedro Sánchez anunció ayer jueves o, simplemente, votarán en primarias su candidatura a la reelección como secretario general en el 39 Congreso.

Lo único claro es que el líder socialista ha decidido no quedarse quieto y amaga con movilizar a los afiliados en esa fecha para impedir, de una forma u otra, que los barones críticos impongan una abstención en la investidura de Mariano Rajoy, obligándole a dimitir.

Nada más lejos de los planes de Sánchez, que quiere consultar a los afiliados sobre un posible pacto de investidura con Podemos, PNV, ERC y la antigua Convergencia. Y si eso fracasa y vamos a elecciones el 18 de diciembre, la jornada del 23 de octubre bien podría convertirla en unas primarias del 39 Congreso que anule cualquier maniobra para apearle del cartel electoral.

No hay nada cerrado aunque, de momento, Sánchez ha descolocado a los críticos anunciando su investidura, tras haber dicho que no lo haría. «Con 85 diputados no se puede gobernar», insistían anoche aquellos. «Vamos a abrir el PSOE en canal» en medio del caos institucional que vive España, lamenta uno de sus mayores adversarios internos.

La decisión final de Sánchez dependerá del clima que detecte en los prolegómenos del Comité Federal del 1 de octubre, del tono que vea en dirigentes clave como Susana Díaz, secretaria general de la federación andaluza, a quien no adelantó sus planes -«sé lo que ustedes me han trasladado»- o en el presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, a quien había telefoneado el miércoles, horas antes de que trascendiera esa hoja de ruta suya.

En el juego del gato y el ratón que se trae con ellos, ambos barones y los también críticos Javier Fernández, Javier Lambán, Ximo Puig o Emiliano García-Page siempre han sospechado que el líder socialista convocará el 39 Congreso cuando más le convenga. Y este no es mal momento, a sabiendas de que la votación de los militantes le favorece porque puede presentarse como el «azote» del PP.

Por eso, y porque el líder socialista se ha preocupado de crear sectores críticos en las federaciones díscolas -no es casualidad que la iniciativa para respaldar a Sánchez frente a las baronías en change.org tenga su origen en Málaga- está por ver que los críticos tumben la investidura de Sánchez.

Presumen de tener controlada la Ejecutiva Federal, tanto como para organizar la petición de dimisión de la mitad más uno de sus miembros (bastan 17 en su actual composición) cuando quieran activar la bomba atómica que le obligaría a irse. Y presumen, también, de que el líder socialista no tendrá mayoría entre los 250 miembros del Comité Federal para cambiar el 1 de octubre la resolución del 28 de diciembre pasado, que prohíbe expresamente pactar con ERC y la antigua Convergencia por su independentismo.

Page: «Nos criminaliza»

Para curarse en salud, Sánchez ha convocado el lunes próximo a la Permanente de la Ejecutiva (cargos orgánicos afines) y así no tendrá que oír críticas por el resultado del día anterior en el País Vasco y Galicia, por parte de miembros del plenario como García-Page, Ximo Puig o Tomás Gómez, entre otros.

Una señal de que, pase lo que pase el 25-S, está dispuesto a responder a maniobras contra su liderazgo. De momento, ayer en Vizcaya insistió en que el PSOE «no va a votar a Rajoy» ni al PP. Y Page respondió en el «Huffington Post» que no va a participar en más reuniones «de confesionario» con Sánchez porque «no tiene sentido que luego nos criminalice» ante la militancia.

Y, conocedor de los planes de Ferraz para el 23 de octubre, añadió: «Lo mejor es que hablen ya los militantes». La presidenta andaluza optó por la cautela y señalar que hablará en el Comité Federal. Y Ximo Puig advirtió que «no todo es blanco o negro», hay que hablar.

Ciudadanos se borra

Pero la alternativa que Pedro Sánchez busca para formar un Gobierno con Podemos y Ciudadanos parece que nace muerta. El secretario general de la primera formación, Pablo Iglesias, dejó claro ayer en el Congreso que el único pacto posible es el que vaya de la mano de CDC y ERC y no con la formación de Albert Rivera.

Pese a que una de sus principales colaboradoras, Irene Montero, había asegurado en la víspera que ante un hipotético acuerdo PSOE-Unidos Podemos sí se podría pedir la abstención de Ciudadanos, y pese a que el propio Iglesias señaló esta vía tras la investidura fallida de Mariano Rajoy.

Iglesias señaló ayer que «es una evidencia hoy en día que el único gobierno posible es un gobierno del PSOE con Unidos Podemos y las confluencias y tras una negociación de investidura muy complicada y muy difícil con ERC y la nueva Convergencia».

El líder de Podemos justifica su distancia con Ciudadanos en materia económica, y se refiere a esa formación como filial del Partido Popular, para justificar su postura. Pero también quiso recordar que la negativa no viene solo por su parte: «Es evidente que no hay otra opción porque Ciudadanos ha dicho “contigo no, bicho”», y se escudó en que Rivera defiende que «la única opción que les gustaría es que el PSOE se entendiera con el PP». Recordó Iglesias que en C’s «han reconocido que su objetivo es que no gobernemos».

Para construir su alternativa, Iglesias trató de hacer ver al PSOE lo que en Podemos entienden como agravios constantes por parte de Ciudadanos: «El señor Rivera se permite vacilar al señor Sánchez», señaló Iglesias en referencia a sus palabras respecto a que la ronda de contactos que debe hacer el señor Sánchez es «con sus barones».

Iglesias quiso lanzar un mensaje a los independentistas para que negocien con ánimo constructivo: «Creo que no puede haber líneas rojas por parte de nadie», en referencia a que tanto ERC como CDC reclaman un referéndum catalán.

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