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Sánchez, cuando te llamen caballo... Juan Fernández-Miranda

El PSOE hoy es una buena película de acción: se desconoce el final, pero todos sabemos que algo va a pasar y que va a correr la sangre.

La última batalla se ha librado esta mañana en las ondas. Felipe González acusando a Pedro Sánchez en la Cadena Ser de engañarle porque le dijo que iba a abstenerse en segunda votación, César Luena apropiándose de la militancia para responder en directo en Cope al «compañero» Felipe; y Antonio Hernando en Onda Cero reconociendo que tuvo dudas sobre si abstenerse en segunda votación.

Menudo vodevil.

¿Es el PSOE hoy algo más que un «no» a Rajoy? ¿Es el PSOE hoy algo más que un secretario general encerrado en su castillo? ¿Es el PSOE hoy algo más que un partido acomplejado por Podemos? ¿Qué es el PSOE hoy?

La estrategia de Sánchez es tan agresiva que puede acabar con su partido. La estrategia maniquea de «o estás conmigo o estás contra mí» tiene poco recorrido. Lo veremos en poco tiempo. Hasta ahora le ha servido para amordazar las voces disidentes, porque quien se atreviera a reclamar a Sánchez una abstención era inmediatamente estigmatizado como «Rajoyista», lo que le eliminaba de cualquier aspiración de futuro en el PSOE. Pero una vez que Sánchez va a llevar su plan maniqueo al Comité Federal del sábado la cuestión ofrece una segunda derivada: los críticos, hasta ahora temerosos de dar un paso que les asociara directamente a Rajoy, pueden agruparse para tumbar a Sánchez: así Felipe hoy en la radio, así 11 de 15 dirigentes que plantaron cara ayer al secretario general en la reunión del Grupo Socialista. Así el mar de fondo de los últimos meses que hoy están tornando en tsunami.

A Sánchez solo le falta decir «Yo soy la militancia". Ciertamente, entre los 180.000 son mayoría los que piensan que a Rajoy no hay que darle ni agua. Pero, ojo, porque esa mayoría se diluye cuando nos referimos a los cinco millones de votantes. Entre éstos gana peso la moderación y la importancia de que España tenga un Gobierno. ¿Qué es más importante: que España eche a andar con un Gobierno de Rajoy sometido al Congreso o que Sánchez nos lleve a unas terceras elecciones para aumentar su ventaja sobre Podemos (si es que finalmente es así)?

El 26-J Sánchez tuvo dos opciones: abstenerse a cambio de exigir a Rajoy un buen listado de compromisos (educación, reforma laboral, ley de seguridad ciudadana, corrupción...), o encerrarse en su castillo y llegar hasta el final. Obviamente, eligió lo segundo y el final está cerca. Me pregunto si en este enrocamiento no hay un obsesivo deseo de venganza sobre Pablo Iglesias, su rueda de prensa pidiendo el CNI y su «no» a hacer presidente al Sánchez que se había camelado a Rivera. Para mí que van por ahí los tiros.

La película de acción que es hoy el PSOE me recuerda a una escena de «El caso Slevin», en cuyo guión hay una frase que viene muy al pelo para el secretario general del PSOE: «Cuando una persona te llame caballo, le insultas; cuando otra persona te llame caballo, le pegas; cuando la tercera te llame caballo, cómprate una silla». Tal vez ha llegado el momento de que Sánchez se compre una silla y saque a España y a su partido de este bloqueo absurdo, infantil y obsesivo.

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